{"id":17702,"date":"2026-08-02T12:20:36","date_gmt":"2026-08-02T15:20:36","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/?p=17702"},"modified":"2026-08-02T12:34:40","modified_gmt":"2026-08-02T15:34:40","slug":"milei-es-ruptura-o-continuidad-con-la-tradicion-liberal-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2026\/08\/02\/milei-es-ruptura-o-continuidad-con-la-tradicion-liberal-argentina\/","title":{"rendered":"\u00bfMilei es ruptura o continuidad con la tradici\u00f3n liberal argentina?"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section][et_pb_row][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243;][et_pb_text]<\/p>\n<h5><em><strong>Javier Milei es un cap\u00edtulo m\u00e1s en la historia del liberalismo argentino, pero uno muy idiosincr\u00e1tico. Recurriendo a la perspectiva hist\u00f3rica, Roy Hora intenta develar cu\u00e1nto de novedad y cu\u00e1nto hay de continuidad entre el presidente y la tradici\u00f3n liberal argentina de Roca, Pellegrini y Alberdi.\u00a0<\/strong><\/em><\/h5>\n<div id=\"attachment_17705\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17705\" class=\"wp-image-17705 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-11_58_55-a.m-1024x610.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"610\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-11_58_55-a.m-980x584.png 980w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-11_58_55-a.m-480x286.png 480w\" sizes=\"auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><p id=\"caption-attachment-17705\" class=\"wp-caption-text\"><strong><em>El presidente Javier Milei de visita en el Jockey Club Argentino.<\/em><\/strong><\/p><\/div>\n<p><strong>*Art\u00edculo reproducido del substack <em><a href=\"https:\/\/causasyazarespgyrh.substack.com\/p\/milei-es-ruptura-o-continuidad-con\">Causas y Azares<\/a>.\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En esta nota me pregunto qu\u00e9 clase de liberalismo hizo posible que una figura como Javier Milei sea aceptado por tantos liberales argentinos como un miembro pleno de su propia tribu. El presidente suele invocar autores ex\u00f3ticos, muchos de ellos de la \u201cescuela austr\u00edaca\u201d, o ignotos pensadores libertarios, que hasta hace muy poco estaban completamente ausentes del canon intelectual local. Voy a dejar de lado toda consideraci\u00f3n estricta sobre este plano, el de las ideas y la ret\u00f3rica, que creo desv\u00eda la atenci\u00f3n hacia cuestiones de segundo orden, para dirigir la atenci\u00f3n hacia el terreno de las pr\u00e1cticas y el contexto, siempre m\u00e1s relevante para entender de qu\u00e9 modo una tradici\u00f3n intelectual lee y procesa las contribuciones de los autores que constituyen sus referencias intelectuales. Es aqu\u00ed, m\u00e1s que en la cita textual de los dichos de Alberdi o de los pensadores liberales del siglo XX o de nuestro tiempo, donde alcanzamos una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre el significado de ese cuerpo de ideas (y, para el caso, para cualquier tipo de pensamiento que se propone actuar e incidir sobre el mundo). Y sobre las razones que hacen de Milei un heredero leg\u00edtimo de la tradici\u00f3n liberal.<\/p>\n<p>Visto desde este \u00e1ngulo, el punto que me interesa destacar es que, en nuestro pa\u00eds, el liberalismo argentino tom\u00f3 la forma de un liberalismo de gobierno, m\u00e1s preocupado por la construcci\u00f3n del orden que por otras dimensiones de la propuesta liberal, como la protecci\u00f3n o la expansi\u00f3n de los derechos individuales. Esa fue su matriz originaria, la que le dio forma a la tradici\u00f3n pol\u00edtico-intelectual y molde\u00f3 el sentido com\u00fan liberal. All\u00ed encontramos una de las claves que nos ayudan a entender las continuidades que, por debajo de la superficie, unen el pasado y el presente. En lo que sigue, entonces, tomar\u00e9 este hilo para referirme a los rasgos principales de esa tradici\u00f3n, distinguiendo los dos grandes momentos \u2014de ascenso y de retroceso\u2014 que marcaron su evoluci\u00f3n, para terminar con unas breves referencias a su Milei y el renacimiento actual de la idea liberal.<\/p>\n<p>Vamos entonces a la historia. El programa liberal cobr\u00f3 forma tras el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas y domin\u00f3 la vida p\u00fablica durante casi tres cuartos de siglo. A lo largo de ese per\u00edodo, los hombres referenciados en este credo impulsaron una transformaci\u00f3n profunda y, en conjunto, muy positiva de la sociedad argentina. La era liberal estuvo marcada por el crecimiento econ\u00f3mico y el aumento del bienestar. Basta mirar los datos sobre la evoluci\u00f3n del salario, la tasa de alfabetizaci\u00f3n o la esperanza de vida para comprobarlo. Pero, adem\u00e1s de la mejora material, la afirmaci\u00f3n de principios e instituciones afines al ideal del gobierno limitado enriqueci\u00f3 la vida p\u00fablica y ampli\u00f3 la protecci\u00f3n de los derechos ciudadanos. Como toda experiencia hist\u00f3rica, el pa\u00eds liberal tuvo luces y sombras, y no faltaron impugnaciones a sus desigualdades y jerarqu\u00edas. Pero que la Argentina del Novecientos contara con la izquierda m\u00e1s poderosa de Am\u00e9rica Latina no obedeci\u00f3 \u00fanicamente a la vitalidad de sus organizaciones obreras, o una sociedad civil movilizada y activa. Tambi\u00e9n fue consecuencia de un entorno institucional y cultural m\u00e1s amable hacia los disidentes que el entonces vigente en Espa\u00f1a o Italia, para no hablar de Brasil, Chile o M\u00e9xico que, pese a lo que digan los cr\u00edticos del credo y la pol\u00edtica liberal, llevan la marca de esta tradici\u00f3n. Ese fue, al menos en parte, un m\u00e9rito de la propuesta liberal.<\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Surgido como proyecto de poder tras d\u00e9cadas de fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y guerra civil, la n\u00e9mesis del liberalismo fue el conflicto y la divisi\u00f3n, no el poder arbitrario del soberano. [&#8230;] Con Sarmiento, Roca o Pellegrini, liberalismo, estabilidad pol\u00edtica y concentraci\u00f3n del poder marcharon de la mano.\u00a0<\/strong><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>Dos factores contribuyeron decisivamente a moldear la tradici\u00f3n liberal que sirvi\u00f3 de cauce para el desarrollo del Estado, la esfera p\u00fablica y la cultura pol\u00edtica nacional. El primero es bien conocido. A diferencia de lo sucedido en buena parte de Am\u00e9rica Latina, en la Argentina no lleg\u00f3 a consolidarse una divisi\u00f3n n\u00edtida entre liberales y conservadores. Como observ\u00f3 Tulio Halperin Donghi en una formulaci\u00f3n ya cl\u00e1sica, la Argentina \u201cnaci\u00f3 liberal\u201d. Y naci\u00f3 liberal porque desde muy temprano su configuraci\u00f3n social, sin jerarqu\u00edas arraigadas, fue compatible con una sociedad abierta y con el despliegue de la econom\u00eda de mercado. Ello hizo posible que el liberalismo argentino fuese m\u00e1s ecum\u00e9nico y a la vez menos progresista que el de aquellos pa\u00edses que, como Chile o Colombia, contaban con fuerzas conservadoras m\u00e1s poderosas y, por tanto, con una divisi\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida del campo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico entre liberales y conservadores.