{"id":7266,"date":"2018-09-13T12:13:30","date_gmt":"2018-09-13T15:13:30","guid":{"rendered":"http:\/\/159.65.255.251\/?p=7266"},"modified":"2018-10-10T13:32:10","modified_gmt":"2018-10-10T16:32:10","slug":"7266","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2018\/09\/13\/7266\/","title":{"rendered":"Consideraciones sobre un poema de Juan L. Ortiz"},"content":{"rendered":"<h5><em>A 40 a\u00f1os de la muerte del gran poeta Juan Laurentino Ortiz, compartimos este texto poco conocido del fil\u00f3sofo Oscar del Barco, en el que a partir de la lectura de un poema del exquisito Juanele, ensaya un conjunto de consideraciones acerca de la imposibilidad de comprensi\u00f3n que ofrece la poes\u00eda, a la que proponer entender como una invitaci\u00f3n a pensar m\u00e1s all\u00e1 de la inteligibilidad que emerge de lo \u201cpuramente sensible\u201d para conectarse con sus sentidos emergentes que exceden al propio poeta: cada visita que se le haga al poema de Ortiz, dice Del Barco, resulta eternamente inaugural.<\/em><\/h5>\n<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-7267\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele.jpg 1200w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-300x200.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-768x512.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-600x400.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/>Ah, mis amigos, habl\u00e1is de rimas<\/em><\/p>\n<p><em>y habl\u00e1is finamente de los crecimientos libres&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>en la seda fant\u00e1stica que os dan las hadas de los le\u00f1os<\/em><\/p>\n<p><em>con sus suplicios de t\u00edsicas<\/em><\/p>\n<p><em>sobresaltadas<\/em><\/p>\n<p><em>de alas&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pero hab\u00e9is pensado<\/em><\/p>\n<p><em>que el otro cuerpo de la poes\u00eda est\u00e1 tambi\u00e9n all\u00e1, en el Junio<\/em><\/p>\n<p><em>de crecida,<\/em><\/p>\n<p><em>desnudo casi bajo las agujas del cielo?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 har\u00edais vosotros, decid, sin ese cuerpo<\/em><\/p>\n<p><em>del que el vuestro, si fr\u00e1gil y si herido, vive desde \u00abla divisi\u00f3n\u00bb,<\/em><\/p>\n<p><em>despedido del \u00abesp\u00edritu\u00bb, \u00e9l, que sostiene oscuramente sus juegos<\/em><\/p>\n<p><em>con el pan que \u00e9l amasa y que debe recibir a veces<\/em><\/p>\n<p><em>en un insulto de piedra?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Hab\u00e9is pensado, mis amigos,<\/em><\/p>\n<p><em>que es una red de sangre la que os salva del vac\u00edo,<\/em><\/p>\n<p><em>en el tejido de todos los d\u00edas, bajo los metales del aire,<\/em><\/p>\n<p><em>esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,<\/em><\/p>\n<p><em>a no ser una escritura de vidrio?<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Oh, yo s\u00e9 que busc\u00e1is desde el principio el secreto de la tierra,<\/em><\/p>\n<p><em>y que os arroj\u00e1is al fuego, muchas veces, para encontrar el secreto&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Y s\u00e9 que a veces hall\u00e1is la melod\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil<\/em><\/p>\n<p><em>que duerme en aquellos que mueren de silencio,<\/em><\/p>\n<p><em>corridos por el padre r\u00edo, ahora, hacia las tiendas del viento&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poes\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>igual que en un capullo&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>No olvid\u00e9is que la poes\u00eda,<\/em><\/p>\n<p><em>si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,<\/em><\/p>\n<p><em>es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,<\/em><\/p>\n<p><em>cruzada o crucificada, si quer\u00e9is, por los llamados sin fin<\/em><\/p>\n<p><em>y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>De <em>Las ra\u00edces y el cielo <\/em>(1933). En Juan L. Ortiz, <em>Obra completa<\/em>, Universidad Nacional del Litoral, p. 533.