{"id":10854,"date":"2020-10-17T10:00:59","date_gmt":"2020-10-17T13:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/159.65.255.251\/?p=10854"},"modified":"2020-11-10T17:12:09","modified_gmt":"2020-11-10T20:12:09","slug":"17-de-octubre-la-promesa-la-apuesta-y-la-lealtad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2020\/10\/17\/17-de-octubre-la-promesa-la-apuesta-y-la-lealtad\/","title":{"rendered":"17 de octubre: la promesa, la apuesta y la lealtad"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La conmemoraci\u00f3n de un evento tan estrechamente identificado con los ideales de justicia social debe concitar no solo el respeto sino tambi\u00e9n la aprobaci\u00f3n y el aplauso de los que no nos sentimos parte de la cultura pol\u00edtica peronista pero, sin embargo, apreciamos su valiosa contribuci\u00f3n a hacer de la Argentina un pa\u00eds mejor. Todo ello no impide formular esta modesta advertencia: la forja del v\u00ednculo entre Per\u00f3n y sus seguidores constituye un problema hist\u00f3rico complejo que, en rigor, no pude abordarse concentrando la atenci\u00f3n en los sucesos del 17 de Octubre y en sus antecedentes inmediatos. En la historia no hay esencias ni eventos signados por la transparencia y la pureza. <\/em><\/strong><\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"657\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora-1024x657.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10855\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora-1024x657.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora-300x193.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora-768x493.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora-600x385.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/portadahora.jpg 2044w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se cumplen 75 a\u00f1os del 17 de Octubre de 1945. Los hechos de esa jornada memorable, que ocupa un lugar tan prominente en la memoria colectiva, son muy conocidos; tambi\u00e9n lo es el conjunto de acontecimientos que, en los d\u00edas previos, desencadenaron la protesta popular que torci\u00f3 el curso de la crisis pol\u00edtica de la Revoluci\u00f3n del 4 de Junio en favor del coronel Juan Per\u00f3n. El 9 de octubre, Per\u00f3n fue destituido de sus cargos de vicepresidente y secretario de Trabajo y Previsi\u00f3n del gobierno militar. Permaneci\u00f3 varios d\u00edas en su domicilio, abatido y sin grandes esperanzas de retornar al centro del escenario. El 13 su situaci\u00f3n empeor\u00f3: fue arrestado y trasladado a la isla Mart\u00edn Garc\u00eda. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, una nueva mudanza lo deposit\u00f3 en el Hospital Militar de Buenos Aires. Desde all\u00ed asisti\u00f3 a los acontecimientos del 17, cuando una vasta movilizaci\u00f3n popular lo rescat\u00f3 del ostracismo y volvi\u00f3 a insuflarle vida a su proyecto pol\u00edtico. A \u00faltima hora de ese d\u00eda, cuando el presidente Edelmiro J. Farrell ya lo hab\u00eda ungido como el candidato con que la dictadura militar iba a participar en las elecciones por las que la oposici\u00f3n hab\u00eda venido presionando durante meses, Per\u00f3n sali\u00f3 al balc\u00f3n de la Casa Rosada. En la Plaza lo esperaban, ansiosos, varios miles de manifestantes, que se hab\u00edan congregado all\u00ed a lo largo del d\u00eda, presionando en favor de su liberaci\u00f3n. Per\u00f3n dirigi\u00f3 unas palabras a sus seguidores, asegur\u00e1ndoles que su proyecto de justicia social segu\u00eda en marcha. Nac\u00eda as\u00ed el 17 de Octubre, y la historia del peronismo comenzaba a labrar el mito identitario que, a 75 a\u00f1os del suceso, sigue constituyendo su principal lugar de memoria. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La secuencia de eventos reci\u00e9n evocada es, como dijimos, conocida. M\u00e1s controvertida es la manera de interpretarlos. Gran parte del debate sobre el significado de lo que sucedi\u00f3 el 17 de Octubre ha adoptado una perspectiva temporal acotada, ya sea porque el foco de la reconstrucci\u00f3n apunta a determinar qu\u00e9 tipo de actores populares protagonizaron la movilizaci\u00f3n \u2013migrantes internos desprovistos de conciencia de clase, obreros movidos por una racionalidad clasista o, en versiones m\u00e1s al gusto de nuestro tiempo, un conjunto socialmente m\u00e1s heterog\u00e9neo cuya unidad y cohesi\u00f3n se forj\u00f3 al calor del propio fen\u00f3meno de antagonismo pol\u00edtico del que los sucesos de esa jornada fueron parte\u2013, y qu\u00e9 nos dice su comportamiento sobre la cultura pol\u00edtica popular de esos a\u00f1os, ya sea porque, al poner la lupa sobre los principales protagonistas de la crisis, las preguntas giran en torno a las vicisitudes del acontecimiento y la manera en que la acci\u00f3n de algunas personalidades \u2013Per\u00f3n, Eva, el general \u00c1valos, Farrell\u2013 y de las distintas facciones y sectores de la clase dirigente \u2013elites sindicales, militares, pol\u00edticas\u2013 moldearon lo que sucedi\u00f3 durante esa jornada. En lo que sigue, en cambio, quisiera abordar el problema del 17 de Octubre dirigiendo la atenci\u00f3n hacia dos interrogantes que invitan a situar al D\u00eda de la Lealtad en un marco temporal m\u00e1s amplio, mirando tanto hacia atr\u00e1s como hacia adelante. Las preguntas son las siguientes: \u00bfc\u00f3mo se vincula lo sucedido en la Plaza de Mayo con movilizaciones obreras anteriores y qu\u00e9 nos dice esto sobre la cultura pol\u00edtica popular y sobre c\u00f3mo interpretarla?; \u00bfqu\u00e9 importancia debemos asignarle al 17 de Octubre en la forja del lazo entre Per\u00f3n y sus seguidores? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>TRABAJADORES EN LA PLAZA DE MAYO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"952\" height=\"891\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-10865\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia1.png 952w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia1-300x281.png 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia1-768x719.png 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia1-600x562.png 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 952px) 100vw, 952px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Respecto al primer punto, los estudios sobre el 17 de Octubre suelen enfatizar la novedad de lo sucedido en esa jornada. Es lo que nos sugiere, por ejemplo, un valioso ensayo de Daniel James sobre los acontecimientos de ese d\u00eda en la ciudad de La Plata. El historiador gal\u00e9s ve al D\u00eda de la Lealtad como el momento de emergencia de una nueva cultura popular que las fuerzas de izquierda, hasta entonces los principales organizadores de la protesta obrera, desconoc\u00edan o no habr\u00edan sabido interpretar. El argumento de que el comportamiento de los manifestantes habr\u00eda sorprendido a socialistas y comunistas, poniendo de relieve un profundo hiato entre unos y otros, confluye en varios puntos con una antigua l\u00ednea de an\u00e1lisis, de signo nacional-popular, que suele informar la visi\u00f3n de los triunfadores de esa jornada. En ambos casos, la protesta obrera aparece como un rayo en cielo sereno, como un evento sin precedentes en la historia nacional. Nacido al margen y en tensi\u00f3n con las formas de movilizaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico cultivadas por la izquierda, portador de otros significados y valores, el 17 de Octubre mostr\u00f3, para quien quisiera verlo, y para decirlo con la conocida met\u00e1fora de Ra\u00fal Scalabrini Ortiz, \u201cel subsuelo de la patria sublevado\u201d. Y ello, sugieren estas narrativas, marc\u00f3 el ocaso de socialistas y comunistas como int\u00e9rpretes y organizadores de las demandas de las mayor\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos episodios muy anteriores al momento que estamos comentando, sin embargo, arrojan algunas sombras sobre la validez de este conjunto de argumentos. Invitan, adem\u00e1s, a colocar al D\u00eda de la Lealtad en el marco de otras series, y a asociarlo con eventos y procesos que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la D\u00e9cada Infame y la dictadura de 1943, esto es, mucho m\u00e1s atr\u00e1s de lo que las reconstrucciones cl\u00e1sicas sobre la constituci\u00f3n del peronismo (las elaboradas, entre otros, por Gino Germani, Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero, Juan Carlos Torre y Daniel James), y muchas de las contribuciones m\u00e1s recientes, insisten en presentar como el marco en el que este fen\u00f3meno central de nuestra vida p\u00fablica se vuelve comprensible. En cambio, sugiere que es necesario cambiar el punto de vista e incorporar a nuestro horizonte la idea de que, desde muy temprano, la Casa Rosada y la Plaza de Mayo constituyeron un factor de atracci\u00f3n, a la vez tentador y problem\u00e1tico, tanto para los trabajadores como para la dirigencia obrera. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Desde muy temprano, la Casa Rosada y la Plaza de Mayo constituyeron un factor de atracci\u00f3n, a la vez tentador y problem\u00e1tico, tanto para los trabajadores como para la dirigencia obrera.  <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primero es la marcha de la industria del 26 de&nbsp;\njulio de 1899. Ese d\u00eda, miles de trabajadores recorrieron las calles de Buenos\nAires. Lo hicieron bajo el liderazgo de sus empleadores. El motivo de esta\nconfluencia obrero-patronal fue la defensa del proteccionismo industrial,\nentonces sometido a cr\u00edtica por parte de la opini\u00f3n librecambista. Como es\nsabido, para el cambio de siglo la manufactura ya pose\u00eda una considerable\ngravitaci\u00f3n econ\u00f3mica, a punto tal que hab\u00eda convertido a Buenos Aires en la\nprincipal ciudad industrial de Am\u00e9rica Latina. La marcha de la Uni\u00f3n Industrial\nArgentina estaba destinada a subrayar este fen\u00f3meno, as\u00ed como la centralidad de\nla manufactura para proveer empleo y bienestar a una porci\u00f3n considerable de la\npoblaci\u00f3n urbana.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peregrinaje de los obreros industriales culmin\u00f3 frente a la Casa Rosada. \u00bfCu\u00e1ntos manifestantes tomaron parte en esa temprana expresi\u00f3n del potencial pol\u00edtico que anidaba en la alianza entre trabajadores e industriales? Seg\u00fan el peri\u00f3dico anarquista <em>El Rebelde<\/em>, \u201cuna masa grand\u00edsima de trabajadores\u201d.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> <em>La Vanguardia<\/em>, m\u00e1s interesada en la precisi\u00f3n, pero algo avara en su estimaci\u00f3n, sugiri\u00f3 que fueron 40.000.<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> Otros medios de prensa, incluso algunos cr\u00edticos del proteccionismo, como <em>La Naci\u00f3n<\/em>, consideraron que la cifra era mucho m\u00e1s alta. En todo caso, incluso si tomamos la sugerencia de <em>La Vanguardia <\/em>tenemos que concluir que el n\u00famero de manifestantes del 26 de julio de 1899 no fue muy inferior al que concurri\u00f3 a la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945. Esto, claro, en una urbe que era tres o cuatro veces m\u00e1s peque\u00f1a y ten\u00eda medios de transporte m\u00e1s pobres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante del caso no es s\u00f3lo el n\u00famero de trabajadores que se hicieron presentes en la Plaza de Mayo. Quiz\u00e1s m\u00e1s relevante es lo que sucedi\u00f3 en la Casa Rosada. El presidente Roca sali\u00f3 al balc\u00f3n del primer piso, y desde all\u00ed se dirigi\u00f3 a los manifestantes. Casi medio siglo antes de que Per\u00f3n hiciera de la alocuci\u00f3n desde ese mismo lugar uno de los grandes rituales de la pol\u00edtica nacional, otro militar, que para muchos simboliza la pol\u00edtica sin pueblo, incursion\u00f3 en este ejercicio. Ante las columnas obreras encabezadas por la dirigencia industrial, Roca se refiri\u00f3 a la importancia de la actividad manufacturera y al valor de la colaboraci\u00f3n entre trabajo y capital. Sus palabras fueron recibidas con aplausos.<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> La marcha de la industria del 26 de&nbsp; julio de 1899 culmin\u00f3 con miles de trabajadores en la Plaza de Mayo. Ante las columnas obreras encabezadas por la dirigencia industrial, Roca se refiri\u00f3 a la importancia de la actividad manufacturera y al valor de la colaboraci\u00f3n entre trabajo y capital. Sus palabras fueron recibidas con aplausos.  <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reparemos un\ninstante en el modo en que la izquierda interpret\u00f3 la presencia proletaria frente\na la Casa Rosada. <em>La Vanguardia<\/em> se\nrefiri\u00f3 a esa confluencia entre obreros y empresarios como un \u201cespect\u00e1culo\ndenigrante, monstruoso\u201d.<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>\nPara la prensa socialista, los due\u00f1os de f\u00e1brica hab\u00edan arrastrado \u201ca sus\ntrabajadores como soldados que obedecen a sus jefes, \u00f3 reba\u00f1os guiados por sus\npastores, so pena de ser despedidos.\u201d<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>\nY eso reflejaba la falta de conciencia pol\u00edtica de ese \u201cpueblo atrasado e\nignorante\u201d.<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> El\nanarquista <em>El Rebelde<\/em>, por su parte,tambi\u00e9n calific\u00f3 a la marcha como un\n\u201cacto indigno\u201d.<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las impugnaciones\nde anarquistas y socialistas a una manifestaci\u00f3n popular que no hab\u00edan liderado\ny cuyo mensaje pol\u00edtico rechazaban de plano no tienen nada de sorprendente.\nTampoco puede llamar la atenci\u00f3n que estos voceros de nuestra izquierda le\nquitaran legitimidad a los participantes, acus\u00e1ndolos de no representar al\nverdadero pueblo trabajador. Eran \u201ccarneros\u201d, esa fracci\u00f3n del pueblo \u201catrasado\ne ignorante\u201d que carec\u00eda de conciencia pol\u00edtica. El verdadero pueblo, el dotado\nde conciencia de clase, estaba en otro lado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue la \u00fanica vez que estos argumentos fueron invocados por la izquierda para describir y calificar el comportamiento de manifestaciones populares. Entre las numerosas ocasiones en que la prensa de izquierda incurri\u00f3 en este ejercicio un segundo episodio merece destacarse. Me refiero a la manifestaci\u00f3n de desocupados del 12 de agosto de 1901. Ese d\u00eda, una nutrida columna, integrada por algunos miles de trabajadores, recorri\u00f3 la ciudad, para finalmente encaminarse a la Plaza de Mayo. Esta vez, la protesta fue promovida por el Partido Socialista, que ese d\u00eda logr\u00f3 sacar a la calle un contingente mucho m\u00e1s imponente que el todav\u00eda modesto n\u00famero de afiliados con que contaba esta organizaci\u00f3n (que entonces no llegaban al millar). El objetivo de la protesta del 12 de agosto \u2013por cierto, mucho menos concurrida que la marcha de 1899 que acabamos se rese\u00f1ar\u2013 era entregarle al presidente de la naci\u00f3n un petitorio con propuestas para combatir el desempleo, en ascenso en esos meses. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"958\" height=\"634\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-10866\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia2.png 958w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia2-300x199.png 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia2-768x508.png 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/socia2-600x397.png 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 958px) 100vw, 958px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l fue la\nreacci\u00f3n del presidente Roca ante esa masa obrera que se agolp\u00f3 frente a la\nCasa Rosada? Muy distinta de la que muchos relatos sobre el car\u00e1cter excluyente\nde la pol\u00edtica olig\u00e1rquica nos podr\u00edan hacer creer. Roca no s\u00f3lo recibi\u00f3 en su\ndespacho a la delegaci\u00f3n socialista que encabezaba la manifestaci\u00f3n. Tambi\u00e9n inst\u00f3\na los socialistas a salir al balc\u00f3n de la plana alta, e invit\u00f3 a uno de ellos a\ndirigirles la palabra a los obreros congregados en la Plaza. Julio Arraga tuvo\nel honor de ser el primer socialista que interpel\u00f3, desde los balcones de la\nCasa Rosada, a una audiencia proletaria. Roca, sin embargo, nunca cedi\u00f3 el centro\ndel escenario. Tanto es as\u00ed que el General tom\u00f3 la palabra despu\u00e9s de Arraga y,\ncon su discurso, cerr\u00f3 el acto obrero.<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como no pod\u00eda ser de otra manera, la marcha del 12 de agosto tuvo condimentos propios de las reuniones populares, en particular de aquellas donde predominan los manifestantes poco encuadrados por las ortodoxias ideol\u00f3gicas o las estructuras partidarias. Los relatos del evento sugieren que, en un momento, Roca se fastidi\u00f3 porque su discurso fue acompa\u00f1ado por algunos silbidos. Lo importante, sin embargo, no fueron esas manifestaciones de lo que los socialistas sol\u00edan calificar como \u201cincultura pol\u00edtica\u201d. Radica, en cambio, en el espect\u00e1culo de un presidente de la era olig\u00e1rquica intentando seducir a los trabajadores que ocupaban la Plaza. Y que, si le creemos a los anarquistas de <em>La Protesta Humana<\/em>, realiz\u00f3 su faena con alg\u00fan \u00e9xito. De hecho, la principal publicaci\u00f3n \u00e1crata del pa\u00eds se indign\u00f3 tanto con \u201cla mansedumbre\u201d de los manifestantes como con \u201cla desfachatez de los gobernantes, que desde los balcones, peroran a los descamisados como empedernidos demagogos\u201d.<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Fuera de su santuario porte\u00f1o, donde la izquierda moderada representada por el Partido Socialista ten\u00eda cierto peso, la izquierda no logr\u00f3 gravitar en la pol\u00edtica nacional. Las expresiones de izquierda que se ubicaron a la izquierda del socialismo, como el comunismo, fueron casi insignificantes, y s\u00f3lo comenzaron a ganar cierto protagonismo en el mundo sindical bien entrada la d\u00e9cada de 1930.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMasas trabajadoras\u201d y \u201ccarneros\u201d, \u201cpueblo\natrasado e ignorante\u201d y tambi\u00e9n (y m\u00e1s importante) \u201cdescamisados\u201d, y trabajadores\nseducidos por la perorata de un \u201cdemagogo\u201d desfachatado: estas maneras de\nretratar la cultura pol\u00edtica popular y su relaci\u00f3n con las elites pol\u00edticas no\nse inventaron en 1945.<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a> Ya\nestaban all\u00ed desde mucho tiempo antes. Y tambi\u00e9n estaba presente, desde muy\ntemprano, un modo de vincular a los trabajadores con la elite dirigente y el estado\nque no conced\u00eda demasiada relevancia a las ideas y la pol\u00edtica de izquierda. Los\nestudios sobre el 17 de Octubre no les han prestado atenci\u00f3n simplemente porque\nsu mirada ha estado enfocada en el corto plazo y, por tanto, ha permanecido insensible\na la historia m\u00e1s larga de la pol\u00edtica popular de nuestro pa\u00eds. Se han mostrado\nindiferentes no s\u00f3lo a la fracci\u00f3n del pasado que hemos reconstruido aqu\u00ed a\npartir de unas pocas pinceladas sino tambi\u00e9n \u2013y tal\nvez m\u00e1s importante\u2013 al ciclo de movilizaci\u00f3n pol\u00edtica popular que se abri\u00f3 en\n1912-16 y que marc\u00f3 toda la d\u00e9cada de 1920, cuya relevancia rara vez es tenida\nen cuenta en los estudios sobre el surgimiento del peronismo. En muchos relatos\nsobre los or\u00edgenes de esta fuerza pol\u00edtica parece como si ese cuarto de siglo de\nintensa competencia partidaria, de campa\u00f1as de propaganda y movilizaci\u00f3n electoral\nque alcanzaron a todo el territorio nacional, y que dieron lugar a &nbsp;elecciones donde lleg\u00f3 a participar el 80 %\ndel padr\u00f3n, no hubieran dejado ni rastro ni legado alguno. Fen\u00f3menos como las\ndemostraciones de hostilidad popular frente a la sede del Jockey Club, que\nvarios testimonios ya registran, a fines de la d\u00e9cada de 1910, luego de\nvictorias electorales radicales, no son incorporados en el an\u00e1lisis. Nada de todo\nesto cuenta. Para muchos estudios, tradicionales o recientes, lo importante parece\ncomenzar con la dictadura de Uriburu y el r\u00e9gimen del fraude, la Gran\nDepresi\u00f3n, la migraci\u00f3n interna y la sustituci\u00f3n de importaciones. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A esta limitaci\u00f3n para mirar m\u00e1s all\u00e1 de 1930 hay que agregar una segunda miop\u00eda. Al enfocar su atenci\u00f3n en el mundo sindical m\u00e1s que en el popular, estos relatos suelen atribuirle a la izquierda mucha m\u00e1s relevancia que la que efectivamente tuvo en el largo ciclo hist\u00f3rico anterior a 1945. De all\u00ed que suelen mostrarse poco sensibles a todas aquellas dimensiones de la historia de la pol\u00edtica popular que no se ordenan en torno a la acci\u00f3n de este sector de la opini\u00f3n que fue, a todas luces, un actor de segunda importancia en la vida p\u00fablica en las d\u00e9cadas que corren entre Roca y Per\u00f3n. Ya lo era en la etapa olig\u00e1rquica y lo sigui\u00f3 siendo desde 1912, cuando la Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a puso en contacto directo a las clases populares con la oferta partidaria. La era del sufragio libre fue particularmente decepcionante para la izquierda, que nunca pudo abandonar su condici\u00f3n minoritaria. Fuera de su santuario porte\u00f1o, donde la izquierda moderada representada por el Partido Socialista ten\u00eda cierto peso, la izquierda no logr\u00f3 gravitar en la pol\u00edtica nacional. Las expresiones de izquierda que se ubicaron a la izquierda del socialismo, como el comunismo, fueron casi insignificantes, y s\u00f3lo comenzaron a ganar cierto protagonismo en el mundo sindical bien entrada la d\u00e9cada de 1930. Las urnas, sin embargo, le siguieron resultando muy esquivas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto nos dice cosas muy\nimportantes no s\u00f3lo sobre la pol\u00edtica electoral sino tambi\u00e9n sobre las\npreferencias de las mayor\u00edas. Y tambi\u00e9n nos obliga a recordar que hablar de\npol\u00edtica popular antes de 1945 supone, en primer lugar, hablar de votantes de\nlealtades conservadores y, sobre todo, de lealtades radicales. Estas dos agrupaciones\npartidarias siempre conquistaron alrededor del 85\/90% de los sufragios en cualquiera\nde las elecciones libres y competitivas nacionales que tuvieron lugar entre\n1912 y el golpe del 4 de junio de 1943.<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a> Integrar\nestos elementos \u2013en particular a\nlos radicales, amos del voto popular\u2013, a la explicaci\u00f3n sobre el problema\ndel 17 de Octubre es fundamental para entender qu\u00e9 tipo de cosas se jugaban en las\ndisputas de esos meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL PUEBLO EN LA CALLE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"993\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero-1024x993.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10858\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero-1024x993.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero-300x291.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero-768x744.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero-600x582.