<\/p>\n<p>El segundo rasgo resulta todav\u00eda m\u00e1s importante. En Europa, el liberalismo naci\u00f3 para criticar a la autoridad. En Francia, Inglaterra o Alemania, la voz liberal aliment\u00f3 la impugnaci\u00f3n del poder arbitrario de la monarqu\u00eda en nombre de los derechos del individuo. Con mayor o menor radicalidad, de manera m\u00e1s pac\u00edfica o desafiante, aliment\u00f3 las corrientes de ideas que cuestionaron los aspectos autoritarios del orden pol\u00edtico, poniendo sobre la mesa la necesidad de limitar el poder y proteger los derechos del individuo. El camino argentino fue distinto. La idea liberal se recort\u00f3 contra el legado autoritario del r\u00e9gimen rosista. Pero el liberalismo fue, ante todo, el cemento ideol\u00f3gico no de los cr\u00edticos sino de los constructores del Estado. El largo hiato entre Mayo y Caseros, ese medio siglo de luchas armadas y guerras civiles, fue decisivo para definir su proyecto hist\u00f3rico, la construcci\u00f3n del Estado. Ese programa termin\u00f3 de perfilarse en la turbulenta etapa abierta en 1853, esos \u201ctreinta a\u00f1os de discordia\u201d (para apelar a otra feliz expresi\u00f3n de Halperin Donghi) durante los cuales el liberalismo batall\u00f3 para imponerse, hasta su triunfo final hacia 1880, momento a partir del cual el lema \u201cPaz y Administraci\u00f3n\u201d se convirti\u00f3 en su norte y su bandera.<\/p>\n<div id=\"attachment_17706\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17706\" class=\"wp-image-17706 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-12_02_14-p.m-1024x576.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-12_02_14-p.m-980x551.png 980w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-12_02_14-p.m-480x270.png 480w\" sizes=\"auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><p id=\"caption-attachment-17706\" class=\"wp-caption-text\"><strong><em>Carlos Pellegrini (primero a la izquierda) y Julio Argentino Roca (tercero). <\/em><\/strong><\/p><\/div>\n<p>En s\u00edntesis: surgido como proyecto de poder tras d\u00e9cadas de fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y guerra civil, la n\u00e9mesis del liberalismo fue el conflicto y la divisi\u00f3n, no el poder arbitrario del soberano. En este punto, la experiencia argentina tambi\u00e9n se distingue de la vivida en Estados Unidos, donde una transici\u00f3n menos conflictiva entre colonia y rep\u00fablica abri\u00f3 tempranamente un espacio m\u00e1s amplio para un liberalismo atento a la protecci\u00f3n de los derechos individuales y contribuy\u00f3 a moldear una cultura pol\u00edtica \u2013y una cultura a secas\u2013 m\u00e1s marcadamente individualista.<\/p>\n<p>Con Sarmiento, Roca o Pellegrini, liberalismo, estabilidad pol\u00edtica y concentraci\u00f3n del poder marcharon de la mano. Hay que notar que una tradici\u00f3n preocupada sobre todo por asegurar el orden dif\u00edcilmente pod\u00eda ofrecer un terreno f\u00e9rtil para el desarrollo de una concepci\u00f3n pluralista de la comunidad pol\u00edtica o una alta valoraci\u00f3n de la autonom\u00eda de la sociedad civil. El hecho de que el Partido Autonomista Nacional gobernara el pa\u00eds de manera ininterrumpida durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas (1880-1916) dice mucho acerca de los valores, la sensibilidad y las prioridades de aquella dirigencia.<\/p>\n<p>Por cierto, la importancia asignada a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico, una construcci\u00f3n que siempre se pens\u00f3 como moldeada desde el poder estatal, as\u00ed como su reverso, la escasa valoraci\u00f3n del pluralismo y de cierta sospecha ante las iniciativas provenientes de la sociedad civil, no desaparecieron con la llegada de la democracia electoral en 1916. Estos rasgos quedaron incorporados a la cultura pol\u00edtica argentina y continuaron moldeando las maneras de concebir la relaci\u00f3n entre Estado y sociedad dentro de los cuales se despleg\u00f3 la vida c\u00edvica argentina. Es por ello que el momento liberal y el momento peronista comparten bastante m\u00e1s de lo que a sus seguidores les gusta reconocer. Ambas culturas pol\u00edticas otorgaron a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico y a la capacidad transformadora del Estado un lugar m\u00e1s central que al pluralismo y a los derechos del individuo como principios organizadores de la vida p\u00fablica. Esa afinidad, por supuesto, no agota las diferencias entre ambas tradiciones, pero ayuda a comprender por qu\u00e9, a pesar de sus notorias diferencias, y al margen de la ret\u00f3rica agonal que las opone, comparten una misma gram\u00e1tica del poder.<\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>El momento liberal y el momento peronista comparten bastante m\u00e1s de lo que a sus seguidores les gusta reconocer. Ambas culturas pol\u00edticas otorgaron a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico y a la capacidad transformadora del Estado un lugar m\u00e1s central que al pluralismo y a los derechos del individuo como principios organizadores de la vida p\u00fablica.<\/strong><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>La centralidad que el liberalismo argentino otorg\u00f3 a la cuesti\u00f3n del orden ayuda a entender por qu\u00e9, cada vez que entraron en tensi\u00f3n los derechos individuales y la raz\u00f3n de Estado tal como esta era concebida por los gobernantes liberales o las figuras asociadas a este credo, la balanza tendi\u00f3 a inclinarse en favor de esta \u00faltima. As\u00ed, por ejemplo, la Constituci\u00f3n de 1853 imagin\u00f3 una naci\u00f3n abierta \u201ca todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino\u201d. Otro tanto hizo la ley de inmigraci\u00f3n de 1876. Sin embargo, cuando esa aspiraci\u00f3n generosa comenz\u00f3 a verse cuestionada por los conflictos sociales y pol\u00edticos del cambio de siglo, la respuesta del sector predominante de la clase dirigente liberal fue la Ley de Residencia de 1902, que autoriz\u00f3 al Poder Ejecutivo a expulsar extranjeros sin intervenci\u00f3n judicial. Por cierto, algunas voces liberales alzaron la voz contra la idea de que el Estado pod\u00eda atribuirse la facultad de castigar mediante un simple acto administrativo, aceptando como prueba suficiente el juicio de la polic\u00eda. Pero fueron actitudes minoritarias que, como la de Francisco Barroetave\u00f1a tuvieron poco eco. No deja de ser revelador que, por m\u00e1s de medio siglo, ning\u00fan gobierno quisiera derogar la muy cuestionable ley 4.144 que, adem\u00e1s de iliberal, era de muy dudosa constitucionalidad.<\/p>\n<p>En la Argentina que naci\u00f3 con el golpe de 1930 y la crisis econ\u00f3mica desatada por el crack del &#8217;29, el liberalismo naufrag\u00f3 junto con el orden pol\u00edtico y social que hab\u00eda contribuido a erigir m\u00e1s de medio siglo antes. Los historiadores todav\u00eda estamos tratando de entender las razones de una declinaci\u00f3n cuya profundidad encuentra pocos paralelos en otras experiencias nacionales latinoamericanas. Entre las causas de fondo de lo que s\u00f3lo puede describirse como un ocaso abrupto hay una especialmente importante. En la etapa que se abri\u00f3 en la d\u00e9cada de 1930, en la estela de la Gran Depresi\u00f3n, la frustraci\u00f3n del destino de grandeza que el pa\u00eds hab\u00eda so\u00f1ado en la era exportadora da\u00f1\u00f3 irremediablemente el prestigio de una constelaci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica que, precisamente por su condici\u00f3n de liberalismo de gobierno, se hab\u00eda identificado de manera muy estrecha con el proyecto de poder que domin\u00f3 la vida p\u00fablica entre Caseros y el segundo gobierno de Yrigoyen. Desde los tiempos de Mitre y Sarmiento, y por m\u00e1s de medio siglo, el liberalismo fue la ideolog\u00eda oficial de ese pa\u00eds que disfrut\u00f3 de uno de los ciclos de crecimiento econ\u00f3mico m\u00e1s veloces del planeta. Unido por un cord\u00f3n umbilical a esa Argentina del progreso material, cuando ese proceso se detuvo, el liberalismo tambi\u00e9n fue arrastrado en la ca\u00edda.