{"id":16349,"date":"2024-02-21T18:13:19","date_gmt":"2024-02-21T21:13:19","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/?p=16349"},"modified":"2024-02-22T10:58:29","modified_gmt":"2024-02-22T13:58:29","slug":"ni-capital-ni-humano-alegato-en-favor-de-la-politica-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2024\/02\/21\/ni-capital-ni-humano-alegato-en-favor-de-la-politica-social\/","title":{"rendered":"Ni capital ni humano:\u00a0 alegato en favor de la pol\u00edtica social"},"content":{"rendered":"<h5><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-16358 size-full\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/56d02de3-d516-4e91-a4c9-fff420c45bf8.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/56d02de3-d516-4e91-a4c9-fff420c45bf8.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/56d02de3-d516-4e91-a4c9-fff420c45bf8-980x980.jpg 980w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/02\/56d02de3-d516-4e91-a4c9-fff420c45bf8-480x480.jpg 480w\" sizes=\"auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/h5>\n<h5><em><strong>Las ideas del capital humano no solucionar\u00e1n los graves problemas sociales de la Argentina. Su prop\u00f3sito de reponer capacidades en los individuos no contempla la complejidad de la crisis. Hay que fortalecer las instituciones universales y revisar los servicios e instrumentos de la pol\u00edtica social. Y discutir el sentido com\u00fan imperante que impugna la legitimidad\u00a0de\u00a0lo\u00a0p\u00fablico.<\/strong><\/em><\/h5>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Empiezo por el final. Lejos de la mirada oficial \u2013que parece imponerse en el debate p\u00fablico- Argentina necesita m\u00e1s y mejor pol\u00edtica social. En plural, es decir, programas asistenciales de calidad y sectores robustecidos y articulados\u2013 en educaci\u00f3n, vivienda, h\u00e1bitat, ambiente, salud, transporte-. Y en singular, esto es, una l\u00ednea de intervenci\u00f3n integral basada en buenos diagn\u00f3sticos y evaluaci\u00f3n de resultados, orientada por ideas s\u00f3lidas y objetivos \u00e9ticos y sostenida por acuerdos amplios y voluntad pol\u00edtica entre los gobiernos de todos los niveles. Una pol\u00edtica social que descargue de las espaldas de las personas la responsabilidad permanente de sostener la vida, en otras palabras, que alivie los peregrinajes por la atenci\u00f3n de la salud, por la gesti\u00f3n de la comida cotidiana y por la generaci\u00f3n de ingresos miserables a s\u00edsifos desesperados y agotados que deambulan en el medio de la devastaci\u00f3n general.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero el pa\u00eds de hoy parece dirigirse en sentido contrario. Al tiempo que la cuesti\u00f3n social se presenta ingobernable con niveles de pobreza in\u00e9ditos y creciendo (57% de los argentinos son pobres seg\u00fan estima el Observatorio de la Deuda Social de la UCA), las instituciones, programas, instrumentos y financiamiento de la pol\u00edtica social son fuertemente cuestionados desde la nueva administraci\u00f3n. A cambio, el flamante gobierno propone una filosof\u00eda del \u201ccapital humano\u201d, que mira de frente y fijo a los individuos y apuesta a regenerar sus capacidades como m\u00e9todo para salir de la pobreza. Esta filosof\u00eda, hay que reconocerlo, ha sido legitimada en las urnas por buena parte de la sociedad argentina, en gran medida -seg\u00fan coinciden polit\u00f3logos, soci\u00f3logos y antrop\u00f3logos- fruto del hartazgo respecto de las promesas incumplidas y de las presiones fiscales del Estado, que se ha traducido en una impugnaci\u00f3n global al gasto social y a todo lo que huela a p\u00fablico.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En estas l\u00edneas quiero conversar con estas dos ideas. La del capital humano como respuesta de pol\u00edtica a la cuesti\u00f3n social y la de la repulsi\u00f3n al Estado y a lo p\u00fablico que parece imponerse en el sentido com\u00fan. En especial, me interesa reflexionar sobre lo que implica este <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">tiempo detenido y cuestionado de la pol\u00edtica social, de cara a nuestra tradici\u00f3n igualitarista y a las grav\u00edsimas fracturas que reclaman soluciones urgentes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00bfHAY ALGO NUEVO EN LO QUE PROPONE EL CAPITAL HUMANO?