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/pero.jpg 1176w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La idea de que la historia popular de la Plaza de Mayo comenz\u00f3 en 1945 forma parte de la memoria ideol\u00f3gica del peronismo y m\u00e1s en general de la pol\u00edtica nacional. Durante un cierto tiempo, esa historia ejerci\u00f3 un influjo considerable sobre los mejores estudios acad\u00e9micos sobre nuestro pasado. Esa estaci\u00f3n ha quedado atr\u00e1s. Desde hace un cuarto de siglo, los historiadores comenzaron a advertir que, ya a comienzos de la era constitucional, la vida p\u00fablica se caracteriz\u00f3 por su naturaleza inclusiva y participativa. Un libro de Hilda Sabato publicado en 1998, <em>La pol\u00edtica en las calles, <\/em>puso de relieve el vigor de esa cultura de la movilizaci\u00f3n en la etapa abierta luego de Caseros y Pav\u00f3n.<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a> Una d\u00e9cada m\u00e1s tarde, Silvia Sigal puso otro moj\u00f3n en nuestra comprensi\u00f3n de la pol\u00edtica en las calles. Su libro <em>La Plaza de Mayo. Una Cr\u00f3nica<\/em>, nos ofrece numerosos ejemplos de que, en tiempos de Roca, Yrigoyen o Uriburu, decenas de agrupaciones y miles de personas ocuparon y recorrieron ese espacio para interpelar al poder, reforzar su personalidad p\u00fablica o darle relieve a sus demandas.<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos relatos nos muestran que los trabajadores fueron s\u00f3lo un actor m\u00e1s de una cultura de la movilizaci\u00f3n que hunde sus ra\u00edces en el siglo XIX, y que a lo largo de la primera mitad del siglo XX lanz\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s personas a la calle. Los obreros no fueron los primeros ni los \u00fanicos en manifestarse en p\u00fablico. Cuando colocamos a este fen\u00f3meno en el centro de nuestra atenci\u00f3n, supuestas anomal\u00edas como que la Marcha de la Constituci\u00f3n y la Libertad del 19 de septiembre de 1945, con su predominio de manifestantes de clase media, congregase m\u00e1s manifestantes que el 17 de octubre pierden su condici\u00f3n de tales. La importancia de las marchas y manifestaciones de la primavera de 1945 resulta, en gran medida, de que las elecciones de febrero de 1946 dieron forma a un escenario in\u00e9dito, que las recort\u00f3 como eventos singulares, y las hizo ingresar en la gran narrativa de la historia nacional. Ello, sin embargo, no debe hacernos olvidar que eventos como el 17 de Octubre fueron una expresi\u00f3n m\u00e1s de una cultura de la movilizaci\u00f3n que recorre toda nuestra historia. Si adoptamos una mirada de largo plazo se vuelve muy discutible que las demostraciones p\u00fablicas de la primavera de 1945 supusieran una inflexi\u00f3n decisiva, la \u00fanica relevante, en t\u00e9rminos de la escala o la din\u00e1mica de la movilizaci\u00f3n popular. Desde mucho antes, el pueblo, en sus distintas encarnaciones, ya era due\u00f1o de las calles y las plazas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> La idea de que la historia popular de la Plaza de Mayo comenz\u00f3 en 1945 forma parte de la memoria ideol\u00f3gica del peronismo y m\u00e1s en general de la pol\u00edtica nacional. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para completar este razonamiento hay\nque decir que, en las d\u00e9cadas previas a 1945, el pueblo no era s\u00f3lo n\u00famero o\ncantidad. El pueblo o, m\u00e1s precisamente, la cultura popular, o de masas,\ntambi\u00e9n pose\u00edan una voz potente en la vida p\u00fablica. Visiones como la de Daniel\nJames, y antes otras de impronta populista, que describen al 17 de Octubre como\nel momento de emergencia de una cultura popular reprimida y enemiga de instituciones\nelitistas como la universidad o la gran prensa liberal, s\u00f3lo captan aspectos secundarios\ndel problema. Y no s\u00f3lo porque lemas como \u201c\u00a1alpargatas s\u00ed, libros no!\u201d, coreado\nel 17 de octubre, ya ten\u00edan un lugar en el lenguaje pol\u00edtico desde dos d\u00e9cadas\nantes, pues hab\u00eda ingresado gracias a la acci\u00f3n de una fuerza pol\u00edtica tan popular\ny tan populista como el lencinismo mendocino. O porque, como ya se\u00f1alamos, el\n17 de octubre no fue la primera vez que el Jockey Club fue hostilizado. M\u00e1s\nimportante es recordar que, mucho antes de que Per\u00f3n hiciera su ingreso en el\nescenario p\u00fablico, no s\u00f3lo la vida pol\u00edtica sino tambi\u00e9n la vida p\u00fablica estaban\nte\u00f1idas por una fuerte tonalidad plebeya, muy visible en las grandes urbes de\nla regi\u00f3n litoral. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cap\u00edtulo m\u00e1s relevante de esa historia se vivi\u00f3 en las d\u00e9cadas de entreguerras, y estuvo directamente asociado con la forja de un r\u00e9gimen de sufragio amplio y libre y con la expansi\u00f3n de las industrias culturales. En esos a\u00f1os, la cultura argentina acentu\u00f3 su car\u00e1cter democr\u00e1tico. Diarios como <em>Cr\u00edtica, <\/em>pero tambi\u00e9n la radio y el cine, fueron los veh\u00edculos a trav\u00e9s de los cuales muchas expresiones culturales que negaban o desafiaban las jerarqu\u00edas de poder y prestigio que verdaderamente contaban para las clases altas y los grupos dotados de mayor capital cultural comenzaron a ingresar regularmente a los hogares argentinos. Ese fue tambi\u00e9n el momento de emergencia de h\u00e9roes populares que no le deb\u00edan nada al patronazgo de las elites pol\u00edticas o culturales, muy visible en \u00e1mbitos como el deporte, el hip\u00f3dromo o la industria del espect\u00e1culo. Ejemplos como el del ni\u00f1o Tulio Halperin Donghi, cuyos padres ejerc\u00edan un estricto control sobre el dial de la radio familiar, convencidos de que ese propagador de la baja cultura pod\u00eda estropear su educaci\u00f3n, son algo m\u00e1s que una an\u00e9cdota trivial. No es preciso suscribir en todos sus detalles la versi\u00f3n que sugiere que las narrativas de conflicto entre ricos y pobres que ofrec\u00edan la radio y la pantalla cinematogr\u00e1fica expresaban la madurez de una cultura popular antielitista y contestataria para coincidir en que, ya en la d\u00e9cada de 1930, la cultura argentina estaba impregnada por una intensa tonalidad plebeya. Agreguemos que, tanto por la fuerte incidencia de las industrias culturales en la forja de esa cultura, como por sus implicancias pol\u00edticas, la izquierda no vio con entusiasmo estos desarrollos, que una y otra vez conden\u00f3 con tanto vigor como los cat\u00f3licos, que se ubicaban en el otro extremo del arco pol\u00edtico-cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00f3lo la prensa, la radio y el\ncine reflejaron el impacto de una sociedad en veloz proceso de democratizaci\u00f3n\nsocial que avanzaba por caminos contrarios a los imaginados por quienes\ndeseaban elevar culturalmente al pueblo trabajador. El mundo del hip\u00f3dromo, del\nespect\u00e1culo deportivo, de los juegos de azar, e incluso la lengua, fueron\nterrenos donde las clases populares urbanas dejaron marcas indelebles en los\nestilos de interacci\u00f3n cotidiana. En las grandes ciudades, y en particular en\nBuenos Aires, el habla pone de relieve cu\u00e1nto se hab\u00eda democratizado el trato\nen la esfera p\u00fablica. Lo se\u00f1al\u00f3, consternado, Amado Alonso en su <em>El problema de la lengua en Am\u00e9rica<\/em>. En\nese conocido estudio publicado en 1935, el gran fil\u00f3logo espa\u00f1ol observ\u00f3 que,\nen la capital del pa\u00eds, y como consecuencia de cierta \u201cinundaci\u00f3n de plebeyismo\u2026\nla minor\u00eda de hablar correcto tiene sobre la masa de conciudadanos un influjo\nmenor que el esperable y necesario, pues no son para los m\u00e1s ese punto obligado\nde referencia por el cual la mayor\u00eda orienta su conducta social\u201d.<a href=\"#_ftn15\">[15]<\/a> Se\nexpresaba, por doquier, un \u201caire de insolencia democr\u00e1tica.\u201d<a href=\"#_ftn16\">[16]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>En las d\u00e9cadas previas a 1945, el pueblo no era s\u00f3lo n\u00famero o cantidad. El pueblo o, m\u00e1s precisamente, la cultura popular o de masas, tambi\u00e9n pose\u00edan una voz potente en la vida p\u00fablica. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diez a\u00f1os antes del ingreso de Per\u00f3n\na la lucha por el poder, y m\u00e1s que en cualquier otro lugar de Am\u00e9rica Latina, las\nclases m\u00e1s educadas ya hab\u00edan perdido la batalla por el dominio de la correcci\u00f3n\nen la expresi\u00f3n p\u00fablica. Y la hab\u00edan perdido no contra las deformaciones del\nlenguaje culto producto del arribo de grandes cantidades de inmigrantes sino\npor la emergencia de un lenguaje popular nuevo \u2013del\nque el lunfardo era pieza central\u2013, cuyas expresiones ten\u00edan carta de ciudadan\u00eda no\ns\u00f3lo en la calle sino tambi\u00e9n en muchos medios de comunicaci\u00f3n. El testimonio m\u00e1s\nevidente de la magnitud de este fen\u00f3meno es el rechazo del gobierno de los\ncoroneles de 1944 a esa \u201cdegradaci\u00f3n\u201d del lenguaje, que dio lugar a una\nambiciosa pol\u00edtica dirigida a adecentar el habla popular sanitizando, entre\notros objetos, las letras del tango. Por supuesto, una batalla librada contra\nlas mayor\u00edas es una batalla que no se puede ganar, por lo que al cabo de un\ntiempo estos amantes de las buenas costumbres no tuvieron m\u00e1s remedio que\ndeclararse derrotados. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la luz de este panorama, revelador\nde la potencia de la cultura popular madurada en las d\u00e9cadas de entreguerra, no\nparece razonable hablar del 17 de Octubre como de un momento de emergencia de\nlo reprimido, ni de expresi\u00f3n de lo que Daniel James denomina una \u201ciconoclasia\nlaica\u201d. Recordemos que, ese d\u00eda, los manifestantes mostraron mayor encono\ncontra el edificio del diario <em>Cr\u00edtica<\/em>,\nemblema y decano de la prensa amarilla, que contra los m\u00e1s respetables <em>La Prensa <\/em>o <em>La Naci\u00f3n<\/em>. La impugnaci\u00f3n pol\u00edtica y moral a los que tomaron parte\nen las protesta del 17 que puede leerse en la prensa de izquierda no debe\nconfundirnos. Descamisados, hordas, turbas, lumpen-proletarios: como vimos,\nesas cr\u00edticas no eran nuevas, ni hablan de la aurora de un nuevo tiempo. Basta\nmirar hacia atr\u00e1s para advertir que, al margen del (previsible) modo en que fue\ntratada por la prensa de izquierda, la cultura plebeya que se expres\u00f3 ese d\u00eda en\nla Plaza de Mayo o en La Plata y sus alrededores no era tan distinta a la que\nhab\u00eda venido ganando terreno y cobrado forma visible en la vida p\u00fablica nacional\npor, al menos, un cuarto de siglo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL D\u00cdA DE LA LEALTAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"470\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/resize_1508238943-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10856\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/resize_1508238943-2.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/resize_1508238943-2-300x184.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/resize_1508238943-2-600x367.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfD\u00f3nde situar, entonces, la novedad\ny la relevancia del 17 de Octubre? Parte de la respuesta, por supuesto, radica\nen que esa jornada repuso a Per\u00f3n en el centro del escenario y cambio el curso\nde la crisis pol\u00edtica. No revel\u00f3 una supuesta esencia popular, pero cambi\u00f3\nel&nbsp; curso de los acontecimientos. Hay que\ntener presente, de todos modos, que lo que sucedi\u00f3 en las elecciones del 24 de\nfebrero no estaba contenido en el resultado de la crisis de octubre. De hecho,\na fines de ese mes, muy pocos imaginaban que Per\u00f3n pudiera ganar las elecciones\npresidenciales. Para entender c\u00f3mo es que esto fue posible, una intuici\u00f3n de Silvia\nSigal, otra vez, viene en nuestro auxilio y nos ayuda a expandir nuestro\nhorizonte cognitivo. En el estudio m\u00e1s perceptivo sobre el 17 de Octubre escrito\nen las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, esta autora sugiere que el debate sobre el an\u00e1lisis\nde los sucesos de octubre de 1945, y m\u00e1s en general el debate sobre los\nor\u00edgenes del peronismo, ha permanecido demasiado prisionero de la idea de que\nla emergencia de este movimiento pol\u00edtico debe concebirse como una respuesta al\npanorama de marginaci\u00f3n pol\u00edtica y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica que caracteriz\u00f3 a la\nd\u00e9cada de 1930 y que, por tanto, los estudios sobre el tema han prestado muy poca\natenci\u00f3n a lo que la interpelaci\u00f3n de Per\u00f3n signific\u00f3 en tanto esperanza de un\nfuturo mejor. Enfocados en el estudio de las condiciones que hicieron posible\nel surgimiento de esta fuerza pol\u00edtica, en el 17 de Octubre como respuesta al\npasado, los analistas del fen\u00f3meno dejaron en un segundo plano la relevancia de\nlos sue\u00f1os y esperanzas que Per\u00f3n supo movilizar.<a href=\"#_ftn17\">[17]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el 17 de Octubre simboliza algo\nes, precisamente, la potencia de esa promesa de un futuro mejor. Una esperanza que,\npor supuesto, no debe entenderse como una ruptura radical respecto del modo en\nque, hasta entonces, las clases populares hab\u00edan imaginado qu\u00e9 pod\u00eda ofrecerles\nla sociedad argentina. Sobre esas expectativas trabaj\u00f3 Per\u00f3n para ofrecer su\nimagen de futuro. Gracias al\npoder que le daba su posici\u00f3n como Secretario de Trabajo y Previsi\u00f3n y luego\ncomo vicepresidente del gobierno de la dictadura, desde 1944 Per\u00f3n hab\u00eda puesto\nen marcha la maquinaria de la reforma laboral. Con estas palancas se hab\u00eda ido\ngranjeando, de manera gradual y trabajosa, importantes apoyos en el mundo del\ntrabajo y la organizaci\u00f3n sindical. Es claro, sin embargo, que todav\u00eda en octubre\nde 1945 los logros de su programa de reforma de las relaciones laborales se\ncaracterizaban por su modestia. Eran significativos en tanto indicadores de una\nnueva orientaci\u00f3n de pol\u00edtica p\u00fablica, pero todav\u00eda acotados en su impacto\nefectivo en la vida de las empresas. El gran cambio a\u00fan no hab\u00eda tenido lugar. De\nhecho, cuando Per\u00f3n asumi\u00f3 la presidencia, en junio de 1946, los salarios\nreales pr\u00e1cticamente no hab\u00edan experimentado mejoras. Lo importante estaba en\nel futuro. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era el futuro, m\u00e1s\nque el presente, la gran carta de presentaci\u00f3n de Per\u00f3n. A lo largo de 1945, y\ncon mayor fuerza en la campa\u00f1a electoral que se extendi\u00f3 entre fines de octubre\ny los comicios del 24 de febrero de 1946, el candidato oficialista hab\u00eda derrochado\npromesas. El ingreso en una era de justicia social que tendr\u00eda traducciones\nmateriales visibles y concretas \u2013por ejemplo, el pago de un mes adicional, el\naguinaldo, o la mejora salarial\u2013, era su gran promesa. De all\u00ed que, m\u00e1s que como\nel beneficiario de una lealtad ya arraigada y cristalizada, soldada en la Plaza\ndel 17 de Octubre, es mejor concebir al Per\u00f3n de esos meses como un hombre que,\na fuerza de invocar la posibilidad de construir un futuro mejor, estaba contrayendo\nuna enorme deuda con sus votantes. Conviene imaginar al h\u00e9roe del 17 de Octubre\ny el 24 de febrero, en definitiva, no como el due\u00f1o de un cheque en blanco sino,\npor el contrario, como el deudor de un oneroso pagar\u00e9. De un pagar\u00e9 que deb\u00eda comenzar\na redimirse el 4 de junio. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p> El 17 de Octubre no hubo Lealtad, sino apuesta.