<\/p>\n<div id=\"attachment_17707\" style=\"width: 862px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17707\" class=\"wp-image-17707\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Casa_de_Gobierno_26_de_octubre_de_1898.jpg\" alt=\"\" width=\"852\" height=\"568\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Casa_de_Gobierno_26_de_octubre_de_1898.jpg 852w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Casa_de_Gobierno_26_de_octubre_de_1898-480x320.jpg 480w\" sizes=\"auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 852px, 100vw\" \/><p id=\"caption-attachment-17707\" class=\"wp-caption-text\"><em><strong>La Casa Rosada en octubre de 1898, durante el segundo gobierno de Roca.<\/strong><\/em><\/p><\/div>\n<p>En la gris etapa que se abri\u00f3 en 1930, el ideal liberal dej\u00f3 de concitar el favor popular. Para la d\u00e9cada de 1950, ninguna fuerza pol\u00edtica que aspirara a ganar la anuencia del electorado quer\u00eda llevar la palabra liberal escrita en sus banderas, o evocar sus viejos logros y virtudes. Sigui\u00f3 habiendo partidos liberales en Chile, Colombia o Brasil. No as\u00ed en Argentina. Ol\u00edan a viejo, a podrido. Sin una visi\u00f3n poderosa de derechos individuales que pudiera proyectarse hacia el futuro, s\u00f3lo qued\u00f3 la c\u00e1scara del orden y la construcci\u00f3n institucional, que era una agenda irrelevante que miraba hacia el pasado. La izquierda socialista e incluso la comunista, que hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1930, gracias al magisterio de figuras como Juan B. Justo y An\u00edbal Ponce, se hab\u00edan ubicado como el ala progresista de esta tradici\u00f3n, terminaron repudi\u00e1ndola para abrazar sus propias versiones del credo que vino a reemplazarla, asociado a la idea nacional-popular.<\/p>\n<p>En ese escenario hostil, el mundo liberal no logr\u00f3 renovar su manera de pensar el pa\u00eds. Reducido a unas pocas patrullas perdidas incapaces de adaptar su pr\u00e9dica a las nuevas exigencias de la democracia social, no produjo ning\u00fan pensador capaz de dialogar creativamente con los problemas de su tiempo. Alberdi tuvo ep\u00edgonos, pero no herederos que diera la talla. Mientras tanto, las visiones nacional-populares de la naci\u00f3n, a derecha o izquierda, acaparaban toda la atenci\u00f3n. Clase, pueblo, participaci\u00f3n popular, democracia, justicia social, desarrollo, constituyeron los conceptos que designaron una nueva agenda de problemas y nuevos modos de interpelar a la ciudadan\u00eda. Frente a los problemas que designaba este nuevo l\u00e9xico, el liberalismo se qued\u00f3 sin palabras.<\/p>\n<p>Toda tradici\u00f3n intelectual aloja corrientes diversas en su seno, y el caso argentino no fue una excepci\u00f3n. Sin embargo, frente a la nueva realidad, predomin\u00f3 una respuesta liberal intelectualmente magra y defensiva (y, por tanto, perdedora). Ello se reflej\u00f3 en la extendida identificaci\u00f3n con la idea de libertad negativa, esto es, la libertad ante interferencias externas, por sobre cualquier idea asociada a la libertad positiva, esto es, la referida a la idea de que una sociedad liberal es aquella que ofrece un contexto propicio para la plena realizaci\u00f3n de las capacidades que anidan en cada individuo. Lo que Max Weber llam\u00f3 afinidades electivas tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a angostar los horizontes del pensamiento liberal: recluido en el ecosistema de los sectores de m\u00e1s altos ingresos, se mimetiz\u00f3 con los intereses y los puntos de vista de estos grupos, y reforz\u00f3 su perfil socialmente conservador, lo que a su turno acot\u00f3 el radio de sus preocupaciones intelectuales.<\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Es revelador que los dos grandes temas que, vistos en perspectiva, constituyen las mayores conquistas liberales del \u00faltimo medio siglo, ambos asociados a visiones m\u00e1s generosas de los derechos de que toda persona debe gozar en una sociedad abierta y tolerante, cualesquiera sean sus creencias o marcas identitarias, estuvieran protagonizadas por actores y movimientos ajenos al universo pol\u00edtico o cultural liberal.<\/strong> <\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>Buscando consuelo e inspiraci\u00f3n en un pasado idealizado, la corriente predominante del liberalismo argentino no consigui\u00f3 elaborar una concepci\u00f3n m\u00e1s rica de los derechos individuales. Se vio m\u00e1s tentado por <a href=\"https:\/\/montpelerin.org\/about\/\">Mont Pelerin<\/a> que por <a href=\"https:\/\/fce.com.ar\/tienda\/derecho\/teoria-de-la-justicia\/?srsltid=AfmBOookBQRPvuUJcivv4iV6Nodi_pZjwmuDWj2FmHrYRXC_Jv-NSJMR\">John Rawls<\/a>. El hecho de que tuviera frente a s\u00ed una econom\u00eda sobre-regulada y cada vez menos din\u00e1mica contribuy\u00f3 a darle vigor a la defensa de la propiedad privada y de la libertad econ\u00f3mica, que se convirtieran en el n\u00facleo de su identidad. La Argentina del capitalismo sin mercados competitivos sin duda merec\u00eda una cr\u00edtica liberal. Pero la machacona insistencia en este plano tuvo un costo, toda vez que otras dimensiones igualmente relevantes del credo liberal \u2014el Estado de derecho, la libertad de expresi\u00f3n y, m\u00e1s ampliamente, la protecci\u00f3n de los derechos individuales frente al poder\u2014 recibieron una atenci\u00f3n distra\u00edda y vacilante. En ocasiones fueron objeto de una defensa parcial; en otras, simplemente quedaron relegados.<\/p>\n<p>Es revelador que los dos grandes temas que, vistos en perspectiva, constituyen las mayores conquistas liberales del \u00faltimo medio siglo, ambos asociados a visiones m\u00e1s generosas de los derechos de que toda persona debe gozar en una sociedad abierta y tolerante, cualesquiera sean sus creencias o marcas identitarias, estuvieran protagonizadas por actores y movimientos ajenos al universo pol\u00edtico o cultural liberal. Tanto la impugnaci\u00f3n al programa de violaciones masivas a los derechos individuales desplegado por las fuerzas armadas y los organismos de seguridad durante la d\u00e9cada de 1970 como el reclamo de igualdad de derechos y reconocimiento entre personas de distinto g\u00e9nero que el movimiento de mujeres coloc\u00f3 en el centro de la esfera p\u00fablica a comienzos del siglo XXI tuvieron sus principales animadores en motivos ideol\u00f3gicos y actores ubicados en otros cuadrantes del espectro pol\u00edtico-ideol\u00f3gico. Ambas iniciativas se referenciaron en visiones de la comunidad m\u00e1s afines a las ideas de democracia, rep\u00fablica e igualdad, que a la de libertad.