<\/p>\n<p>[blockquote author=\u00bb\u00bb pull=\u00bbnormal\u00bb]El poema est\u00e1 sujeto al menos a dos modos de lectura: una que llamo sensible, y otra que podr\u00eda llamar inteligible. [\/blockquote]<\/p>\n<p>Lo primero a decir es que se trata de un poema que podr\u00edamos llamar <em>herm\u00e9tico<\/em>. Con la palabra <em>herm\u00e9tico <\/em>me refiero a la claridad del poema, al hecho, o al lugar, donde el lector choca contra una claridad que lo enceguece. En este sentido todo poema es herm\u00e9tico al ser poseedor de una transmisi\u00f3n que debe manifestarse o develarse.<\/p>\n<p>El poema se despliega en un arco que va desde el amor de la inicial simplicidad del llamado a los \u00abamigos\u00bb hasta la s\u00edntesis final de su proposici\u00f3n amorosa como reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo puramente sensible el poema se interroga a s\u00ed mismo en una perspectiva ideal. La interrogaci\u00f3n del poema pertenece a un lenguaje que para tratar con la poes\u00eda debe renunciar al sentido com\u00fan, al habla com\u00fan.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-7268\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2.jpg\" alt=\"\" width=\"382\" height=\"546\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2.jpg 1120w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2-210x300.jpg 210w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2-768x1097.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2-717x1024.jpg 717w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-2-600x857.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px\" \/>La poes\u00eda es lenguaje com\u00fan sacralizado, fuera de sus estructuras ling\u00fc\u00edsticas habituales. No se puede hablar de poes\u00eda con el lenguaje com\u00fan, o puede hablarse con el lenguaje com\u00fan desencajado de s\u00ed, en un estado, digamos, de excepcionalidad.<\/p>\n<p>Existen poemas cuya manifestaci\u00f3n r\u00edtmica o mel\u00f3dica no necesita o no pide ser interpretada. Pero este poema de Juan L. Ortiz habla, por ejemplo, del \u00absecreto de la tierra\u00bb y de \u00abla intemperie sin fin\u00bb, lo cual nos obliga, como lectores sorprendidos, a preguntarnos por el significado de las palabras, de la palabra \u00absecreto\u00bb o de la palabra \u00abintemperie\u00bb, en el poema.<\/p>\n<p>Se puede leer el poema sin interrogar ese decir-sin-decir que lo constituye esencialmente; y tambi\u00e9n es l\u00edcito, por otra parte, indagar en ese decir original, porque no existe nadie exterior al poema que lo diga y nadie que reciba \u00abalgo\u00bb por intermedio del poema.<\/p>\n<p>La poes\u00eda no dice nada, no ense\u00f1a nada. O ense\u00f1a s\u00f3lo la no <em>ense\u00f1abilidad <\/em>y dice la no <em>decibilidad<\/em>. Un ense\u00f1ar-sin-ense\u00f1ar y un decir-sin-decir, un acto de sustracci\u00f3n de sentidos que deja s\u00f3lo ausencia.<\/p>\n<p>Ausencia significa presencia sin presencia, cierta pasividad sin sujeto constituyente (si la expresi\u00f3n no fuera contradictoria), o un presupuesto preling\u00fc\u00edstico, o una suerte de intersubjetividad hiperb\u00f3lica. Tal vez sin lenguaje, sin \u00abhombre\u00bb.<\/p>\n<p>A \u00abdos\u00bb lenguajes pertenece la poes\u00eda, uno evidente, hecho con las palabras con las que est\u00e1 hecho; el otro, digamos, invisible, un <em>archi <\/em>lenguaje al que pertenece, fundamentalmente, la poes\u00eda (\u00bflenguaje-sin-lenguaje o lenguaje materno o ruido originario?). Ambos lenguajes deben pensarse unidos y separados al mismo tiempo: la poes\u00eda est\u00e1 en el escrito, en la sustancia material del escrito como tal, pero, simult\u00e1neamente, en su sustancia invisible.