{"id":11060,"date":"2020-11-24T13:40:22","date_gmt":"2020-11-24T16:40:22","guid":{"rendered":"http:\/\/159.65.255.251\/?p=11060"},"modified":"2020-12-17T13:16:45","modified_gmt":"2020-12-17T16:16:45","slug":"la-banalidad-del-bien-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2020\/11\/24\/la-banalidad-del-bien-2\/","title":{"rendered":"La banalidad del bien"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La ca\u00edda del comunismo no trajo el fin de la historia, m\u00e1s bien un renovado desaf\u00edo para unas democracias incapaces de tramitar sus conflictos. Democracias d\u00e9biles que, a pesar de todo, siguen siendo nuestra esperanza. <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"590\" height=\"738\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/rosa-roja-alexei-antonov.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11061\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/rosa-roja-alexei-antonov.jpg 590w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/rosa-roja-alexei-antonov-240x300.jpg 240w\" sizes=\"auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><em>\u201cLa elecci\u00f3n a la que nos enfrentamos en la siguiente generaci\u00f3n no es entre el capitalismo y el comunismo, o el final de la historia y el retorno de la historia, sino entre la pol\u00edtica de la cohesi\u00f3n social basada en unos prop\u00f3sitos colectivos y la erosi\u00f3n de la sociedad mediante la pol\u00edtica del miedo\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\"><em>(Tony Judt, Pensar el Siglo XX, 2010)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ca\u00edda del muro de Berl\u00edn signific\u00f3 al menos dos cosas que golpearon de lleno el imaginario pol\u00edtico del siglo XX. En primer lugar, supuso la descomposici\u00f3n acelerada de la escatolog\u00eda comunista que, de alg\u00fan modo, estaba presente como realidad, si no probable, al menos reguladora de la estructura del pensamiento y la acci\u00f3n pol\u00edtica del siglo pasado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no bast\u00f3 con esta radical inversi\u00f3n sino que, adem\u00e1s, el final de la d\u00e9cada de 1980 signific\u00f3 la consumaci\u00f3n del ascenso a una velocidad insospechada de una nueva escatolog\u00eda revolucionaria aunque en un sentido estrictamente opuesto. Se estableci\u00f3 un nuevo punto de referencia de la raz\u00f3n pol\u00edtica dominante: la soberan\u00eda del consumidor y el hedonismo esteticista se alzaron como el modo de vida superior y universal, ya no prometido (como la utop\u00eda comunista) sino realizado en la sociedad de mercado, la globalizaci\u00f3n financiera y la cultura pop publicitaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, entre aquel cisma y el presente, el proyecto de la globalizaci\u00f3n financiera neoliberal desarroll\u00f3 un conjunto de contradicciones que han dado por tierra con la escatolog\u00eda imaginada en el <em>Fin de la Historia y el \u00faltimo hombre<\/em> por Francis Fukuyama (1992) y transmitida a todo el mundo por MTV. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mencionemos algunas de las principales contradicciones concatenadas entre s\u00ed: 1) la pauperizaci\u00f3n creciente de las viejas clases trabajadoras manufactureras de occidente, 2) la inmigraci\u00f3n desde la periferia hacia el centro, 3) la formaci\u00f3n de nuevas capas de clases bajas estructurales y culturalmente enfrentadas con las clases trabajadoras, 4) el ascenso de oriente y su desaf\u00edo geopol\u00edtico, tecnol\u00f3gico, militar, econ\u00f3mico y cultural, 5) el incremento exponencial de la desigualdad, 6) la expansi\u00f3n descontrolada de las finanzas con sucesi\u00f3n de crisis financieras muchas veces acompa\u00f1adas de casos de corrupci\u00f3n pol\u00edtica y corporativa, 7) la presi\u00f3n creciente y agotamiento relativo de ciertos recursos naturales esenciales para la vida, 8) el estancamiento econ\u00f3mico secular de los pa\u00edses centrales. Estas contradicciones han llevado el mundo pol\u00edtico y cultural a la sensaci\u00f3n de hast\u00edo que anuncia que \u201calgo nuevo se avecina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El final de la d\u00e9cada de 1980 signific\u00f3 la consumaci\u00f3n del ascenso a una velocidad insospechada de una nueva escatolog\u00eda revolucionaria aunque en un sentido estrictamente opuesto. Se estableci\u00f3 un nuevo punto de referencia de la raz\u00f3n pol\u00edtica dominante: la soberan\u00eda del consumidor y el hedonismo esteticista se alzaron como el modo de vida superior y universal.