<\/p>\n<div id=\"attachment_17708\" style=\"width: 1034px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17708\" class=\"wp-image-17708 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-07-26-at-12.40.31-PM-1-1024x683.jpeg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"683\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-07-26-at-12.40.31-PM-1-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-07-26-at-12.40.31-PM-1-980x654.jpeg 980w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-07-26-at-12.40.31-PM-1-480x320.jpeg 480w\" sizes=\"auto, (min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><p id=\"caption-attachment-17708\" class=\"wp-caption-text\"><em><strong>Javier Milei en la Sociedad Rural Argentina (SRA).<\/strong> <\/em><\/p><\/div>\n<p>Esta trayectoria pone de relieve la sensibilidad y los contornos de un liberalismo que ha sido muchas veces calificado como desbalanceado, o incluso como hemipl\u00e9jico. Un liberismo sin liberalismo, por utilizar la conocida f\u00f3rmula de Benedetto Croce. Cualquiera sea nuestra valoraci\u00f3n de sus m\u00e9ritos o sus logros en la etapa previa a 1930, o incluso a 1945, es dif\u00edcil no volcar un juicio negativo sobre su contribuci\u00f3n a la creaci\u00f3n de una vida p\u00fablica m\u00e1s rica en la etapa que se abri\u00f3 a partir de esa fecha. Pero es importante destacar que esta minusval\u00eda, antes que una anomal\u00eda o un desv\u00edo respecto al momento anterior, debe ser concebida como un resultado de una historia que arranca con Alberdi y Roca y, luego de recorrer un largo camino, sin traicionarse y sin perder su identidad originaria, llega hasta nuestros d\u00edas. Este destino sin lustre no estaba escrito, como nada est\u00e1 escrito en piedra en la historia. Pero ello no quita que esta deriva no s\u00f3lo era posible sino tambi\u00e9n muy probable para un liberalismo que naci\u00f3 m\u00e1s preocupado por el orden que por la libertad, que siempre fue tierra yerma para la emergencia de corrientes que propusieron otras formas de imaginar la buena sociedad.<\/p>\n<p>Podr\u00eda objetarse que todo esto pertenece a un pasado demasiado remoto y que el renacimiento liberal (o, si les gusta, libertario) de nuestros d\u00edas poco le debe a esa historia. Creo, sin embargo, que esta conclusi\u00f3n es apresurada. Ser\u00eda desconocer que, por debajo de las indudables novedades del momento actual, tambi\u00e9n operan las fuerzas m\u00e1s profundas que dan forma a la sociedad argentina, que informan sus tradiciones intelectuales y sus maneras de hace pol\u00edtica, y que a su modo han contribuido a moldear el escenario en el cual se despliega el resurgimiento contempor\u00e1neo de la idea liberal.<\/p>\n<p>Este renacimiento tiene una historia larga y otra m\u00e1s corta, que conecta con el momento Milei. Desde la d\u00e9cada de 1970, conforme el orden econ\u00f3mico nacido a mediados de siglo XX fue perdiendo vigor y dejando a m\u00e1s y m\u00e1s personas a la vera del camino, la cr\u00edtica liberal al Estado fue cobrando, en oleadas sucesivas, con avances y retrocesos, mayor volumen y legitimidad. En el curso de estas d\u00e9cadas de alta inflaci\u00f3n, crisis macroecon\u00f3micas y bajo crecimiento, esa cr\u00edtica fue debilitando viejas certezas de impronta estatista y nacional-popular y conquistando nuevos p\u00fablicos entre aquella porci\u00f3n de la poblaci\u00f3n que ya no parece a\u00f1orar la sociedad salarial. As\u00ed como el mundo nacido tras la Gran Depresi\u00f3n hundi\u00f3 al proyecto liberal decimon\u00f3nico, los fracasos m\u00e1s recientes de nuestro sobre-regulado y disfuncional capitalismo abrieron la puerta para que, en este siglo XXI, los argumentos liberales, popularizados y llevados al extremo por un int\u00e9rprete que cita autores nuevos pero que \u2014y esto es muy importante\u2014 forj\u00f3 su visi\u00f3n del pa\u00eds en el marco de esa cultura pol\u00edtica liberal que describimos, ofrecieran el ariete m\u00e1s eficaz para impugnar el orden estado-c\u00e9ntrico construido por el peronismo kirchnerista en el \u00faltimo cuarto de siglo.<\/p>\n<blockquote>\n<h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Al fin y al cabo, Milei le ofrece a la ciudadan\u00eda un producto que, visto con cierta perspectiva, tiene aires familiares: un liberalismo de gobierno que celebra el poder del estado para empujar el cambio institucional y abrir cauce, de manera selectiva, a las fuerzas del mercado, que se identifica con una visi\u00f3n agonal y polarizada de la disputa pol\u00edtica, que abraza valores socialmente conservadores cuando no reaccionarios y que sigue hu\u00e9rfano de una idea potente de derechos individuales o de sociedad liberal.<\/strong><\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<p>Llegados a este punto, conviene distinguir entre las novedades y las continuidades. Las novedades son evidentes. Milei trae a la conversaci\u00f3n p\u00fablica ideas y autores ajenos a nuestras tradiciones intelectuales, que hasta ahora nadie conoc\u00eda o hab\u00eda tomado en serio en la Argentina, y con esos elementos construye una identidad libertaria muy distinta del tradicional liberalismo intelectual o partidario. A la vez, despliega un estilo de liderazgo que combina elementos del populismo contempor\u00e1neo con repertorios propios de la cultura digital. Pero lo que me interesa destacar es que estas novedades estridentes resultan compatibles con el sentido com\u00fan propio de esa porci\u00f3n de la sociedad argentina sobre la que el viejo ideario liberal ha dejado su marca. Al fin y al cabo, le ofrece a la ciudadan\u00eda un producto que, visto con cierta perspectiva, tiene aires familiares: un liberalismo de gobierno que celebra el poder del estado para empujar el cambio institucional y abrir cauce, de manera selectiva, a las fuerzas del mercado, que se identifica con una visi\u00f3n agonal y polarizada de la disputa pol\u00edtica, que abraza valores socialmente conservadores cuando no reaccionarios y que sigue hu\u00e9rfano de una idea potente de derechos individuales o de sociedad liberal.<\/p>\n<p>Por eso, la pregunta acerca de si Milei supone una ruptura o una continuidad con la tradici\u00f3n liberal nacional invita a una respuesta compleja. Representa una novedad en lo referido a sus referencias intelectuales y a su estilo de liderazgo. Y tambi\u00e9n en el modo de comunicaci\u00f3n. Es un raro producto del siglo XXI, que sin embargo concita la atenci\u00f3n (\u00bfquiz\u00e1s ef\u00edmera?) de un pa\u00eds cansado de fracasos. Pero tambi\u00e9n expresa una continuidad m\u00e1s profunda en otros planos, tal como se advierte al comprobar que su proclama en favor del \u201crespeto irrestricto por el proyecto de vida del otro\u201d, que en otro contexto ser\u00eda calificada como risible toda vez que la hace suya un gobierno que, en la pr\u00e1ctica, ha impugnado sistem\u00e1ticamente este principio, no parece irritar a muchos de sus seguidores liberales. Y esto nos sugiere que, a su manera, Milei actualiza y radicaliza algunos de los rasgos m\u00e1s persistentes de esa tradici\u00f3n pol\u00edtica. Al fin y al cabo, tal vez estemos viviendo un cap\u00edtulo m\u00e1s de la vieja saga del liberalismo de gobierno, de un liberalismo que concibe al poder del Estado como un instrumento de reforma de la econom\u00eda y de la sociedad mucho m\u00e1s que de expansi\u00f3n del horizonte de autonom\u00eda personal que ha sido y continua siendo tan importante para otras tradiciones liberales nacionales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><div class=\"et_pb_section et_pb_section_1 et_section_regular\" >\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div><div class=\"et_pb_row et_pb_row_1 et_pb_row_empty\">\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div><div class=\"et_pb_module et_pb_text et_pb_text_1  et_pb_text_align_left et_pb_bg_layout_light\">\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\n\t\t\t<\/div> Javier Milei es un cap\u00edtulo m\u00e1s en la historia del liberalismo argentino, pero uno muy idiosincr\u00e1tico. Recurriendo a la perspectiva hist\u00f3rica, Roy Hora intenta develar cu\u00e1nto de novedad y cu\u00e1nto hay de continuidad entre el presidente y la tradici\u00f3n liberal argentina de Roca, Pellegrini y Alberdi.