\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El giro a la ultraderecha que vive el pa\u00eds con la asunci\u00f3n de Milei no hace sino volver a echar un nuevo manto de oscuridad a la pol\u00edtica social, que parodia al que denunciaban Rub\u00e9n Lo Vuolo y Alberto Barbeito en tiempos de las reformas neoliberales de los a\u00f1os noventa. Uno en el que la mano izquierda del Estado al decir de Bourdieu (la que cuida la vida y ciertos niveles de integraci\u00f3n aceptables) parece maniatada y solo autorizada a moverse para digitar ayudas puntuales que permitan que los individuos recuperen ambici\u00f3n y salgan a correr en el juego de la vida.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abNosotros les vamos a ense\u00f1ar a pescar, a construir la ca\u00f1a de pescar\u00a0y si es posible a que tengan una empresa de pesca y sean libres\u00bb<\/span><b>,<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> sostuvo Milei en la campa\u00f1a presidencial, pero por ahora solo atin\u00f3 a detener la m\u00e1quina gastada del bienestar, suspendiendo todo proceso de pol\u00edtica p\u00fablica en la b\u00fasqueda del d\u00e9ficit cero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La matriz conceptual del \u201ccapital humano\u201d, en la que se basa la nueva gesti\u00f3n de lo social, sostiene que la herramienta fundamental para enfrentar el problema de la pobreza consiste en reponer activos educativos en los individuos con el objeto de que se reinserten en el mercado laboral, reduciendo al m\u00ednimo toda intervenci\u00f3n estatal en otros campos del bienestar por considerarla disruptiva, cara e innecesaria. Y hasta injusta, en tanto cualquier forma de gasto social, cualquier movimiento de redistribuci\u00f3n de los ingresos de la sociedad, se desvincula del m\u00e9rito y el esfuerzo de los individuos para regirse por una l\u00f3gica de reparto, discrecional y espuria, a quienes no lo merecen por no haberse empe\u00f1ado suficientemente en no ser pobres.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta parece ser la apuesta del nuevo ministerio de Capital Humano, cuyo objetivo expl\u00edcito es llevar a la pol\u00edtica social a la definici\u00f3n m\u00e1s minimalista posible: atender a las personas que \u201ctienen hambre\u201d y que est\u00e9n en situaciones de extrema vulnerabilidad. Rebajar el estatus de los ministerios de Trabajo, Educaci\u00f3n, Desarrollo Urbano y Vivienda, Cultura, Ambiente, entre otros, al rango de secretar\u00edas, dejar en suspenso la designaci\u00f3n de direcciones clave, que quedan sin firma, tomarse un tiempo para examinar la implementaci\u00f3n de programas que atienden necesidades extremas (v.g. medicamentos, becas) dejando a la intemperie a conjuntos sociales muy vulnerables, o interrumpir partidas alimentarias a los comedores comunitarios, no son meras externalidades negativas. Son s\u00edntomas de la estrategia.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><b>\u00abEs cuanto menos ingenuo pensar que se pueden reponer activos m\u00e1gicamente en poblaciones que desde hace d\u00e9cadas vienen acumulando desventajas, sepultando sus expectativas y viendo lacerada su subjetividad\u00bb.<\/b><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pues bien, quienes nos dedicamos a estudiar y a producir pol\u00edticas sociales sabemos que <\/span>este enfoque supone una fatal regresi\u00f3n en la visi\u00f3n de la pobreza, que ha sido rebatida conceptualmente y que adem\u00e1s tiene costos sociales muy altos<span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span>Y que desarmar por completo la institucionalidad de la intervenci\u00f3n social del Estado, por considerarla corrupta o ineficiente, no resolver\u00e1 en absoluto el problema<span style=\"font-weight: 400;\">. En primer lugar, porque la idea opera a partir del establecimiento de una suerte de l\u00ednea de base (un punto cero de intervenci\u00f3n) \u2013\u201clos pobres\u201d\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> desconociendo que se dirige a grupos sociales ampl\u00edsimos y diversos que vienen sufriendo marginaciones y el deterioro de su calidad de vida desde hace mucho tiempo. Ninguna pol\u00edtica p\u00fablica puede desconocer la variable \u201ctiempo\u201d en sus apuestas. La pol\u00edtica social del capital humano, tampoco. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Y <\/span>es cuanto menos ingenuo pensar que se pueden reponer activos m\u00e1gicamente en poblaciones que desde hace d\u00e9cadas vienen acumulando desventajas, sepultando sus expectativas y viendo lacerada su subjetividad<b>.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En segundo lugar, <\/span>el \u201ccapital humano\u201d desconoce y cuestiona cualquier forma de organizaci\u00f3n colectiva de la reproducci\u00f3n de la vida, lo que va a contramano de lo que est\u00e1 ocurriendo en el mundo (tambi\u00e9n en los pa\u00edses desarrollados) que avanza hacia el fomento de formas de econom\u00eda mixta, donde los emprendimientos sociales y las cooperativas conviven con el empleo formal privado y el del sector p\u00fablico y est\u00e1n generando ingresos que no solo ponen pa\u00f1os fr\u00edos a la pobreza e indigencia sino que generan valor y nuevas formas de sociabilidad e identidad.<\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><b>\u00abEn el caso argentino, espec\u00edficamente, los programas sociales compensatorios de los tempranos \u201890 y a hasta pasada la crisis del 2001 descansaron en esta idea de que era necesario reponer capitales faltantes en los individuos y que de la sumatoria de esas micro intervenciones astilladas (de capacitaci\u00f3n, de empleo comunitario, alimentarias, habitacionales, sanitarias), derivadas del gerenciamiento de la pobreza, emanar\u00eda un desarrollo social nuevo\u00bb.<\/b><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">En tercer t\u00e9rmino, el \u201ccapital humano\u201d, pregonado como una alternativa novedosa, viene de lejos (por lo menos de la d\u00e9cada del \u201860 cuando Gary Becker public\u00f3 el libro hom\u00f3nimo) y comparte con otras perspectivas liberales de la pobreza, como la econom\u00eda del bienestar, una vieja idea: que el problema deriva de las caracter\u00edsticas y las actitudes de los pobres y la soluci\u00f3n, tambi\u00e9n. Este argumento, con matices, tuvo una vasta trayectoria de aplicaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina tras el llamado Consenso de Washington y ha mostrado importantes limitaciones. <\/span>En el caso argentino, espec\u00edficamente, los programas sociales compensatorios de los tempranos \u201890 y a hasta pasada la crisis del 2001 descansaron en esta idea de que era necesario reponer capitales faltantes en los individuos y que de la sumatoria de esas micro intervenciones astilladas (de capacitaci\u00f3n, de empleo comunitario, alimentarias, habitacionales, sanitarias), derivadas del gerenciamiento de la pobreza, emanar\u00eda un desarrollo social nuevo.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no ocurri\u00f3. <\/span>Con los a\u00f1os ha quedado demostrado que la pobreza derivada de la crisis del empleo formal, el crecimiento exponencial de la marginalidad urbana y la territorializaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n social reclama ser comprendida e intervenida en su multidimensionalidad<span style=\"font-weight: 400;\">. De hecho, la gesti\u00f3n de los programas sociales luego de la crisis del 2001 \u2013con el Jefes de Hogar Desocupados operando como bisagra- intent\u00f3 reorientarse hacia una l\u00f3gica integral, con la idea de que la sumatoria de proyectos focalizados no resolv\u00eda el problema. Los organismos multilaterales no s\u00f3lo apoyaron este nuevo giro, sino que lo promovieron con programas socio productivos y de mejoramiento barrial.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, desde la postconvertibilidad la pol\u00edtica social inici\u00f3 un proceso de \u201cdes-asistencializaci\u00f3n\u201d \u2013ciertamente m\u00e1s r\u00e1pido en el discurso que en los hechos- en el que l\u00f3gica de <\/span>la intervenci\u00f3n social del Estado reemplaz\u00f3 la compensaci\u00f3n de activos por la generaci\u00f3n de redes seguridad de ingresos que impidieran a la poblaci\u00f3n caer en la pobreza.