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De all\u00ed que el 17 de Octubre no hubo Lealtad sino apuesta. Y es importante tener en cuenta que, por el car\u00e1cter todav\u00eda fr\u00e1gil de los lazos que Per\u00f3n hab\u00eda tejido con quienes ese d\u00eda lo rescataron del ostracismo al que deseaban confinarlo sus camaradas de armas, y que en las elecciones presidenciales otra vez apostaron por \u00e9l, no ten\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n que honrar ese pagar\u00e9. Enfrentado a todo el arco pol\u00edtico, sin un pasado capaz de fortalecerlo, ese era el \u00fanico camino que pod\u00eda asegurarle la supervivencia pol\u00edtica. Al fin y al cabo, si la apuesta por Per\u00f3n \u2013un personaje salido de la nada, una figura a quien tres a\u00f1os antes nadie conoc\u00eda y, para peor, un militar\u2013 defraudaba las expectativas que hab\u00eda logrado concitar, sus votantes ten\u00edan el camino despejado para retornar a las agrupaciones pol\u00edticas a las que hab\u00edan seguido hasta entonces. Esto significaba, en primer lugar, volver al redil de la UCR, el partido al que las mayor\u00edas hab\u00edan acompa\u00f1ado fielmente por m\u00e1s de un cuarto de siglo. En 1946 no hab\u00eda nada parecido a \u201cmasas en disponibilidad\u201d. Pese a todo el ruido que introdujo el r\u00e9gimen del fraude en la relaci\u00f3n entre votantes y oferta partidaria, la UCR permanec\u00eda como la primera opci\u00f3n de las mayor\u00edas. Esto no es menos cierto de los votantes de los suburbios industriales de Buenos Aires, donde la izquierda no ten\u00eda peso alguno. El resultado de las elecciones de 1931 y 1940 lo pone de manifiesto. Pese a que la D\u00e9cada Infame fue un tiempo de dificultades y frustraciones, esa etapa no introdujo ninguna inflexi\u00f3n significativa en las preferencias de los votantes populares. Entre las clases trabajadoras, todav\u00eda, la UCR reinaba soberana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Considerando este panorama no resulta casual que Per\u00f3n buscara sumar a una figura radical a la f\u00f3rmula presidencial y que, convencida de que triunfar\u00eda en las elecciones de febrero, ning\u00fan dirigente de primera o segunda l\u00ednea de este partido quisiera acompa\u00f1arlo. El cordob\u00e9s Amadeo Sabattini no fue el \u00fanico que rechaz\u00f3 la candidatura a vicepresidente que ten\u00eda servida en bandeja. Esa cerrada negativa termin\u00f3 abriendo el camino para que Hortensio Quijano, un pol\u00edtico correntino de muy escaso porte, que siempre hab\u00eda sido un perdedor en su distrito y, para peor, una figura de pasado anti-yrigoyenista, de la derecha del partido, se quedara con el premio mayor. Para entender la apuesta de Quijano hay que recordar, adem\u00e1s, que el correntino no s\u00f3lo era un dirigente del mont\u00f3n sino que, con 62 a\u00f1os ya cumplidos cuando la esperanza de vida argentina era de 62 a\u00f1os, no ten\u00eda mucho futuro por delante (de hecho, morir\u00eda en ejercicio de la vicepresidencia). La reticencia de los dirigentes radicales ante las generosas ofertas de Per\u00f3n nos dice mucho sobre c\u00f3mo era visto el panorama electoral en el seno del partido dominante del sistema pol\u00edtico. Id\u00e9ntica conclusi\u00f3n se alcanza al comprobar que la c\u00fapula radical tampoco tom\u00f3 en serio a los dirigentes sindicales que, como Luis Gay, decidieron acerc\u00e1rsele: no cre\u00edan necesitarlos.<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a> La pol\u00edtica de seducci\u00f3n de dirigentes radicales puesta en marcha por Per\u00f3n s\u00f3lo tuvo alg\u00fan \u00e9xito con figuras de poco peso, en general j\u00f3venes, que ve\u00edan bloqueado su avance dentro de la estructura partidaria de la UCR. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"938\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre-1024x938.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10862\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre-1024x938.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre-300x275.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre-768x703.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre-600x549.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Per\u00f3n-17-de-octubre.jpg 1044w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De todos modos, el\npunto m\u00e1s relevante a considerar al momento de situar al 17 de Octubre en un contexto\nm\u00e1s amplio no fue lo que sucedi\u00f3 en la campa\u00f1a electoral o en las urnas el\n\u00faltimo domingo de febrero de 1946 sino el hecho de que, en el curso del trienio\nposterior, se produjera esa formidable transferencia de lealtades que dej\u00f3 al\nradicalismo hu\u00e9rfano de casi todos los apoyos populares que lo hab\u00edan sostenido\npor tres d\u00e9cadas. El factor determinante de este desplazamiento tect\u00f3nico en el\nsistema pol\u00edtico fue la pol\u00edtica de mejora del ingreso y de incremento del\nbienestar popular m\u00e1s ambicioso de toda la historia argentina. En ocasiones, Per\u00f3n\njustific\u00f3 la &nbsp;necesidad de este programa a\npartir del argumento de que la revoluci\u00f3n distributiva que tuvo lugar en esos\na\u00f1os ten\u00eda por objetivo construir un dique capaz de contener el avance de la\nizquierda sobre las masas trabajadoras. Pero est\u00e1 claro que esto era mera\nret\u00f3rica pol\u00edtica, calculada para hacer menos amarga la medicina, hecha en base\nde altas dosis de justicia social, que les recet\u00f3 a los empresarios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En efecto, el\nhecho de que en las elecciones de 1946 los representantes del capital\ndecidieran volcar su influjo en favor de una alianza en la que participaban el\nPartido Socialista y el Partido Comunista \u2013la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica\u2013 revela bien\nque los empresarios no se tomaban el peligro rojo muy en serio (las fuerzas de\nizquierda, en cambio, siempre tendieron a darle a esta versi\u00f3n m\u00e1s cr\u00e9dito del\nque se merece, en gran medida porque la idea de que en la era previa a 1945 comunistas\ny socialistas pose\u00edan una considerable gravitaci\u00f3n sobre los trabajadores les\nresultaba reconfortante). A todas luces, el principal desaf\u00edo de Per\u00f3n era otro.\nConsist\u00eda en impedir que los trabajadores que lo hab\u00edan rescatado el 17 de\noctubre, y que luego lo hab\u00edan acompa\u00f1ado en los comicios de febrero de 1946,\nvieran frustradas sus expectativas de mejora y retornaran al partido al que se\nhab\u00edan mostrado fieles por m\u00e1s de un cuarto de siglo. Convencer a trabajadores\nde simpat\u00edas radicales de que votaran por el justicialismo no era una tarea que\nrequiriese grandes batallas ideol\u00f3gicas; en su mayor\u00eda, esos votantes carec\u00edan\nde fuertes sentimientos anticapitalistas. Su dificultad era de otra \u00edndole. Era\nun trabajo considerablemente m\u00e1s oneroso que doblegar a una izquierda sin mayor\ngravitaci\u00f3n electoral y tenues lazos con los trabajadores o que disciplinar a\nla dirigencia sindical. En un sistema electoral competitivo como el existente\nentonces, un actor pol\u00edtico nuevo s\u00f3lo pod\u00eda hacerlo gracias a pol\u00edticas\ndistributivas muy ambiciosas. All\u00ed est\u00e1 la principal clave del muy acusado sesgo\npro-trabajo de la pol\u00edtica macroecon\u00f3mica del trienio dorado de 1946-49. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El factor determinante de este desplazamiento tect\u00f3nico en el sistema pol\u00edtico fue la pol\u00edtica de mejora del ingreso y de incremento del bienestar popular m\u00e1s ambicioso de toda la historia argentina. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa Argentina era\nuna fiesta\u201d, dijo alguna vez F\u00e9lix Luna, y no le falt\u00f3 raz\u00f3n. En esos a\u00f1os, las\nclases populares vivieron un boom de consumo a\u00fan m\u00e1s formidable que el de los mejores\nmomentos de los a\u00f1os veinte. En la d\u00e9cada radical, los salarios hab\u00edan mejorado\ncerca de un 50%. Per\u00f3n emul\u00f3 ese logro en apenas un trienio. Con tal de\nincrementar el bienestar de sus seguidores, no repar\u00f3 en medios ni en costos Y\na esta pol\u00edtica de seducci\u00f3n material hay que sumar cambios institucionales en\nel mismo sentido. En un perceptivo trabajo de 1956, ya Germani lo hab\u00eda puesto\nde relieve. Para las clases populares, el peronismo tambi\u00e9n signific\u00f3 \u201cla\nlibertad de afirmar sus derechos contra capataces y patrones, elegir delegados,\nganar pleitos en los tribunales laborales, sentirse m\u00e1s due\u00f1os de s\u00ed mismos.