<\/p>\n<p>De all\u00ed que la palabra en el poema siempre est\u00e1 excedi\u00e9ndose en un decir que dice m\u00e1s que lo que quiere decir y que lo que puede decir. Hay en la letra otra letra invisible para siempre que pulsa en la palabra dicha. Alguien dijo: \u00abDios hace o\u00edr una voz no un sentido\u00bb. Podr\u00edamos sostener que lo mismo ocurre con la poes\u00eda. La poes\u00eda no se comprende, a la poes\u00eda se accede, no para comprender sino para salir de la comprensi\u00f3n. Hay \u00abalgo\u00bb, esa previedad de todo, invisible por no-ser, \u00abo ser de otro modo que ser\u00bb como dice L\u00e9vinas, que adviene a la segunda palabra, al mundo, a la conciencia, y se <em>brinda <\/em>absolutamente.<\/p>\n<p>El poema, as\u00ed, est\u00e1 sujeto al menos a dos modos de lectura: una lectura que llamo sensible, y otra lectura que podr\u00eda llamar, de una manera plena de vacilaciones, inteligible. Sin que esta diferencia implique ning\u00fan tipo de valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tratar\u00e9 de <em>descifrar <\/em>al menos un aspecto de este poema, con el necesario respeto impuesto por su total incomprensibilidad. Mi objetivo es dejar que el poema sea lo que es (en un es-sin-<em>ser<\/em>, porque el poema no es \u00abalgo\u00bb ni es algo que sea). \u00abDejar\u00bb significa el intento por volver posible que \u00e9l mismo se manifieste a partir de su propio ocultamiento. Tarea, por cierto, paradojal e inevitablemente excesiva.<\/p>\n<p>[blockquote author=\u00bb\u00bb pull=\u00bbnormal\u00bb]El peligro es quedar clausurados en la sola belleza del poema y no o\u00edr \u00ablos llamados sin fin\u00bb.[\/blockquote]<\/p>\n<p>Esto no implica reconocer una <em>verdad <\/em>del poema. Digamos, por el contrario y por principio, que no hay <em>una <\/em>verdad del poema: toda interpretaci\u00f3n siempre es una interpretaci\u00f3n entre otras, una interpretaci\u00f3n falible o aproximativa, que se sustrae a toda conclusi\u00f3n de verdad y que siempre est\u00e1, sin estar, en una ausencia imposible de convertirse en presencia plena y trasl\u00facida.<\/p>\n<p>El poema se inicia con una invocaci\u00f3n a la amistad y concluye, despu\u00e9s de realizar un intenso recorrido, en esa forma excelsa de amistad que es el amor. Podr\u00edamos decir que el poema es un recorrido inm\u00f3vil que va desde el amor al amor. Es \u00abinm\u00f3vil\u00bb porque termina en el comienzo, en un verdadero c\u00edrculo virtuoso.<\/p>\n<p>Se inicia con una exclamaci\u00f3n que implica una suerte de advertencia, o tal vez de suave queja. Dice: <em>Ah, mis amigos <\/em>[&#8230;]. La palabra \u00abamigos\u00bb se refiere ante todo a los poetas, sus iguales, que est\u00e1n o que pueden estar \u00abenvueltos\u00bb en la \u00abseda de la poes\u00eda\u00bb; en una \u00abseda fant\u00e1stica\u00bb que les impide <em>ver<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que no pueden <em>ver<\/em>? No pueden ver, dice, \u00abel otro cuerpo de la poes\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n presupone que la poes\u00eda tiene dos cuerpos; uno es el que constituye a la poes\u00eda como tal (anterior, como trascendental, a toda poes\u00eda); el otro es el que hace posible que se realice, como manifestaci\u00f3n real, la poes\u00eda.<\/p>\n<p>En su primer sentido la poes\u00eda puede ser, de acuerdo con las palabras del poeta, un <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7269 alignright\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-3.jpg\" alt=\"\" width=\"298\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-3.jpg 298w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-3-224x300.jpg 224w\" sizes=\"auto, (max-width: 298px) 100vw, 298px\" \/>\u00abcapullo\u00bb. No est\u00e1 sujeta a ninguna intenci\u00f3n y a ninguna utilidad trascendente; no <em>sirve <\/em>para tal o cual cosa, ni humana ni divina; no est\u00e1 cerrada en una suerte de pureza ideal sino que se advierte como sitio de pura revelaci\u00f3n; de revelaci\u00f3n que no es de algo o alguien a algo o alguien, sino revelaci\u00f3n sin nada revelado y sin nadie que se revele a alguien.