<span style=\"font-weight: 400;\"> As\u00ed, por ejemplo, los programas de transferencias monetarias condicionadas de base familiar exig\u00edan ya no la contraprestaci\u00f3n en forma de trabajo sino el cumplimiento de compromisos de atenci\u00f3n de la salud y escolarizaci\u00f3n de los hijos. A la par, comenzaron a reconocerse, como parte de las alternativas de reproducci\u00f3n de la vida para los trabajadores expulsados del mercado laboral formal, a las iniciativas de econom\u00eda asociativa comunitaria vinculadas a la econom\u00eda social, las que contaban \u2013 entre otras cosas- con una memoria reciente de experiencias colectivas para resolver el hambre tales como las ollas populares de 1989 y los clubes del trueque de 2001.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2><strong><span style=\"color: #ff0000;\">\u00abCon los a\u00f1os ha quedado demostrado que la pobreza derivada de la crisis del empleo formal, el crecimiento exponencial de la marginalidad urbana y la territorializaci\u00f3n de la cuesti\u00f3n social reclama ser comprendida e intervenida en su multidimensionalidad\u00bb.<\/span><\/strong><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 de los debates sobre si los programas de esta nueva era lograban o no sus objetivos de inclusi\u00f3n social y dinamizaban formas autosustentables y respetuosas de los procesos cooperativos, programas como Familias por la Inclusi\u00f3n Social, Argentina Trabaja o Ellas hacen y luego la AUH, contribu\u00edan a desindividualizar relativamente el problema de reproducci\u00f3n de la vida y a poner al Estado \u2013es decir a la sociedad en su conjunto- como responsable del asunto de la reproducci\u00f3n social.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde entonces a esta parte, el debate de la pol\u00edtica social se trenz\u00f3 en torno a: si ese nuevo paradigma con tendencia a la cobertura universal de los beneficiarios era en verdad universal o si, por el contrario, persist\u00edan profundas brechas de bienestar entre los trabajadores formales (y sus familias) y la poblaci\u00f3n marginalizada a la que le llegaban protecciones de segunda categor\u00eda, atadas a condicionalidades y la disponibilidad presupuestaria. Tambi\u00e9n se puso en el foco de la discusi\u00f3n la articulaci\u00f3n de las exigencias de cumplimiento de condicionalidades sanitarias y educativas con la calidad y oportunidad en el acceso de los beneficiarios a esos servicios sociales en el territorio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En esas est\u00e1bamos hasta que, en la pandemia, aprovechando el envi\u00f3n que activ\u00f3 el megaoperativo de inscripci\u00f3n y pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), se alzaron argumentos en favor de crear un ingreso universal que surgiera de la fusi\u00f3n de los programas sociales en un sistema general de protecci\u00f3n que tendiera a no discriminar por estatus de ciudadan\u00eda laboral.\u00a0 Los partidarios de esta idea basaban sus posiciones en el imaginario de la renta b\u00e1sica <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">presente en la discusi\u00f3n de los pa\u00edses desarrollados, que sostiene que conviene elevar el piso de las condiciones de vida a un nivel digno para construir sociedades libres de violencias y m\u00e1s justas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La sociedad argentina en la post pandemia,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Agust\u00edn Salvia, J\u00e9sica Pl\u00e1 y Santiago Poy sostienen que el COVID 19 caus\u00f3 estragos socio econ\u00f3micos acentuando los desequilibrios sociolaborales preexistentes y la severidad de la marginalidad y la pobreza. En particular, que los sistemas de protecci\u00f3n agravaron la brecha hist\u00f3rica en la calidad del bienestar entre trabajadores formales e informales, as\u00ed como la de g\u00e9nero entre trabajo remunerado y no remunerado, y la territorial, ya que la poblaci\u00f3n se empobreci\u00f3 de forma selectiva seg\u00fan su vulnerabilidad y lugar de vida. Tambi\u00e9n llamaban la atenci\u00f3n sobre otras posibles consecuencias de esos estragos, al preguntarse por el efecto disruptivo que tales procesos de exclusi\u00f3n de largo aliento podr\u00edan tener sobre el orden pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia finales del 2023, la sociedad parece haber respondido a esa pregunta.