\nTodo esto fue sentido por el obrero, por el trabajador en general, como una\nafirmaci\u00f3n de la dignidad personal.\u201d<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El resultado de las elecciones legislativas de 1948 (56,4%) y de las convocadas a fin de ese mismo a\u00f1o para reformar la constituci\u00f3n (66,6%) mostraron que, al cabo de algunos a\u00f1os, el mayor desaf\u00edo pol\u00edtico que Per\u00f3n ten\u00eda por delante estaba perdiendo el car\u00e1cter de tal. En ambos llamados, Per\u00f3n obtuvo m\u00e1s votos que en 1946 (52,8%). A esto sum\u00f3 otras iniciativas, dirigidas a disciplinar a los actores m\u00e1s d\u00edscolos de su propia coalici\u00f3n. Por una parte, acall\u00f3 a los sindicalistas que en su momento so\u00f1aron con hacer de Per\u00f3n un instrumento de un proyecto pol\u00edtico de signo laborista, y puso presos a los m\u00e1s recalcitrantes, como Cipriano Reyes, que permanecer\u00eda tras las rejas hasta 1955. Tambi\u00e9n decidi\u00f3 la disoluci\u00f3n del Partido Laborista y de la Uni\u00f3n C\u00edvica Radical Junta Renovadora, a las que finalmente reemplaz\u00f3 por el Partido Justicialista. Al cabo de dos o tres a\u00f1os, el polvo de estos combates comenzaba a asentarse, y la victoria de ese presidente sin otro pasado que la vida de cuartel no pod\u00eda ser m\u00e1s completa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/unnamed-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10860\" width=\"544\" height=\"668\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/unnamed-1.jpg 417w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/unnamed-1-244x300.jpg 244w\" sizes=\"auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue reci\u00e9n\nentonces, a partir de 1949, que Per\u00f3n comenz\u00f3 a sentirse lo suficientemente\nconfiado como para acortar la rienda y corregir el rumbo. Y esto\nsignificaba que la mejora del bienestar popular ya no pod\u00eda imponerse como la\ngran prioridad de la pol\u00edtica p\u00fablica. El mayor acicate para este giro era el estrangulamiento externo\nprovocado por la ca\u00edda de los saldos exportables que, para peor, en 1950 y 1951,\nse combin\u00f3 con condiciones clim\u00e1ticas adversas y una ca\u00edda de los t\u00e9rminos de\nintercambio: menos carne y trigo para exportar, menos ingresos unitarios por\nesas ventas. La econom\u00eda se estancaba, crec\u00edan los desequilibrios, y tambi\u00e9n la\ninflaci\u00f3n. En esas circunstancias, el osado Miguel Miranda debi\u00f3 ceder el tim\u00f3n\nde la econom\u00eda al m\u00e1s competente y m\u00e1s cauto Alfredo G\u00f3mez Morales. La revoluci\u00f3n distributiva hab\u00eda llegado a su\nfin. Y Per\u00f3n hizo saber a sus seguidores, de manera clara y elocuente, que se\nhab\u00eda acabado la fiesta, y los inst\u00f3 a poner fin a los a\u00f1os de \u201cderroche\u201d.\nQuienes protestaron contra el fin de los buenos tiempos tambi\u00e9n aprendieron que\nla dureza en el trato ya no estaba reservado para los opositores: las huelgas\nferroviarias del verano de 1950-51 terminaron con cientos de obreros detenidos,\nmuchos de los cuales pasaron varios meses en la c\u00e1rcel.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>De all\u00ed que, si ese d\u00eda de elecciones tiene alg\u00fan significado, tal vez sea \u00e9ste: mucho m\u00e1s que el 17 de Octubre de 1945, el 11 de noviembre de 1951 fue el verdadero D\u00eda de la Lealtad. El momento en que Per\u00f3n pudo confiar, ciegamente, en que la Plaza de Mayo siempre estar\u00eda all\u00ed para homenajearlo <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un bienio de ca\u00edda\nde los salarios y sin mucho para celebrar en t\u00e9rminos de progreso social: ese\nfue el contexto en el que Per\u00f3n debi\u00f3 enfrentar la crucial elecci\u00f3n de\nrenovaci\u00f3n presidencial que la reforma de la constituci\u00f3n de 1949 hab\u00eda hecho\nposible. Decidi\u00f3 adelantar varios meses la fecha del llamado a las urnas, seguramente\npensando que ello de dar\u00eda alguna ventaja y, quiz\u00e1s, imaginando lo que vendr\u00eda\ndespu\u00e9s. Esa elecci\u00f3n de noviembre de 1951 pueden verse como una suerte de\nplebiscito, y no s\u00f3lo sobre la reelecci\u00f3n de Per\u00f3n o sobre cuestiones m\u00e1s\nabstractas como el valor de la reforma constitucional: tambi\u00e9n sobre si un\njusticialismo m\u00e1s austero y m\u00e1s represivo era viable y, en definitiva, sobre\nlas virtudes y defectos de un r\u00e9gimen que combinaba democratizaci\u00f3n social con\nautoritarismo pol\u00edtico en una fase m\u00e1s madura y estabilizada, en donde hab\u00eda\nmenos de lo primero y m\u00e1s de lo segundo. Ante esta inquietante pregunta, el\nveredicto popular de los comicios del 11 de noviembre fue inapelable: casi dos\ntercios (63,4%) de ese electorado muy ampliado por la presencia femenina\ndijeron que, pese a todo, quer\u00edan seguir junto al gobierno nacido en 1946. El\nradicalismo obtuvo, apenas, el 32,3 % de los votos emitidos. La izquierda hizo\nun papel a\u00fan m\u00e1s pobre: el socialismo y el comunismo no alcanzaron, sumados, el\n2 % de los sufragios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En noviembre de 1951, y pese a que la Argentina ya hab\u00eda dejado de ser una fiesta, Per\u00f3n fue ungido presidente por segunda vez. Si nos situamos en las semanas que corren entre las elecciones y la Navidad, podemos conjeturar que, pese al drama privado que seis meses m\u00e1s tarde se cobrar\u00eda la vida de su esposa, el General deb\u00eda estar dominado no s\u00f3lo por la satisfacci\u00f3n sino tambi\u00e9n por el alivio. Podemos imaginarlo confiado en que la transformaci\u00f3n de votantes circunstanciales en fieles seguidores que se hab\u00eda iniciado en 1946 era un proceso ya muy avanzado y, en consecuencia, que su margen de maniobra se hab\u00eda ampliado considerablemente. \u00bfVolver\u00edan los buenos tiempos para los trabajadores, los d\u00edas de gloria de 1946-48? Seguramente muchos cre\u00edan que el trienio 1949-51 no era m\u00e1s que un alto en el camino hacia formas m\u00e1s elevadas de justicia social, y que la marcha hacia adelante pronto recomenzar\u00eda. Per\u00f3n, en cambio, mostr\u00f3 que ten\u00eda otras prioridades. De hecho, la amplia victoria de noviembre de 1951 fue seguida casi de inmediato por un plan de estabilizaci\u00f3n m\u00e1s coherente y sistem\u00e1tico que todo lo hecho en t\u00e9rminos de ajuste en los tres a\u00f1os previos. Fue una nueva demora, ahora m\u00e1s deliberada y explicita, en el camino hacia el reino del bienestar popular.<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a> <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"896\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre-1024x896.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10867\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre-1024x896.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre-300x263.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre-768x672.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre-600x525.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/monumento-al-17-de-octubre.