\u00a0 *Art\u00edculo reproducido del substack Causas y Azares.\u00a0 En [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":237,"featured_media":17705,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"<h5><em><strong>Javier Milei es un cap\u00edtulo m\u00e1s en la historia del liberalismo argentino, pero uno muy idiosincr\u00e1tico. Recurriendo a la perspectiva hist\u00f3rica, Roy Hora intenta develar cu\u00e1nto de novedad y cu\u00e1nto hay de continuidad entre el presidente y la tradici\u00f3n liberal argentina de Roca, Pellegrini y Alberdi.\u00a0<\/strong><\/em><\/h5>[caption id=\"attachment_17705\" align=\"aligncenter\" width=\"1024\"]<img class=\"wp-image-17705 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-11_58_55-a.m-1024x610.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"610\" \/> <strong><em>El presidente Javier Milei de visita en el Jockey Club Argentino.<\/em><\/strong>[\/caption]<p><strong>*Art\u00edculo reproducido del substack <em><a href=\"https:\/\/causasyazarespgyrh.substack.com\/p\/milei-es-ruptura-o-continuidad-con\">Causas y Azares<\/a>.\u00a0<\/em><\/strong><\/p><p>En esta nota me pregunto qu\u00e9 clase de liberalismo hizo posible que una figura como Javier Milei sea aceptado por tantos liberales argentinos como un miembro pleno de su propia tribu. El presidente suele invocar autores ex\u00f3ticos, muchos de ellos de la \u201cescuela austr\u00edaca\u201d, o ignotos pensadores libertarios, que hasta hace muy poco estaban completamente ausentes del canon intelectual local. Voy a dejar de lado toda consideraci\u00f3n estricta sobre este plano, el de las ideas y la ret\u00f3rica, que creo desv\u00eda la atenci\u00f3n hacia cuestiones de segundo orden, para dirigir la atenci\u00f3n hacia el terreno de las pr\u00e1cticas y el contexto, siempre m\u00e1s relevante para entender de qu\u00e9 modo una tradici\u00f3n intelectual lee y procesa las contribuciones de los autores que constituyen sus referencias intelectuales. Es aqu\u00ed, m\u00e1s que en la cita textual de los dichos de Alberdi o de los pensadores liberales del siglo XX o de nuestro tiempo, donde alcanzamos una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre el significado de ese cuerpo de ideas (y, para el caso, para cualquier tipo de pensamiento que se propone actuar e incidir sobre el mundo). Y sobre las razones que hacen de Milei un heredero leg\u00edtimo de la tradici\u00f3n liberal.<\/p><p>Visto desde este \u00e1ngulo, el punto que me interesa destacar es que, en nuestro pa\u00eds, el liberalismo argentino tom\u00f3 la forma de un liberalismo de gobierno, m\u00e1s preocupado por la construcci\u00f3n del orden que por otras dimensiones de la propuesta liberal, como la protecci\u00f3n o la expansi\u00f3n de los derechos individuales. Esa fue su matriz originaria, la que le dio forma a la tradici\u00f3n pol\u00edtico-intelectual y molde\u00f3 el sentido com\u00fan liberal. All\u00ed encontramos una de las claves que nos ayudan a entender las continuidades que, por debajo de la superficie, unen el pasado y el presente. En lo que sigue, entonces, tomar\u00e9 este hilo para referirme a los rasgos principales de esa tradici\u00f3n, distinguiendo los dos grandes momentos \u2014de ascenso y de retroceso\u2014 que marcaron su evoluci\u00f3n, para terminar con unas breves referencias a su Milei y el renacimiento actual de la idea liberal.<\/p><p>Vamos entonces a la historia. El programa liberal cobr\u00f3 forma tras el derrocamiento de Juan Manuel de Rosas y domin\u00f3 la vida p\u00fablica durante casi tres cuartos de siglo. A lo largo de ese per\u00edodo, los hombres referenciados en este credo impulsaron una transformaci\u00f3n profunda y, en conjunto, muy positiva de la sociedad argentina. La era liberal estuvo marcada por el crecimiento econ\u00f3mico y el aumento del bienestar. Basta mirar los datos sobre la evoluci\u00f3n del salario, la tasa de alfabetizaci\u00f3n o la esperanza de vida para comprobarlo. Pero, adem\u00e1s de la mejora material, la afirmaci\u00f3n de principios e instituciones afines al ideal del gobierno limitado enriqueci\u00f3 la vida p\u00fablica y ampli\u00f3 la protecci\u00f3n de los derechos ciudadanos. Como toda experiencia hist\u00f3rica, el pa\u00eds liberal tuvo luces y sombras, y no faltaron impugnaciones a sus desigualdades y jerarqu\u00edas. Pero que la Argentina del Novecientos contara con la izquierda m\u00e1s poderosa de Am\u00e9rica Latina no obedeci\u00f3 \u00fanicamente a la vitalidad de sus organizaciones obreras, o una sociedad civil movilizada y activa. Tambi\u00e9n fue consecuencia de un entorno institucional y cultural m\u00e1s amable hacia los disidentes que el entonces vigente en Espa\u00f1a o Italia, para no hablar de Brasil, Chile o M\u00e9xico que, pese a lo que digan los cr\u00edticos del credo y la pol\u00edtica liberal, llevan la marca de esta tradici\u00f3n. Ese fue, al menos en parte, un m\u00e9rito de la propuesta liberal.<\/p><blockquote><h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Surgido como proyecto de poder tras d\u00e9cadas de fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y guerra civil, la n\u00e9mesis del liberalismo fue el conflicto y la divisi\u00f3n, no el poder arbitrario del soberano. [...] Con Sarmiento, Roca o Pellegrini, liberalismo, estabilidad pol\u00edtica y concentraci\u00f3n del poder marcharon de la mano.\u00a0<\/strong><\/span><\/h2><\/blockquote><p>Dos factores contribuyeron decisivamente a moldear la tradici\u00f3n liberal que sirvi\u00f3 de cauce para el desarrollo del Estado, la esfera p\u00fablica y la cultura pol\u00edtica nacional. El primero es bien conocido. A diferencia de lo sucedido en buena parte de Am\u00e9rica Latina, en la Argentina no lleg\u00f3 a consolidarse una divisi\u00f3n n\u00edtida entre liberales y conservadores. Como observ\u00f3 Tulio Halperin Donghi en una formulaci\u00f3n ya cl\u00e1sica, la Argentina \u201cnaci\u00f3 liberal\u201d. Y naci\u00f3 liberal porque desde muy temprano su configuraci\u00f3n social, sin jerarqu\u00edas arraigadas, fue compatible con una sociedad abierta y con el despliegue de la econom\u00eda de mercado. Ello hizo posible que el liberalismo argentino fuese m\u00e1s ecum\u00e9nico y a la vez menos progresista que el de aquellos pa\u00edses que, como Chile o Colombia, contaban con fuerzas conservadoras m\u00e1s poderosas y, por tanto, con una divisi\u00f3n m\u00e1s n\u00edtida del campo pol\u00edtico-ideol\u00f3gico entre liberales y conservadores.