\u00a0 El triunfo de Milei da cuenta de cierta expresi\u00f3n de hartazgo del Estado y de todo lo que rememore la promesa redistributiva que constituye el alma del Estado de bienestar. Sectores que no quieren m\u00e1s \u201cmentiras\u201d y sectores que no quieren m\u00e1s impuestos y presiones. De este fen\u00f3meno dan cuenta diversos an\u00e1lisis que vieron la luz en las \u00faltimas semanas, que revelan c\u00f3mo este hartazgo se ven\u00eda gestando en el humor social en los \u00faltimos a\u00f1os fundamentalmente entre los j\u00f3venes. En ese contexto, como sostiene Pablo Sem\u00e1n en el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Est\u00e1 entre nosotros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Milei ser\u00eda la estructura argumental de acogida de ese clamor. Ni m\u00e1s ni menos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>LA CRISIS DE LA PROMESA REDISTRIBUTIVA <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siguiendo a Hannah Arendt, los polit\u00f3logos solemos decir que la pol\u00edtica es la promesa que nos hacemos como sociedad para aspirar a vivir juntos y en libertad. Esa promesa, agrego yo, est\u00e1 hecha de palabras y de tiempo. La pol\u00edtica social tiene en efecto el poder de crear o destruir el tiempo de la vida de las personas y de las sociedades. Por ejemplo, produce tiempo cuando invierte en instituciones que cuidan a las infancias mientras los padres trabajan, cuando despliega una oferta recreativa en contextos de extremas carencias y permite el esparcimiento de familias que se dedican de sol a sol a conseguir dinero para sobrevivir, o cuando extiende el horario de atenci\u00f3n en un centro de salud barrial y articula una derivaci\u00f3n al hospital. Restringe o destruye tiempo, cuando posterga la obra p\u00fablica una y otra vez, cuando no contrarresta el deterioro de los bienes p\u00fablicos, cuando incumple y hace imprevisible el horario del transporte.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><b>\u00abReciclemos lo que entendemos hoy por lo p\u00fablico, ya que no puede seguir te\u00f1ido de los viejos colores del Estado de bienestar (con su carga de control social, conservadurismo, uniformizaci\u00f3n y familiarizaci\u00f3n) sino que debe contener a las diversidades de la vida contempor\u00e1nea: etarias, de g\u00e9neros, de minor\u00edas, territoriales y culturales\u00bb<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En cuanto a las palabras, el Estado social hizo de un tipo de promesa su n\u00facleo de sentido: la redistribuci\u00f3n del ingreso. Con matices importantes en los pa\u00edses occidentales \u2013seg\u00fan fuera el volumen del gasto socialmente aceptado y sus matrices pol\u00edticas- se desplegaron ciertos servicios y programas en calidad de \u201cderechos\u201d que permitieron a la ciudadan\u00eda resolver la reproducci\u00f3n de sus vidas con relativa independencia de su condici\u00f3n de clase. Pero, sobre todo, lograron modular las expectativas de ascenso social a eso que Robert Castel llam\u00f3 \u201cprincipio de satisfacci\u00f3n diferida\u201d. Esto es: personas que postergaban consumos, ingresos o ascensos (y los enojos asociados) porque sab\u00edan que en el futuro ellos o sus hijos los alcanzar\u00edan.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, vale hacerse la pregunta: \u00bflo ha logrado? \u00bfHa sido el Estado de bienestar relativamente exitoso en contrarrestar los efectos devastadores de la acumulaci\u00f3n sobre la vida de las personas y las sociedades?\u00a0 \u00bfHan podido los derechos sociales \u2013gestados en ese clima de \u00e9poca- proteger a los trabajadores y a los pobres e inmunizarlos frente a las desigualdades de clase incluy\u00e9ndolos en una categor\u00eda de ciudadanos universales?