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en cierto modo eso nuevo lleg\u00f3, efectivamente, con dos transformaciones opuestas e incluso parad\u00f3jicas. Por un lado, la bancarrota de las escatolog\u00edas revolucionarias (tanto comunistas como individualistas) sentaron las bases de un consenso in\u00e9dito en torno a la democracia como el mecanismo principal para canalizar la articulaci\u00f3n de los conflictos sociales (al menos en occidente) y construir los andamiajes institucionales para la soluci\u00f3n de los problemas que se nos presentan. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, al mismo tiempo, la democracia occidental ha sido (nuevamente) el espacio predilecto para el desarrollo y crecimiento de identidades pol\u00edticas radicalizadas que se alimentan del resentimiento, el odio y, finalmente, la violencia, para tramitar salidas que, sin embargo, no prev\u00e9n horizontes de transformaci\u00f3n radical de la sociedad y oscilan entre la f\u00e9rrea defensa del <em>statu quo<\/em> y la reacci\u00f3n a amenazas externas e irreductibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, la afirmaci\u00f3n\nde la democracia, desprovista de escatolog\u00eda, expuso la fortaleza que supervive\nen su banal funcionamiento, mientras la radicalidad pol\u00edtica, expresa, por la\nmisma raz\u00f3n, su irracional supervivencia en la proyecci\u00f3n de un impreciso y fantasmal\ndestino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta parad\u00f3jica condici\u00f3n pol\u00edtica, tiene su correlato en el retroceso sistem\u00e1tico electoral, ideol\u00f3gico y program\u00e1tico de la socialdemocracia, precisamente aquel imaginario pol\u00edtico que observ\u00f3 en la democracia el punto de partida para composici\u00f3n de modos de vida progresivamente seculares. Entendamos por esto, a sistemas institucionales en el que clases, grupos y territorios, dominantes y subalternos, desarrollan una inagotable lucha por ser reconocidos en la construcci\u00f3n material y simb\u00f3lica del mundo, en la que avanzan con mayor integraci\u00f3n, grados progresivamente superiores de complejidad y progresivamente inferiores de violencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"724\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1-1024x724.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11062\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1-1024x724.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1-300x212.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1-768x543.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1-600x425.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/socialdemocracia-europea-1.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los hombres y mujeres que mantienen alg\u00fan compromiso moral con la democracia social no pueden sino verse interpelados por estas tendencias, y buscar alguna forma de comprensi\u00f3n. Tony Judt caracteriz\u00f3 a la socialdemocracia, como \u201cuna pr\u00e1ctica en perpetua b\u00fasqueda de una base te\u00f3rica\u201d y, probablemente, en este contexto esta b\u00fasqueda constituya una necesidad prioritaria. Sin embargo, no hay atajo que valga, ya que cualquier explicaci\u00f3n superficial se mostrar\u00e1 inmediatamente irrealista y llevar\u00e1 irremediablemente a la impotencia o la nostalgia. No tenemos m\u00e1s remedio que captar la sutil conexi\u00f3n que hilvana todas las tendencias, a\u00fan cuando todo intento resulte parcial, arriesgado y probablemente equivocado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar,\ndebe notarse que la derrota de la escatolog\u00eda revolucionaria no supone\nnecesariamente el descubrimiento del horizonte de significaci\u00f3n moral de la\ndemocracia. Por el contrario, esta consumaci\u00f3n puede significar, al menos en lo\ninmediato, la emergencia del sentimiento de una impotencia ubicua. Puesto de\notro modo cuando la pulsi\u00f3n violenta se muestra extempor\u00e1nea ante la falta de\nuna utop\u00eda que la sustente, de ello no se sucede necesariamente el\nreconocimiento y la reconciliaci\u00f3n entre clases y territorios para enfrentar\nlas contradicciones pr\u00e1cticas del mundo real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el contrario,\nla ca\u00edda de la escatolog\u00eda, descubre a la democracia en su pura banalidad y se\nrevela inmediatamente como un mero vac\u00edo, es decir, una nada administrativa que\nexpone, a la vez, la futilidad de la muerte y la ausencia de un lenguaje que\npueda permitirnos manejar las contradicciones sobre las que la sociedad se\nprecipita. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l es entonces el contenido \u00e9tico esta banalidad, en donde se haya la potencia hist\u00f3rica de la democracia que permite su realidad y su supervivencia? Evidentemente, esto no puede hallarse en la pura negatividad sino que debe encontr\u00e1rselo en el paso a lo positivo-constructivo que, por cierto, es el equivalente a la superaci\u00f3n de toda conmoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Mientras a nadie razonable se le ocurre matar o hacerse matar por una escatolog\u00eda ideol\u00f3gica sin significado, el reconocimiento y la reconciliaci\u00f3n se vuelven abstractos frente a la separaci\u00f3n profunda de clases, grupos y territorios. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Puede ser \u00fatil recordar la descripci\u00f3n que Francisco Ayala hizo en 1947, en su obra <em>Sistema de la sociolog\u00eda<\/em>, sobre la conmoci\u00f3n primaria que sufren dos consciencias al encontrarse y que rara vez notamos: \u201cUna de las vivencias m\u00e1s profundas a que se encuentra sometida nuestra naturaleza: la del contacto inicial con una criatura de nuestra misma condici\u00f3n humana que, con ello, queda conmovida y vibra hasta en lo m\u00e1s profundo\u201d. Tras esta conmoci\u00f3n, seg\u00fan el soci\u00f3logo espa\u00f1ol, se pone movimiento un juego de igualdad y diferenciaci\u00f3n en el que las relaciones clase (y que podemos extender a los grupos o los territorios) tienen un papel estructural. S\u00f3lo dos conciencias que tiene algo en com\u00fan (se acoplan en alguna relaci\u00f3n de clase\/grupo\/territorio) pueden abrirse tanto a la beligerancia como a la posibilidad de una reconocimiento en la interioridad rec\u00edproca. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso podemos resumir aqu\u00ed que, en general, lo \u00e9tico emerge en el momento en que ambas consciencias, dominante y subalterna, llegan a comprender que algo de una hay en la otra y, por lo tanto, que algo se rompe en una al precipitarse una separaci\u00f3n y dominio de la otra. La democracia ha sido y es la realidad institucional que tiene por base este principio, pero ello no necesariamente se explicita en el manejo de lo real ya que puede transitar un tiempo puramente negativo, un tiempo de pura conmoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tiempos cr\u00edticos como los actuales exponen esta tensi\u00f3n con todo su dramatismo. Mientras a nadie razonable se le ocurre matar o hacerse matar por una escatolog\u00eda ideol\u00f3gica sin significado, el reconocimiento y la reconciliaci\u00f3n se vuelven abstractos frente a la separaci\u00f3n profunda de clases, grupos y territorios. En este marco el escepticismo se extiende, e incluso, al final, se asoma la guerra desprovista de todo halo, sin tropas ni honras, el dron, la biolog\u00eda, la bomba y la desaparici\u00f3n impersonal. Pero el holocausto administrativo tampoco puede realizarse sin m\u00e1s, puede incluso tornarse absolutamente improbable, ya que lo que domina es la conmoci\u00f3n, la pura negatividad, que llega al punto de separar a la violencia y al lenguaje en el manejo pol\u00edtico de lo real, sacrificando lo sustancial de ambos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"719\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_-1024x719.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11063\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_-1024x719.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_-300x211.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_-768x539.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_-600x421.jpg 600w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/61Jz4evkISL._AC_SL1500_.jpg 1500w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00eda ser pensado como una suerte abismo abierto frente a nuestros pies con la misma facilidad con la que el pragmatismo ha superado la locura pol\u00edtica del siglo XX. Un abismo que \u00c1nges Heller en <em>The three logics of modernity and the double bind of the modern imagination<\/em> (2000) resumi\u00f3 como el fundamento sin fundamento que constituye nuestra libertad siendo \u201cel <em>arch\u00e9 <\/em>de la vida moderna\u201d. En torno a \u00e9l nuestras diferencias se hunden, se esconden en el inconsciente, se ocultan como lo traum\u00e1tico y los problemas reales que enfrentamos se exponen en modo abstracto, fantasiosos, irresolubles. La democracia se afirma suprimiendo la muerte, pero enmudece, mientras que, por el contrario, la canalizaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n violenta, se tramita en un lenguaje enloquecido, se torna delirio y elude as\u00ed, de modo sistem\u00e1tico, todo lo real. La permanencia en lo negativo se consuma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como consecuencia,\nlos problemas reales no pueden ser nombrados porque nuestras diferencias\nconstituyen un trauma. La escatolog\u00eda revolucionaria nos permit\u00eda esta\nexplicitaci\u00f3n, pero a condici\u00f3n de hacer un llamamiento, al menos en \u00faltima\ninstancia, a la supresi\u00f3n del diferente. La ca\u00edda del orden trascendente suprime\nla muerte, pero nuestras diferencias y asimetr\u00edas se tornan traum\u00e1ticas e innombrables.