<\/p>\n<p>El segundo cuerpo de la poes\u00eda o cuerpo de <em>posibilidad<\/em>, adem\u00e1s de la manifestaci\u00f3n de lo que podr\u00edamos llamar absoluto, es el cuerpo de una comunidad determinada a la que pertenece el poeta, o que el poeta es en cuanto tal lugar de tal manifestaci\u00f3n o revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los dos cuerpos simult\u00e1neos son un mismo cuerpo que se diferencia por medio de dos visibilidades. El cuerpo \u00fanico es invisible y pasivo, de all\u00ed que las visibilidades sean inestables e interminables. Pertenecen, por otra parte, seg\u00fan el poema, a la constelaci\u00f3n del \u00absecreto\u00bb.En esta comunidad, que es la del poeta y la de los dem\u00e1s hombres, el <em>cuerpo <\/em>est\u00e1 escindido y \u00abdespedido\u00bb del <em>esp\u00edritu<\/em>. El poeta se refiere a \u00abla divisi\u00f3n\u00bb: de un lado se encontrar\u00eda el esp\u00edritu, la \u00abseda\u00bb, y del otro lado el \u00abcuerpo\u00bb, ese cuerpo que nos sostiene \u00abdesnudo casi bajo las agujas del cielo\u00bb, de un cielo que es cielo doloroso de explotaci\u00f3n y exterminio.<\/p>\n<p><em>Divisi\u00f3n <\/em>es un t\u00e9rmino investido por significaciones filos\u00f3ficas y sociales. En el primer sentido hay que hablar de un mundo <em>ideal <\/em>y de otro <em>material<\/em>, de esencia y existencia, de alma y cuerpo. En el segundo de explotadores y de explotados. En el fondo la <em>diferencia <\/em>es el punto nodal del Sistema, resumen del conjunto inabarcable de sus <em>formas <\/em>materiales e ideales, las que se efectualizan como dominio.<\/p>\n<p>Hay un \u00abcuerpo sin \u00f3rganos\u00bb, previo a todas las constituciones de lo social, a partir del que, como corte y dominio, se instauran las diferencias; entre ellas la del cuerpo del trabajo en cuanto sost\u00e9n material de la mundaneidad. \u00bf\u00bb\u00bfQu\u00e9 har\u00edais vosotros sin ese cuerpo&#8230;?\u00bb, del que vivimos, aunque sea fr\u00e1gil y est\u00e9 herido (\u00absi fr\u00e1gil y si herido\u00bb)? \u00bfQu\u00e9 har\u00edamos sin ese cuerpo que \u00abamasa\u00bb \u00abel pan\u00bb y que no obstante s\u00f3lo recibe como retribuci\u00f3n \u00abun insulto de piedra\u00bb? \u00bfHab\u00e9is pensado vosotros -contin\u00faa-, poetas de la poes\u00eda \u00abpura\u00bb, que ese cuerpo plural es \u00abuna red de sangre&#8230; que os salva del vac\u00edo\u00bb, que esas \u00abmanos sin nada\u00bb son las que nos \u00absostienen oscuramente\u00bb a todos como un presupuesto, ontol\u00f3gico y a la vez hist\u00f3rico?<\/p>\n<p>Hay que librarse de la enajenaci\u00f3n para \u00abver\u00bb; dig\u00e1moslo con otras palabras, para ver que la sociedad funciona sobre la base de la escisi\u00f3n en \u00abdos\u00bb cuerpos, uno de goce y el otro de sufrimiento, uno de poder y el otro de sometimiento, uno ideal y otro material. Esta ser\u00eda la primera enunciaci\u00f3n del ver.<\/p>\n<p>En el poema, que va a la deriva en la tragedia, domina no obstante el tono amistoso del reconocimiento. Su destinatario, si lo hubiese, ser\u00eda el de un cuerpo sufriente que incluye al poeta.<\/p>\n<p>As\u00ed, el poeta no es el juez que condena sino el amigo que vive la desolaci\u00f3n y el \u00e9xtasis del acto de la poes\u00eda y reconoce que los poetas, a partir de su propia vida (\u00bfc\u00f3mo podr\u00eda ser de otra manera?), buscan \u00abdesde el principio el <em>secreto <\/em>de la tierra\u00bb (yo subrayo).