\u00a0 La respuesta es: solo en parte, y en tiempos e intensidades diversas. En pa\u00edses donde esos derechos de desmercantilizaci\u00f3n de las necesidades estuvieron relativamente garantizados, como en las socialdemocracias del norte de Europa, las sociedades lograron ser m\u00e1s igualitarias, menos violentas, culturalmente m\u00e1s diversas y amables. Por su parte, en Am\u00e9rica Latina las instituciones de bienestar tuvieron una efectividad m\u00e1s limitada y la protecci\u00f3n social fue siempre fragmentada, dado nuestro mercado de trabajo estructuralmente informal y heterog\u00e9neo. La informalidad y luego la marginalidad lisa y llana puso en jaque desde el inicio mismo de las cosas a la promesa de redistribuci\u00f3n. No obstante, el horizonte de la ampliaci\u00f3n de coberturas de beneficiarios y la gestaci\u00f3n de nuevos derechos (ambientales, de g\u00e9nero) renov\u00f3 la fuerza de dicha promesa, aunque m\u00e1s no sea como ideal regulador.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los acontecimientos recientes parecen indicar que a\u00fan ese hilo de esperanza se ha desvanecido. La impaciencia social cuestiona el tiempo y desacredita la palabra de esa promesa y nada parece ya esperarse del Estado y sus intervenciones. Pero aun asumiendo el fin de la legitimidad de la promesa redistributiva \u00bfes la respuesta desentenderse por completo de la reproducci\u00f3n social, dejando a los mecanismos de explotaci\u00f3n y acumulaci\u00f3n librados a su suerte y a los individuos solos, pescando en un oc\u00e9ano oscuro y revuelto?\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>REPENSANDO LA POL\u00cdTICA SOCIAL PARA UN NUEVO TIEMPO<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Deslegitimada la redistribuci\u00f3n y frente a una ciudadan\u00eda impaciente, la pol\u00edtica social necesita a la vez revisar su promesa y mejorar sus intervenciones. Para lo primero, es necesario discutir el sentido com\u00fan que se est\u00e1 instalando con fuerza en la Argentina de esta hora: aqu\u00e9l que sostiene que el gasto, servicios y programas deben ser desarmados por completo, diseccionados, examinados y desactivados por estar en contra de los individuos y de la libertad. Un sentido com\u00fan que cuestiona in toto a los derechos sociales, por considerarlo el lastre de costosas e ineficientes estructuras colectivas de compromisos, y sobre todo, un terreno ideol\u00f3gicamente cuestionado.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La rebeli\u00f3n del coro, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">un libro formidable, Jos\u00e9 Nun nos ofrece una clave para dar la discusi\u00f3n. Seg\u00fan este autor &#8211; leyendo a Sorel- en tanto conocimiento de los legos, el sentido com\u00fan no tiene que ver especialmente con la verdad. Es m\u00e1s bien el lugar donde se producen las visiones del mundo y las ideas. \u201cEn el que las f\u00f3rmulas son verdaderas y falsas, reales y simb\u00f3licas, excelentes en un sentido y absurdas en otro: todo depende del uso que uno haga de ellas.\u201d Una suerte de caldo de cultivo cultural. Y la pol\u00edtica navega y se alimenta de esa ebullici\u00f3n y cristaliza sentidos que salen a pelear su legitimaci\u00f3n social.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><b>\u00abRepensemos y actualicemos las ideas e instrumentos con las que opera la pol\u00edtica p\u00fablica, atentos a la extrema complejidad de la actual cuesti\u00f3n social y a su nueva estructura de necesidades\u00bb.<\/b><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No obstante, sabemos que la hegemon\u00eda nunca es total, sino que tiene un car\u00e1cter incompleto y los elementos culturales de los que se nutre el sentido com\u00fan pueden ser articulados de modos renovados, destejerse y tejerse nuevamente. De esta manera, si algo anda mal con la igualdad y con la redistribuci\u00f3n, las razones deben buscarse en ese acervo experiencial y de lenguaje, que no es ni verdadero ni falso. Y a continuaci\u00f3n proponerse un sentido emergente, una nueva rearticulaci\u00f3n.