\nDe all\u00ed que podemos describirlo como un estado de conmoci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un s\u00edntoma\ncaracter\u00edstico puede ser observado: en este contexto temible\/terrible, las\npersonas y los colectivos valoran tanto la integridad del ego, que no pueden\nentregar un cent\u00edmetro para hacer lugar a la realidad del antagonista y\nreconocer en \u00e9l algo propio. Sin embargo, como contraparte de esto, el ego se\nvuelve tan preciado que queda castrado todo paso al acto de la violencia\npol\u00edtica, reducida a la cancelaci\u00f3n virtual. Un suerte de farsa que decanta en\nimpotencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escatolog\u00eda revolucionaria nos permit\u00eda esta explicitaci\u00f3n, pero a condici\u00f3n de hacer un llamamiento, al menos en \u00faltima instancia, a la supresi\u00f3n del diferente. La ca\u00edda del orden trascendente suprime la muerte, pero nuestras diferencias y asimetr\u00edas se tornan traum\u00e1ticas e innombrables. De all\u00ed que podemos describirlo como un estado de conmoci\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>La democracia se conserva en la noche del mundo, cancelada por su inmediata banalidad, pero por esta misma banalidad retiene la posibilidad secular de articular un nuevo orden, nuevo pelda\u00f1o en el complejo camino de encuentro de la humanidad consigo misma. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia se conserva en la noche del mundo, cancelada por su inmediata banalidad, pero por esta misma banalidad retiene la posibilidad secular de articular un nuevo orden, nuevo pelda\u00f1o en el complejo camino de encuentro de la humanidad consigo misma. Sin embargo, con Dante, todos sabemos, o deber\u00edamos poder reconocer, que f\u00e1cil es el descenso al infierno mientras que salir de all\u00ed es la tarea, la verdadera dificultad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si traemos el problema, nuevamente, a las analog\u00edas que ven\u00edamos usando, se trata de superar el trauma, y quien lo haga (personal y colectivamente) se pondr\u00e1 por delante y tendr\u00e1 mayor fortaleza, m\u00e1s all\u00e1 de su posici\u00f3n subordinada o dominante. La democracia mostrar\u00e1 all\u00ed su potencia \u00e9tica, el reconocimiento posible. Nuevamente, diluirse en lo abstracto, en la terrible noche, es la contracara de la pura conmoci\u00f3n, mientras que la democracia mediando nuestras diferencias, se afirma como la potencia que el esp\u00edritu del mundo podr\u00e1 arrancar a un costo que todav\u00eda no conocemos. Capitalistas, trabajadores, funcionarios, culturas dominantes y subalternas, hombres y mujeres, padres e hijos, territorios y culturas centrales y perif\u00e9ricas, pluri sexualidades, entre otras. Nuestras diferencias son lo real de nuestro mundo, sacarlas de lo traum\u00e1tico, soportando las tensiones que ello supone, es el precio a pagar que exige el paso a lo positivo-constructivo, donde podamos establecer procesualmente las pautas para tramitar los problemas reales que se precipitan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entiendo que compartir y volver sobre estas ideas, que tanta vitalidad han tenido y seguir\u00e1n teniendo entre muchos socialdem\u00f3cratas, contribuye a continuar fortaleciendo nuestro rol en la construcci\u00f3n de instituciones democr\u00e1ticas, capaces de contener el di\u00e1logo entre diferentes. Una tarea que hacemos tejiendo alianzas, en todos los niveles y en todas las direcciones, con aquellos que creen en la posibilidad del reconocimiento democr\u00e1tico como fuerza \u00e9tica de nuestro tiempo que anida en lo que podemos llamar, siguiendo la expresi\u00f3n contenida en la entrevista realizada a Tony Judt algunos a\u00f1os antes de morir, la \u201cbanalidad del bien\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ca\u00edda del comunismo no trajo el fin de la historia, m\u00e1s bien un renovado desaf\u00edo para unas democracias incapaces de tramitar sus conflictos. 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