<\/p><p>El segundo rasgo resulta todav\u00eda m\u00e1s importante. En Europa, el liberalismo naci\u00f3 para criticar a la autoridad. En Francia, Inglaterra o Alemania, la voz liberal aliment\u00f3 la impugnaci\u00f3n del poder arbitrario de la monarqu\u00eda en nombre de los derechos del individuo. Con mayor o menor radicalidad, de manera m\u00e1s pac\u00edfica o desafiante, aliment\u00f3 las corrientes de ideas que cuestionaron los aspectos autoritarios del orden pol\u00edtico, poniendo sobre la mesa la necesidad de limitar el poder y proteger los derechos del individuo. El camino argentino fue distinto. La idea liberal se recort\u00f3 contra el legado autoritario del r\u00e9gimen rosista. Pero el liberalismo fue, ante todo, el cemento ideol\u00f3gico no de los cr\u00edticos sino de los constructores del Estado. El largo hiato entre Mayo y Caseros, ese medio siglo de luchas armadas y guerras civiles, fue decisivo para definir su proyecto hist\u00f3rico, la construcci\u00f3n del Estado. Ese programa termin\u00f3 de perfilarse en la turbulenta etapa abierta en 1853, esos \u201ctreinta a\u00f1os de discordia\u201d (para apelar a otra feliz expresi\u00f3n de Halperin Donghi) durante los cuales el liberalismo batall\u00f3 para imponerse, hasta su triunfo final hacia 1880, momento a partir del cual el lema \u201cPaz y Administraci\u00f3n\u201d se convirti\u00f3 en su norte y su bandera.<\/p>[caption id=\"attachment_17706\" align=\"aligncenter\" width=\"1024\"]<img class=\"wp-image-17706 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/ChatGPT-Image-2-ago-2026-12_02_14-p.m-1024x576.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" \/> <strong><em>Carlos Pellegrini (primero a la izquierda) y Julio Argentino Roca (tercero). <\/em><\/strong>[\/caption]<p>En s\u00edntesis: surgido como proyecto de poder tras d\u00e9cadas de fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica y guerra civil, la n\u00e9mesis del liberalismo fue el conflicto y la divisi\u00f3n, no el poder arbitrario del soberano. En este punto, la experiencia argentina tambi\u00e9n se distingue de la vivida en Estados Unidos, donde una transici\u00f3n menos conflictiva entre colonia y rep\u00fablica abri\u00f3 tempranamente un espacio m\u00e1s amplio para un liberalismo atento a la protecci\u00f3n de los derechos individuales y contribuy\u00f3 a moldear una cultura pol\u00edtica \u2013y una cultura a secas\u2013 m\u00e1s marcadamente individualista.<\/p><p>Con Sarmiento, Roca o Pellegrini, liberalismo, estabilidad pol\u00edtica y concentraci\u00f3n del poder marcharon de la mano. Hay que notar que una tradici\u00f3n preocupada sobre todo por asegurar el orden dif\u00edcilmente pod\u00eda ofrecer un terreno f\u00e9rtil para el desarrollo de una concepci\u00f3n pluralista de la comunidad pol\u00edtica o una alta valoraci\u00f3n de la autonom\u00eda de la sociedad civil. El hecho de que el Partido Autonomista Nacional gobernara el pa\u00eds de manera ininterrumpida durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas (1880-1916) dice mucho acerca de los valores, la sensibilidad y las prioridades de aquella dirigencia.<\/p><p>Por cierto, la importancia asignada a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico, una construcci\u00f3n que siempre se pens\u00f3 como moldeada desde el poder estatal, as\u00ed como su reverso, la escasa valoraci\u00f3n del pluralismo y de cierta sospecha ante las iniciativas provenientes de la sociedad civil, no desaparecieron con la llegada de la democracia electoral en 1916. Estos rasgos quedaron incorporados a la cultura pol\u00edtica argentina y continuaron moldeando las maneras de concebir la relaci\u00f3n entre Estado y sociedad dentro de los cuales se despleg\u00f3 la vida c\u00edvica argentina. Es por ello que el momento liberal y el momento peronista comparten bastante m\u00e1s de lo que a sus seguidores les gusta reconocer. Ambas culturas pol\u00edticas otorgaron a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico y a la capacidad transformadora del Estado un lugar m\u00e1s central que al pluralismo y a los derechos del individuo como principios organizadores de la vida p\u00fablica. Esa afinidad, por supuesto, no agota las diferencias entre ambas tradiciones, pero ayuda a comprender por qu\u00e9, a pesar de sus notorias diferencias, y al margen de la ret\u00f3rica agonal que las opone, comparten una misma gram\u00e1tica del poder.<\/p><blockquote><h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>El momento liberal y el momento peronista comparten bastante m\u00e1s de lo que a sus seguidores les gusta reconocer. Ambas culturas pol\u00edticas otorgaron a la construcci\u00f3n del orden pol\u00edtico y a la capacidad transformadora del Estado un lugar m\u00e1s central que al pluralismo y a los derechos del individuo como principios organizadores de la vida p\u00fablica.<\/strong><\/span><\/h2><\/blockquote><p>La centralidad que el liberalismo argentino otorg\u00f3 a la cuesti\u00f3n del orden ayuda a entender por qu\u00e9, cada vez que entraron en tensi\u00f3n los derechos individuales y la raz\u00f3n de Estado tal como esta era concebida por los gobernantes liberales o las figuras asociadas a este credo, la balanza tendi\u00f3 a inclinarse en favor de esta \u00faltima. As\u00ed, por ejemplo, la Constituci\u00f3n de 1853 imagin\u00f3 una naci\u00f3n abierta \u201ca todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino\u201d. Otro tanto hizo la ley de inmigraci\u00f3n de 1876. Sin embargo, cuando esa aspiraci\u00f3n generosa comenz\u00f3 a verse cuestionada por los conflictos sociales y pol\u00edticos del cambio de siglo, la respuesta del sector predominante de la clase dirigente liberal fue la Ley de Residencia de 1902, que autoriz\u00f3 al Poder Ejecutivo a expulsar extranjeros sin intervenci\u00f3n judicial. Por cierto, algunas voces liberales alzaron la voz contra la idea de que el Estado pod\u00eda atribuirse la facultad de castigar mediante un simple acto administrativo, aceptando como prueba suficiente el juicio de la polic\u00eda. Pero fueron actitudes minoritarias que, como la de Francisco Barroetave\u00f1a tuvieron poco eco. No deja de ser revelador que, por m\u00e1s de medio siglo, ning\u00fan gobierno quisiera derogar la muy cuestionable ley 4.144 que, adem\u00e1s de iliberal, era de muy dudosa constitucionalidad.<\/p><p>En la Argentina que naci\u00f3 con el golpe de 1930 y la crisis econ\u00f3mica desatada por el crack del '29, el liberalismo naufrag\u00f3 junto con el orden pol\u00edtico y social que hab\u00eda contribuido a erigir m\u00e1s de medio siglo antes. Los historiadores todav\u00eda estamos tratando de entender las razones de una declinaci\u00f3n cuya profundidad encuentra pocos paralelos en otras experiencias nacionales latinoamericanas. Entre las causas de fondo de lo que s\u00f3lo puede describirse como un ocaso abrupto hay una especialmente importante. En la etapa que se abri\u00f3 en la d\u00e9cada de 1930, en la estela de la Gran Depresi\u00f3n, la frustraci\u00f3n del destino de grandeza que el pa\u00eds hab\u00eda so\u00f1ado en la era exportadora da\u00f1\u00f3 irremediablemente el prestigio de una constelaci\u00f3n pol\u00edtico-ideol\u00f3gica que, precisamente por su condici\u00f3n de liberalismo de gobierno, se hab\u00eda identificado de manera muy estrecha con el proyecto de poder que domin\u00f3 la vida p\u00fablica entre Caseros y el segundo gobierno de Yrigoyen. Desde los tiempos de Mitre y Sarmiento, y por m\u00e1s de medio siglo, el liberalismo fue la ideolog\u00eda oficial de ese pa\u00eds que disfrut\u00f3 de uno de los ciclos de crecimiento econ\u00f3mico m\u00e1s veloces del planeta. Unido por un cord\u00f3n umbilical a esa Argentina del progreso material, cuando ese proceso se detuvo, el liberalismo tambi\u00e9n fue arrastrado en la ca\u00edda.