<\/p>\n<p>De esta manera Juan L. Ortiz enuncia el principio inquisitivo del poema al decir que la tierra guarda un <em>secreto<\/em>. \u00bfPero qu\u00e9 <em>tierra<\/em>? \u00bfLa \u00abtierra\u00bb s\u00f3lo como mundo o tambi\u00e9n como infinitud o absoluto revel\u00e1ndose en tanto criatura? \u00bfSer\u00e1 este el \u00absecreto\u00bb que buscaron y buscan siempre los poetas?<\/p>\n<p>Secreto tan grande y tan necesario que a veces los poetas se arrojan \u00abal fuego\u00bb \u00abpara encontrar ese secreto\u00bb (seguramente Juan L. Ortiz pensar\u00eda en Emp\u00e9docles buscando en las llamas del Etna su \u00absecreto\u00bb). Tal es el itinerario de toda poes\u00eda: el fuego, el fuego-esp\u00edritu. El poeta, en cuanto tal y lo mismo que el fil\u00f3sofo, (es) un estado de introspecci\u00f3n amorosa en constante manifestaci\u00f3n sin presupuestos. Esto significa afecto a la nada-de-yo.<\/p>\n<p>Entonces \u00bfintrospecci\u00f3n de qui\u00e9n y de qu\u00e9? No existe una cosa (quiero decir un alma o un esp\u00edritu considerados como entes u objetos) que como tal cosa, presente y origen del acto, pueda volverse a s\u00ed y conocerse, lo cual ser\u00eda un c\u00edrculo. Es posible decir qu\u00e9 mundo, en cuanto revelaci\u00f3n del Absoluto, se interroga: el lugar de la interrogaci\u00f3n, como interrogaci\u00f3n, es interrogado-interrogante simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Introspecci\u00f3n sin interioridad de la trascendencia, pues la trascendencia es la inmanencia y \u00e9sta es trascendencia (Hegel habla de la trascendencia absoluta de la inmanencia absoluta).<\/p>\n<p>La palabra \u00abamorosa\u00bb dice la no-clausura, la no-m\u00f3nada, o el no \u00abser\u00bb de lo abierto de lo abierto o m\u00e1s que ser: lo esencial del encuentro con el semejante (encuentro amoroso y no s\u00f3lo pensante).<\/p>\n<p>[blockquote author=\u00bb\u00bb pull=\u00bbnormal\u00bb]Pensar es amorosa revelaci\u00f3n en su propia y propicia existencia-y-esencia, no neutralidad.[\/blockquote]<\/p>\n<p>Lo amoroso no como cualidad psicol\u00f3gica de un sujeto; el \u00absujeto\u00bb es cualidad, a la inversa, de lo amoroso. El \u00abyo\u00bb es el nombre de la infinitud en acto del amor como Ser: es imposible escindir el amor en alguien que ama a alguien, pues alguien es en cuanto amor.<\/p>\n<p>El poema es un bloque de misterio avanzando sobre nuestra propia ausencia, una inmersi\u00f3n en el desconocimiento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-7270\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-4.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-4.jpg 340w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-4-280x300.jpg 280w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/>La poes\u00eda es lo que \u00abdan\u00bb las \u00abhadas\u00bb con sus suplicios. El poema est\u00e1 atado, siempre y de cualquier manera, al suplicio. Ya se trate del cuerpo o del alma, del dolor o de la ausencia, de la derelici\u00f3n como tierra natal del hombre, del hombre como desierto sin destino. Incluso el amor est\u00e1 siempre en marcha hacia el suplicio.<\/p>\n<p>El poema \u00abse encuentra\u00bb, de all\u00ed la irrelevancia trascendental del poeta, la que conlleva el m\u00e1ximo de entrega a lo que podr\u00edamos llamar un \u00abdestino\u00bb, si entendemos por destino la apertura que debe sostenerse. Esta es la causa por la que el \u00abpoeta\u00bb adquiere siempre la tonalidad de lo condenatorio, y, al final, de la v\u00edctima.