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 esta vuelta de tuerca se produjo inmediatamente despu\u00e9s de conocerse el resultado de la convocatoria a las urnas? Seguramente porque al reflexionar sobre el significado de las elecciones que lo confirmaron en la presidencia, Per\u00f3n comprob\u00f3 que el ciclo pol\u00edtico que se hab\u00eda abierto entre el 17 de Octubre y el 24 de febrero de 1946 ya estaba clausurado. Noviembre de 1951 mostr\u00f3 que su liderazgo era invulnerable a los problemas que azotaron a sus seguidores en los dos o tres a\u00f1os previos \u2013la contracci\u00f3n del salario, el ascenso de la inflaci\u00f3n, la mayor dureza en el trato con los huelguistas\u2013 y que, por tanto, su fortaleza ya no parec\u00eda depender de la formulaci\u00f3n de una promesa sobre el futuro. El espaldarazo del 11 de noviembre le revel\u00f3 que pod\u00eda confiar en que sus seguidores hab\u00edan dejado de lado toda duda sobre el valor del peronismo y toda esperanza de que el escenario pol\u00edtico pod\u00eda ofrecerles, en alg\u00fan otro cuadrante, un refugio m\u00e1s acogedor. Los prestigios de la UCR como partido popular se hab\u00edan evaporado. Y con ello se mostr\u00f3 a la luz del d\u00eda que el v\u00ednculo entre Per\u00f3n y sus seguidores ya ten\u00eda muy poco de la dimensi\u00f3n instrumental que hab\u00eda signado sus primeros pasos y se hab\u00eda redefinido, de manera evidente, como una relaci\u00f3n carism\u00e1tica. Pese a que la revoluci\u00f3n distributiva era cosa del pasado, para las mayor\u00edas argentinas no hab\u00eda ni pod\u00eda haber nada mejor que lo que ofrec\u00eda Per\u00f3n. Y, de la mano de G\u00f3mez Morales, Per\u00f3n estaba dispuesto a explotar lo que le ofrec\u00eda ese cheque en blanco. De all\u00ed que, si ese d\u00eda de elecciones tiene alg\u00fan significado, tal vez sea \u00e9ste: mucho m\u00e1s que el 17 de Octubre de 1945, el 11 de noviembre de 1951 fue el verdadero D\u00eda de la Lealtad. El momento en que Per\u00f3n pudo confiar, ciegamente, en que la Plaza de Mayo siempre estar\u00eda all\u00ed para homenajearlo. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La memoria ideol\u00f3gica de un movimiento popular tan vibrante y poderoso no puede estar sometida a los caprichos del archivo y la verdad hist\u00f3rica y, mucho menos, a la opini\u00f3n de un simple acad\u00e9mico.  <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfSignifica esto que debemos olvidarnos del 17 de Octubre para erigir, en su reemplazo, y un poco m\u00e1s entrada la primavera, un nuevo lugar de memoria que recuerde la intensidad del lazo entre Per\u00f3n y sus seguidores? Los peronistas seguramente rechazar\u00e1n la idea de modificar la fecha de celebraci\u00f3n \u2013y por tanto el significado\u2013 de su querido D\u00eda de la Lealtad. Y tienen muy buenas razones para desconfiar de los argumentos de los historiadores, y en particular de este historiador. La memoria ideol\u00f3gica de un movimiento popular tan vibrante y poderoso no puede estar sometida a los caprichos del archivo y la verdad hist\u00f3rica y, mucho menos, a la opini\u00f3n de un simple acad\u00e9mico. Podr\u00eda agregarse, incluso, que la conmemoraci\u00f3n de un evento tan estrechamente identificado con los ideales de justicia social que animan nuestra vida p\u00fablica, formulada en los t\u00e9rminos que mejor consideren los herederos de ese legado, debe concitar no solo el respeto sino tambi\u00e9n la aprobaci\u00f3n y el aplauso de los que no nos sentimos parte de la cultura pol\u00edtica peronista pero, sin embargo, apreciamos su valiosa contribuci\u00f3n a hacer de la Argentina un pa\u00eds mejor. Todo ello, sin embargo, no impide formular esta modesta advertencia: la forja del v\u00ednculo entre Per\u00f3n y sus seguidores constituye un problema hist\u00f3rico complejo que, en rigor, no pude abordarse concentrando la atenci\u00f3n en los sucesos del 17 de Octubre y en sus antecedentes inmediatos. En la historia no hay esencias ni eventos signados por la transparencia y la pureza. De all\u00ed que para comprender mejor la constituci\u00f3n del lazo peronista es necesario elevar la mirada m\u00e1s all\u00e1 de este notable acontecimiento, y encarar un examen atento a dimensiones anal\u00edticas y temporalidades hasta ahora poco tenidas en cuenta. Esta sugerencia puede resultar de utilidad no s\u00f3lo para entender mejor el 17 de Octubre sino tambi\u00e9n la experiencia peronista y la pol\u00edtica popular de la Argentina del siglo XX.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">* <em>Agradezco a Lila Caimari sus comentarios a un borrador de este ensayo. Y a Pablo Gerchunoff, por un largo y fruct\u00edfero intercambio de ideas sobre estos temas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Sobre este episodio, Roy Hora, \u201cTrabajadores,\nprotesta obrera y orden olig\u00e1rquico. Argentina: 1880-1900\u201d, <em>Desarrollo Econ\u00f3mico. Revista de Ciencias\nSociales<\/em>, 59:229 (2020), pp. 329-360.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <em>El Rebelde<\/em>, 30\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> <em>La Vanguardia,<\/em> 29\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> <em>La Naci\u00f3n, <\/em>27\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> <em>La Vanguardia,<\/em> 29\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a><em> La Naci\u00f3n, <\/em>9\/9\/1899, p. 4. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> <em>La Vanguardia,<\/em> 29\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> <em>El Rebelde<\/em>, 30\/7\/1899.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> <em>La Prensa<\/em>, 13\/08\/1901. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> <em>La Protesta Humana<\/em>, 17\/8\/1901.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, los comunistas hicieron nuevos\naportes al diccionario\nde satanizaci\u00f3n de la izquierda. Entre los nuevos calificativos se destaca, por\nsupuesto, el de \u201clumpenproletariado\u201d. Estas novedades no cambian el cuadro\ndelineado en estas p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Roy Hora, \u201cIzquierda y clases populares en Argentina, 1880-1945\u201d, <em>Prismas. Revista de historia intelectual, <\/em>23\n(2019), pp. 53-75.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Hilda Sabato, <em>La pol\u00edtica en las calles: e<\/em><em>ntre\nel voto y la movilizaci\u00f3n. Buenos Aires, 1862-1880,<\/em> Buenos\nAires, Sudamericana, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> Silvia Sigal: <em>La Plaza de Mayo. Una cr\u00f3nica<\/em>, Buenos Aires,\nSiglo XXI, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> Amado Alonso, <em>El problema de la lengua en Am\u00e9rica, <\/em>Madrid,\nEspasa Calpe, 1935, p. 169. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a> Lila Caimari,\n\u201cMezclas puras: lunfardo y cultura urbana (a\u00f1os 1920 y 1930)\u201d, en Adri\u00e1n\nGorelik y Fernanda Areas Peixoto (compiladores), <em>Ciudades sudamericanas como arenas culturales<\/em>, Buenos Aires, Siglo\nXXI, 2016, p. 163.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a>\nSilvia Sigal, \u00abDel\nperonismo como promesa\u00bb, Desarrollo Econ\u00f3mico, 48:190\/191\n(2008), pp. 269-286.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> V\u00e9ase el\ntestimonio de Luis Gay en el Archivo de Historia Oral, Instituto Di Tella. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Gino Germani, \u201cLa\nintegraci\u00f3n de las masas a la vida pol\u00edtica y el totalitarismo\u201d, citado en\nSigal, \u201cDel peronismo\u201d, p. 273.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Para analizar\neste problema conviene consultar: Pablo Gerchunoff y Lucas Llach, <em>El ciclo de la ilusi\u00f3n y el desencanto<\/em>,\nBuenos Aires, Cr\u00edtica, 2018. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conmemoraci\u00f3n de un evento tan estrechamente identificado con los ideales de justicia social debe concitar no solo el respeto sino tambi\u00e9n la aprobaci\u00f3n y el aplauso de los que no nos sentimos parte de la cultura pol\u00edtica peronista pero, sin embargo, apreciamos su valiosa contribuci\u00f3n a hacer de la Argentina un pa\u00eds mejor. 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