<\/p>[caption id=\"attachment_17707\" align=\"aligncenter\" width=\"852\"]<img class=\"wp-image-17707\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Casa_de_Gobierno_26_de_octubre_de_1898.jpg\" alt=\"\" width=\"852\" height=\"568\" \/> <em><strong>La Casa Rosada en octubre de 1898, durante el segundo gobierno de Roca.<\/strong><\/em>[\/caption]<p>En la gris etapa que se abri\u00f3 en 1930, el ideal liberal dej\u00f3 de concitar el favor popular. Para la d\u00e9cada de 1950, ninguna fuerza pol\u00edtica que aspirara a ganar la anuencia del electorado quer\u00eda llevar la palabra liberal escrita en sus banderas, o evocar sus viejos logros y virtudes. Sigui\u00f3 habiendo partidos liberales en Chile, Colombia o Brasil. No as\u00ed en Argentina. Ol\u00edan a viejo, a podrido. Sin una visi\u00f3n poderosa de derechos individuales que pudiera proyectarse hacia el futuro, s\u00f3lo qued\u00f3 la c\u00e1scara del orden y la construcci\u00f3n institucional, que era una agenda irrelevante que miraba hacia el pasado. La izquierda socialista e incluso la comunista, que hasta bien entrada la d\u00e9cada de 1930, gracias al magisterio de figuras como Juan B. Justo y An\u00edbal Ponce, se hab\u00edan ubicado como el ala progresista de esta tradici\u00f3n, terminaron repudi\u00e1ndola para abrazar sus propias versiones del credo que vino a reemplazarla, asociado a la idea nacional-popular.<\/p><p>En ese escenario hostil, el mundo liberal no logr\u00f3 renovar su manera de pensar el pa\u00eds. Reducido a unas pocas patrullas perdidas incapaces de adaptar su pr\u00e9dica a las nuevas exigencias de la democracia social, no produjo ning\u00fan pensador capaz de dialogar creativamente con los problemas de su tiempo. Alberdi tuvo ep\u00edgonos, pero no herederos que diera la talla. Mientras tanto, las visiones nacional-populares de la naci\u00f3n, a derecha o izquierda, acaparaban toda la atenci\u00f3n. Clase, pueblo, participaci\u00f3n popular, democracia, justicia social, desarrollo, constituyeron los conceptos que designaron una nueva agenda de problemas y nuevos modos de interpelar a la ciudadan\u00eda. Frente a los problemas que designaba este nuevo l\u00e9xico, el liberalismo se qued\u00f3 sin palabras.<\/p><p>Toda tradici\u00f3n intelectual aloja corrientes diversas en su seno, y el caso argentino no fue una excepci\u00f3n. Sin embargo, frente a la nueva realidad, predomin\u00f3 una respuesta liberal intelectualmente magra y defensiva (y, por tanto, perdedora). Ello se reflej\u00f3 en la extendida identificaci\u00f3n con la idea de libertad negativa, esto es, la libertad ante interferencias externas, por sobre cualquier idea asociada a la libertad positiva, esto es, la referida a la idea de que una sociedad liberal es aquella que ofrece un contexto propicio para la plena realizaci\u00f3n de las capacidades que anidan en cada individuo. Lo que Max Weber llam\u00f3 afinidades electivas tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a angostar los horizontes del pensamiento liberal: recluido en el ecosistema de los sectores de m\u00e1s altos ingresos, se mimetiz\u00f3 con los intereses y los puntos de vista de estos grupos, y reforz\u00f3 su perfil socialmente conservador, lo que a su turno acot\u00f3 el radio de sus preocupaciones intelectuales.<\/p><blockquote><h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Es revelador que los dos grandes temas que, vistos en perspectiva, constituyen las mayores conquistas liberales del \u00faltimo medio siglo, ambos asociados a visiones m\u00e1s generosas de los derechos de que toda persona debe gozar en una sociedad abierta y tolerante, cualesquiera sean sus creencias o marcas identitarias, estuvieran protagonizadas por actores y movimientos ajenos al universo pol\u00edtico o cultural liberal.<\/strong> <\/span><\/h2><\/blockquote><p>Buscando consuelo e inspiraci\u00f3n en un pasado idealizado, la corriente predominante del liberalismo argentino no consigui\u00f3 elaborar una concepci\u00f3n m\u00e1s rica de los derechos individuales. Se vio m\u00e1s tentado por <a href=\"https:\/\/montpelerin.org\/about\/\">Mont Pelerin<\/a> que por <a href=\"https:\/\/fce.com.ar\/tienda\/derecho\/teoria-de-la-justicia\/?srsltid=AfmBOookBQRPvuUJcivv4iV6Nodi_pZjwmuDWj2FmHrYRXC_Jv-NSJMR\">John Rawls<\/a>. El hecho de que tuviera frente a s\u00ed una econom\u00eda sobre-regulada y cada vez menos din\u00e1mica contribuy\u00f3 a darle vigor a la defensa de la propiedad privada y de la libertad econ\u00f3mica, que se convirtieran en el n\u00facleo de su identidad. La Argentina del capitalismo sin mercados competitivos sin duda merec\u00eda una cr\u00edtica liberal. Pero la machacona insistencia en este plano tuvo un costo, toda vez que otras dimensiones igualmente relevantes del credo liberal \u2014el Estado de derecho, la libertad de expresi\u00f3n y, m\u00e1s ampliamente, la protecci\u00f3n de los derechos individuales frente al poder\u2014 recibieron una atenci\u00f3n distra\u00edda y vacilante. En ocasiones fueron objeto de una defensa parcial; en otras, simplemente quedaron relegados.<\/p><p>Es revelador que los dos grandes temas que, vistos en perspectiva, constituyen las mayores conquistas liberales del \u00faltimo medio siglo, ambos asociados a visiones m\u00e1s generosas de los derechos de que toda persona debe gozar en una sociedad abierta y tolerante, cualesquiera sean sus creencias o marcas identitarias, estuvieran protagonizadas por actores y movimientos ajenos al universo pol\u00edtico o cultural liberal. Tanto la impugnaci\u00f3n al programa de violaciones masivas a los derechos individuales desplegado por las fuerzas armadas y los organismos de seguridad durante la d\u00e9cada de 1970 como el reclamo de igualdad de derechos y reconocimiento entre personas de distinto g\u00e9nero que el movimiento de mujeres coloc\u00f3 en el centro de la esfera p\u00fablica a comienzos del siglo XXI tuvieron sus principales animadores en motivos ideol\u00f3gicos y actores ubicados en otros cuadrantes del espectro pol\u00edtico-ideol\u00f3gico. Ambas iniciativas se referenciaron en visiones de la comunidad m\u00e1s afines a las ideas de democracia, rep\u00fablica e igualdad, que a la de libertad.<\/p>[caption id=\"attachment_17708\" align=\"aligncenter\" width=\"1024\"]<img class=\"wp-image-17708 size-large\" src=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/WhatsApp-Image-2026-07-26-at-12.40.31-PM-1-1024x683.jpeg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"683\" \/> <em><strong>Javier Milei en la Sociedad Rural Argentina (SRA).