<\/p>\n<p>El poema, que comenz\u00f3 con una advertencia a los poetas envueltos en la \u00abseda\u00bb de la poes\u00eda, se profundiza reconociendo que los poetas, sus amigos, encuentran a veces \u00abla melod\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil\u00bb (tan dif\u00edcil que puede concluir en la muerte <em>\u00edgnea<\/em>), la melod\u00eda que \u00abduerme en aquellos que mueren en silencio\u00bb, en los \u00abhundidos\u00bb que habitan la tierra. Melod\u00eda que los as\u00ed \u00abllamados\u00bb poetas manifiestan de manera sublime. Herman Broch lo dijo: \u00abla poes\u00eda es la \u00fanica actividad humana dedicada al conocimiento de la muerte\u00bb, que es conocimiento no s\u00f3lo de condici\u00f3n sino de acto intencional.<\/p>\n<p>La muerte no es algo extra\u00f1o sino ese decir o esa escritura anterior como pura posibilidad. Por eso el poeta escribe \u00abdesde un lugar y un tiempo en donde mi muerte ya reina\u00bb. \u00bfNo es esto contradictorio? S\u00ed, salvo que la muerte sea muerte de la \u00abdivisi\u00f3n\u00bb que implica ante todo, y como entes, al sujeto y a Dios. Muerte es no-fundamento. En esa muerte, y s\u00f3lo en ella, se manifiesta, como muerte, o esta muerte, la poes\u00eda. Poes\u00eda debe leerse aqu\u00ed en analog\u00eda con arte, filosof\u00eda, m\u00edstica y er\u00f3tica.<\/p>\n<p>Digo los \u00abllamados poetas\u00bb porque en sentido estricto no existen poetas como sujetos que posean originalmente la poes\u00eda, sino lugares donde se revela-manifiesta eso que llamamos poes\u00eda, lugares a los que una sociedad determinada nombra \u00abpoetas\u00bb, invisti\u00e9ndolos con los atributos casi divinos propios de la \u00abdiferencia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 extra\u00f1o parentesco une a los poetas con esas vidas silenciosas y an\u00f3nimas que entonan la melod\u00eda \u00abm\u00e1s dif\u00edcil\u00bb?\u00bfSe trata de la melod\u00eda de la muerte? Dos secretos: el de la tierra y el de la muerte <em>creadora <\/em>de los \u00abhundidos\u00bb (creadora porque a trav\u00e9s de ellos pasa el h\u00e1lito del don que los genera en su propia generaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Poes\u00eda esencialmente an\u00f3nima ya que carece ontol\u00f3gicamente de due\u00f1o. El \u00abdue\u00f1o\u00bb siempre es un hecho real y al mismo tiempo una construcci\u00f3n donada. Y este silencio an\u00f3nimo, silencioso, es uno de los puntos centrales del poema. Lo an\u00f3nimo, \u00a1y silencioso!, es el poema. Lo \u00aban\u00f3nimo\u00bb entona la dif\u00edcil melod\u00eda de la mudez, de la muerte. Un habla sin significado no puede sino vincularse con la muerte.<\/p>\n<p>El poema, como vimos, nos advierte de un <em>peligro <\/em>esencial que lleva el pensar al interior de un gran desplazamiento, pues lo que parec\u00eda una simple advertencia ahora es su raz\u00f3n de ser fundamental, donde lo puesto en juego, m\u00e1s all\u00e1 incluso de la poes\u00eda, es el sino de los seres humanos en cuanto \u00abtemporalidades\u00bb.<\/p>\n<p>El peligro es quedar clausurados en la sola belleza del poema y no o\u00edr \u00ablos llamados sin fin\u00bb, imposibilitando as\u00ed el don \u00faltimo de \u00abla intemperie\u00bb.<\/p>\n<p>Intemperie <em>sin fin <\/em>y llamados <em>sin fin<\/em>, una calificaci\u00f3n que recurre a la <em>infinitud <\/em>incomprensible para disolver los conceptos fuertes del dominio casi omn\u00edmodo de la metaf\u00edsica. Los llamados son \u00abpuros\u00bb porque son llamados sin nadie, sin ning\u00fan Dios o Ser que llamen y sin alguien a quien se llame.<\/p>\n<p>Si el llamado fuera pronunciado por alguien y dirigido a alguien perder\u00eda su fuerza anunciadora repitiendo el encierro del entramado del sentido como fundamento trascendente. El llamado como tal llamado es la intemperie: la intemperie como <em>abandono <\/em>y el hombre como nombre-del-abandono en la intemperie y como intemperie.