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Atento a ello, propongo dar la discusi\u00f3n en por lo menos tres planos. En primer lugar, que <\/span>reciclemos lo que entendemos hoy por lo p\u00fablico, ya que no puede seguir te\u00f1ido de los viejos colores del Estado de bienestar (con su carga de control social, conservadurismo, uniformizaci\u00f3n y familiarizaci\u00f3n) sino que debe contener a las diversidades de la vida contempor\u00e1nea: etarias, de g\u00e9neros, de minor\u00edas, territoriales y culturales<span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En segundo lugar, que<\/span> repensemos y actualicemos las ideas e instrumentos con las que opera la pol\u00edtica p\u00fablica, atentos a la extrema complejidad de la actual cuesti\u00f3n social y a su nueva estructura de necesidades<span style=\"font-weight: 400;\">. Por ejemplo, es est\u00e9ril insistir sin m\u00e1s en la implementaci\u00f3n de capacitaciones laborales tendientes a mejorar la empleabilidad para los j\u00f3venes, como si \u00e9stos fueran los tradicionales desempleados de la sociedad salarial. Porque la poblaci\u00f3n juvenil en pa\u00edses como el nuestro se ha forjado en contextos de pobreza y relegaci\u00f3n y en contextos familiares atravesados por una historia de desafiliaci\u00f3n. As\u00ed, no funcionar\u00e1 ning\u00fan programa social que no contemple que esos j\u00f3venes y adolescentes ya son padres y que para asistir a esas capacitaciones necesitan estructuras de cuidado para sus hijos. Tampoco obtendr\u00e1n resultados, si no resuelven adecuadamente sus necesidades en salud y de reconocimiento, en sentido amplio. Lo mismo pasar\u00e1 con las propuestas de reinserci\u00f3n educativa para infancias y preadolescencias, si no atienden que \u00e9stas suelen estar ocupadas cuidando a hermanitos menores en hogares con profundas carencias. En suma, entre otras tantas cosas, <\/span>es urgente que la pol\u00edtica transversalice la perspectiva de cuidados en todas sus intervenciones.<span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En tercer t\u00e9rmino, <\/span>la pol\u00edtica social deber\u00eda abandonar esa suerte de \u201cunitarismo\u201d que parece excluyente a la hora de pensar la protecci\u00f3n social<span style=\"font-weight: 400;\">. Si bien est\u00e1 claro que en pa\u00edses como la Argentina los sistemas de protecci\u00f3n dependen de la gesti\u00f3n y el financiamiento de organismos nacionales, es necesario alentar un bienestar producido y gestionado a m\u00faltiples escalas.\u00a0 En efecto, los gobiernos subnacionales, y especialmente los locales, adem\u00e1s de pelear por un financiamiento suficiente y justo, deben asumir un renovado protagonismo. Ello implica volver a discutir y a operar sobre la calidad de las relaciones intergubernamentales y de los procesos que apuntan a la intersectorialidad en la gesti\u00f3n de pol\u00edticas para poder avanzar en la perspectiva de un bienestar de proximidad. Los gobiernos de ciudades intermedias y peque\u00f1as, por ejemplo, pueden mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos propiciando la generaci\u00f3n de espacios de comercializaci\u00f3n de cercan\u00eda, asociativa y agroecol\u00f3gica o estimular procesos cooperativos multiactorales que integren al sector p\u00fablico, privado y popular, para la producci\u00f3n de servicios en distintos campos, o gobernar la movilidad urbana bajo otros par\u00e1metros social y ambientalmente m\u00e1s justos.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><b>\u00abLa pol\u00edtica social deber\u00eda abandonar esa suerte de \u201cunitarismo\u201d que parece excluyente a la hora de pensar la protecci\u00f3n social\u00bb.<\/b><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me reservo para el final lo que creo m\u00e1s importante. Las instituciones de la pol\u00edtica social (en un sentido bien amplio y si as\u00ed lo quieren quienes las gobiernan) contribuyen a producir la vida de las personas creando soportes cruciales, alentando la generaci\u00f3n de subjetividades con expectativas y ciudadan\u00edas robustas. Operan como una suerte de argamasa que nos hace ser sociedad y no meros \u201chumanos\u201d dispersos en un espacio y siguiendo las reglas bestiales de la horda primitiva. Por ello, pol\u00edticos, dirigentes, comunicadores, referentes, profesionales y educadores, tenemos que defender y mejorar ese entramado, discutir con el modelo econ\u00f3mico y cultural que parece imponerse y validar en la conversaci\u00f3n p\u00fablica la importancia capital de la buena pol\u00edtica social.\u00a0 Aqu\u00ed y ahora.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las ideas del capital humano no solucionar\u00e1n los graves problemas sociales de la Argentina. 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