<\/strong> <\/em>[\/caption]<p>Esta trayectoria pone de relieve la sensibilidad y los contornos de un liberalismo que ha sido muchas veces calificado como desbalanceado, o incluso como hemipl\u00e9jico. Un liberismo sin liberalismo, por utilizar la conocida f\u00f3rmula de Benedetto Croce. Cualquiera sea nuestra valoraci\u00f3n de sus m\u00e9ritos o sus logros en la etapa previa a 1930, o incluso a 1945, es dif\u00edcil no volcar un juicio negativo sobre su contribuci\u00f3n a la creaci\u00f3n de una vida p\u00fablica m\u00e1s rica en la etapa que se abri\u00f3 a partir de esa fecha. Pero es importante destacar que esta minusval\u00eda, antes que una anomal\u00eda o un desv\u00edo respecto al momento anterior, debe ser concebida como un resultado de una historia que arranca con Alberdi y Roca y, luego de recorrer un largo camino, sin traicionarse y sin perder su identidad originaria, llega hasta nuestros d\u00edas. Este destino sin lustre no estaba escrito, como nada est\u00e1 escrito en piedra en la historia. Pero ello no quita que esta deriva no s\u00f3lo era posible sino tambi\u00e9n muy probable para un liberalismo que naci\u00f3 m\u00e1s preocupado por el orden que por la libertad, que siempre fue tierra yerma para la emergencia de corrientes que propusieron otras formas de imaginar la buena sociedad.<\/p><p>Podr\u00eda objetarse que todo esto pertenece a un pasado demasiado remoto y que el renacimiento liberal (o, si les gusta, libertario) de nuestros d\u00edas poco le debe a esa historia. Creo, sin embargo, que esta conclusi\u00f3n es apresurada. Ser\u00eda desconocer que, por debajo de las indudables novedades del momento actual, tambi\u00e9n operan las fuerzas m\u00e1s profundas que dan forma a la sociedad argentina, que informan sus tradiciones intelectuales y sus maneras de hace pol\u00edtica, y que a su modo han contribuido a moldear el escenario en el cual se despliega el resurgimiento contempor\u00e1neo de la idea liberal.<\/p><p>Este renacimiento tiene una historia larga y otra m\u00e1s corta, que conecta con el momento Milei. Desde la d\u00e9cada de 1970, conforme el orden econ\u00f3mico nacido a mediados de siglo XX fue perdiendo vigor y dejando a m\u00e1s y m\u00e1s personas a la vera del camino, la cr\u00edtica liberal al Estado fue cobrando, en oleadas sucesivas, con avances y retrocesos, mayor volumen y legitimidad. En el curso de estas d\u00e9cadas de alta inflaci\u00f3n, crisis macroecon\u00f3micas y bajo crecimiento, esa cr\u00edtica fue debilitando viejas certezas de impronta estatista y nacional-popular y conquistando nuevos p\u00fablicos entre aquella porci\u00f3n de la poblaci\u00f3n que ya no parece a\u00f1orar la sociedad salarial. As\u00ed como el mundo nacido tras la Gran Depresi\u00f3n hundi\u00f3 al proyecto liberal decimon\u00f3nico, los fracasos m\u00e1s recientes de nuestro sobre-regulado y disfuncional capitalismo abrieron la puerta para que, en este siglo XXI, los argumentos liberales, popularizados y llevados al extremo por un int\u00e9rprete que cita autores nuevos pero que \u2014y esto es muy importante\u2014 forj\u00f3 su visi\u00f3n del pa\u00eds en el marco de esa cultura pol\u00edtica liberal que describimos, ofrecieran el ariete m\u00e1s eficaz para impugnar el orden estado-c\u00e9ntrico construido por el peronismo kirchnerista en el \u00faltimo cuarto de siglo.<\/p><blockquote><h2><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Al fin y al cabo, Milei le ofrece a la ciudadan\u00eda un producto que, visto con cierta perspectiva, tiene aires familiares: un liberalismo de gobierno que celebra el poder del estado para empujar el cambio institucional y abrir cauce, de manera selectiva, a las fuerzas del mercado, que se identifica con una visi\u00f3n agonal y polarizada de la disputa pol\u00edtica, que abraza valores socialmente conservadores cuando no reaccionarios y que sigue hu\u00e9rfano de una idea potente de derechos individuales o de sociedad liberal.<\/strong><\/span><\/h2><\/blockquote><p>Llegados a este punto, conviene distinguir entre las novedades y las continuidades. Las novedades son evidentes. Milei trae a la conversaci\u00f3n p\u00fablica ideas y autores ajenos a nuestras tradiciones intelectuales, que hasta ahora nadie conoc\u00eda o hab\u00eda tomado en serio en la Argentina, y con esos elementos construye una identidad libertaria muy distinta del tradicional liberalismo intelectual o partidario. A la vez, despliega un estilo de liderazgo que combina elementos del populismo contempor\u00e1neo con repertorios propios de la cultura digital. Pero lo que me interesa destacar es que estas novedades estridentes resultan compatibles con el sentido com\u00fan propio de esa porci\u00f3n de la sociedad argentina sobre la que el viejo ideario liberal ha dejado su marca. Al fin y al cabo, le ofrece a la ciudadan\u00eda un producto que, visto con cierta perspectiva, tiene aires familiares: un liberalismo de gobierno que celebra el poder del estado para empujar el cambio institucional y abrir cauce, de manera selectiva, a las fuerzas del mercado, que se identifica con una visi\u00f3n agonal y polarizada de la disputa pol\u00edtica, que abraza valores socialmente conservadores cuando no reaccionarios y que sigue hu\u00e9rfano de una idea potente de derechos individuales o de sociedad liberal.<\/p><p>Por eso, la pregunta acerca de si Milei supone una ruptura o una continuidad con la tradici\u00f3n liberal nacional invita a una respuesta compleja. Representa una novedad en lo referido a sus referencias intelectuales y a su estilo de liderazgo. Y tambi\u00e9n en el modo de comunicaci\u00f3n. Es un raro producto del siglo XXI, que sin embargo concita la atenci\u00f3n (\u00bfquiz\u00e1s ef\u00edmera?) de un pa\u00eds cansado de fracasos. Pero tambi\u00e9n expresa una continuidad m\u00e1s profunda en otros planos, tal como se advierte al comprobar que su proclama en favor del \u201crespeto irrestricto por el proyecto de vida del otro\u201d, que en otro contexto ser\u00eda calificada como risible toda vez que la hace suya un gobierno que, en la pr\u00e1ctica, ha impugnado sistem\u00e1ticamente este principio, no parece irritar a muchos de sus seguidores liberales. Y esto nos sugiere que, a su manera, Milei actualiza y radicaliza algunos de los rasgos m\u00e1s persistentes de esa tradici\u00f3n pol\u00edtica. Al fin y al cabo, tal vez estemos viviendo un cap\u00edtulo m\u00e1s de la vieja saga del liberalismo de gobierno, de un liberalismo que concibe al poder del Estado como un instrumento de reforma de la econom\u00eda y de la sociedad mucho m\u00e1s que de expansi\u00f3n del horizonte de autonom\u00eda personal que ha sido y continua siendo tan importante para otras tradiciones liberales nacionales.<\/p><p>\u00a0<\/p>","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1011,482,2],"tags":[],"coauthors":[687],"class_list":["post-17702","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo","category-ideas-e-historia","category-nacionales"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>\u00bfMilei es ruptura o continuidad con la tradici\u00f3n liberal argentina? - La Vanguardia<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2026\/08\/02\/milei-es-ruptura-o-continuidad-con-la-tradicion-liberal-argentina\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfMilei es ruptura o continuidad con la tradici\u00f3n liberal argentina? - La Vanguardia\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Javier Milei es un cap\u00edtulo m\u00e1s en la historia del liberalismo argentino, pero uno muy idiosincr\u00e1tico. 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