<\/p>\n<p>No un hombre que est\u00e1-a-la-intemperie, como quien dice que alguien \u00abpas\u00f3 la noche a la intemperie\u00bb, sino el hombre-como-intemperie. Lo que llamamos \u00abhombre\u00bb es lo que llamamos \u00abintemperie\u00bb. Pero \u00bfqu\u00e9 es <em>intemperie<\/em>? Me parece que intemperie es ante todo lo abierto, lo falto de raz\u00f3n, de ser, de Dios, de voluntad, de verdad. Esta es la poes\u00eda, m\u00e1s all\u00e1 del capullo y de la seda sensual o en lo abierto sin fundamento; este es el \u00absecreto de la tierra\u00bb, el \u00absecreto\u00bb que el poeta busca arroj\u00e1ndose a la inmensidad del \u00abfuego\u00bb del esp\u00edritu. S\u00f3lo en esta intemperie, podr\u00edamos decir en este milagro de la intemperie, de la vacilaci\u00f3n infinita, se pueden o\u00edr, en una poes\u00eda \u00abcrucificada\u00bb, \u00ablos llamados sin fin\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCrucificada\u00bb significa en el dolor extremo de la <em>cruz<\/em>, que es redenci\u00f3n, esperanza o \u00abdios\u00bb-en-nosotros (dios entre comillas significa m\u00e1s all\u00e1 de dios), y all\u00ed, en esa cruz del martirio se manifiesta como fuego la poes\u00eda. Al signo de la cruz se recurre siempre <em>in <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7271 alignright\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-5.jpg\" alt=\"\" width=\"269\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-5.jpg 269w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Juanele-5-202x300.jpg 202w\" sizes=\"auto, (max-width: 269px) 100vw, 269px\" \/>extremis<\/em>, y as\u00ed lo hace Juan L. Ortiz. No se puede hablar de una poes\u00eda crucificada sin advertir la connotaci\u00f3n tr\u00e1gica que implica el signo. La palabra \u00abhumildemente\u00bb, repetida dos veces, como si el poeta buscara darle al t\u00e9rmino su m\u00e1xima gravedad de no-poder o de no-voluntad-de-poder, es esencial en relaci\u00f3n con la intemperie como <em>abandono<\/em>.<\/p>\n<p>Una humildad que no es \u00e9tico-religiosa sino que brota del des-ser del hombre, como un don y no como un \u00abprincipio\u00bb. Un abandono que no es un abandono subjetivo sino infinito, como la intemperie y los llamados, y que asumimos como \u00abhombre\u00bb.<\/p>\n<p>Humildad, mansedumbre, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier modo psicol\u00f3gico; aut\u00e9nticas manifestaciones propias del ser como ser. No es posible pasar por sobre las palabras del poema. Hay que volver a cada una porque est\u00e1 entrelazada con las otras en el ritmo de la danza po\u00e9tica. As\u00ed radiaciones, la pura sensitiva, la ineludible sensitiva, la figura, la melod\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 pura? \u00bfPor qu\u00e9 ineludible? \u00bfHasta d\u00f3nde tensar el misterio?<\/p>\n<p>El abandono podr\u00eda vincularse, volviendo a los presupuestos del poema, con la \u00abdivisi\u00f3n\u00bb. El abandono de la divisi\u00f3n y de los nombres que esta divisi\u00f3n implica, los que conforman una sociedad esencialmente escindida, privada de \u00abesp\u00edritu\u00bb, constituyen la intemperie del \u00abhombre\u00bb en el no-hombre o el <em>caos de lo abierto <\/em>recuperado que llamamos \u00abintemperie\u00bb.<\/p>\n<p>El poema, en su totalidad, se presenta como una ascesis que culmina en el <em>amor<\/em>. Amor, dijimos, es la \u00faltima palabra del poema, el punto de salvaci\u00f3n, la s\u00edntesis del mismo, la conjunci\u00f3n, en la \u00abmelod\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil\u00bb, de todos los <em>temas <\/em>anteriores.<\/p>\n<p>No se trata de un sentido que estar\u00eda fuera del poema, porque el poema es ese conjunto de palabras y el <em>sentido <\/em>(su vacilaci\u00f3n absoluta, porque no existe <em>nada <\/em>a lo cual aferrarse como sentido) es ese mismo conjunto de palabras, y no algo extra\u00f1o, trascendente, que le dar\u00eda al poema un Sentido.<\/p>\n<p>El <em>sentido <\/em>del poema es la exposici\u00f3n de su inmanencia-trascendencia y s\u00f3lo le pertenece al propio poema, nunca a la interpretaci\u00f3n del poema. La poes\u00eda, entonces, \u00abtendida humildemente, humildemente, para el invento del amor\u00bb. Amor como forma del absoluto, y no como manifestaci\u00f3n subjetiva. Podr\u00edamos decir amor ontol\u00f3gico, sin que esto signifique una sustancializaci\u00f3n del amor y del absoluto. El amor y el absoluto no son <em>cosas<\/em>. Tal vez se trata del estado sagrado del dios-sin-dios que es, en <em>pian\u00edsimo<\/em>, la poes\u00eda.<\/p>\n<p>El <em>amor <\/em>supera as\u00ed sin l\u00edmites a toda pasi\u00f3n \u00abhumana\u00bb. No es algo que el hombre puede o no sentir, sino que es-sin-ser el <em>exceso <\/em>de todas las formas y categor\u00edas que intentan vanamente definir al hombre.<\/p>\n<p>El hombre es abandono, intemperie, excedencia, apertura, caos&#8230; y amor. Amor es el sin\u00f3nimo de todas esas palabras; o es la Palabra que resume todo lo indecible, por incognoscible e indecidible, a lo que llamamos \u00abhombre\u00bb.<\/p>\n<p>[blockquote author=\u00bb\u00bb pull=\u00bbnormal\u00bb]No se trata de comprender sino de o\u00edr, de ver, de gozar, de sufrir. [\/blockquote]<\/p>\n<p>Pensar es amorosa revelaci\u00f3n en su propia y propicia existencia-y-esencia, o lo que est\u00e1 y lo que est\u00e1 en lo que est\u00e1. No neutralidad sino abertura fruitiva de las formas de presencia y ausencia en su gloria (digo \u00abgloria\u00bb para librar a la palabra de restos de ser, de dios y de raz\u00f3n, o, enti\u00e9ndase mejor, de voluntad de poder, de \u00abpol\u00edtica\u00bb).<\/p>\n<p>Parece una paradoja que al m\u00e1ximo de la donaci\u00f3n, de la donaci\u00f3n absoluta, vale decir que no puede tener donante, se la deba <em>inventar<\/em>. Salvo que pensemos la invenci\u00f3n como don. Se la recibe, sin que haya alguien que la reciba, y se la inventa como m\u00e1s de sus infinitas formas. En la tradici\u00f3n b\u00edblica quienes llevaban por el desierto el tabern\u00e1culo eran a su vez llevados por el tabern\u00e1culo. L\u00e9vinas comenta: \u00abverdadera figura de la inspiraci\u00f3n\u00bb; llevar-ser-llevado. Poeta (<em>es<\/em>) esa entrega al \u00abtabern\u00e1culo\u00bb, \u00a1maravillosa palabra para no pretender nombrar lo innombrable!<\/p>\n<p>Amor, una palabra, <em>la <\/em>palabra. \u00abAmor\u00bb, al igual que \u00abintemperie\u00bb, \u00abexceso\u00bb, \u00abapertura\u00bb, \u00ababandono\u00bb, no es una palabra explicativa que devele el sentido del \u00absecreto\u00bb proferido por el poema. El secreto permanece, es irreducible. Toda explicaci\u00f3n del secreto lo \u00fanico que hace es proyectarlo m\u00e1s all\u00e1, prolongarlo indefinidamente.<\/p>\n<p>No existe ning\u00fan punto, lugar o concepto, ning\u00fan fundamento desde el cual o en relaci\u00f3n al cual, develar el secreto. El secreto, como la intemperie y los llamados, son lo m\u00e1s \u00edntimo y al mismo tiempo lo esencialmente desconocido. El secreto no es algo (una cosa) ni alguien (un sujeto o un alma).<\/p>\n<p>Se trata de una inestabilidad de nada y de nadie. Lo que llamamos \u00abhombre\u00bb tiene m\u00e1s que ver con el vac\u00edo y con la nada, con un no-ser o con un m\u00e1s-que-ser, que con las figuras de cualquier sustancia o ser. El \u00abhombre\u00bb ser\u00eda, as\u00ed, la <em>vacilaci\u00f3n <\/em>del secreto, o el secreto de una vacilaci\u00f3n inaprensible.<\/p>\n<p>Estas palabras no disuelven el amor en generalidades sino que, por el contrario, le dan al amor su m\u00e1s profundo significado al permitirle, mediante el abandono, alcanzar lo sacro expresado en piedad, mansedumbre, compasi\u00f3n, amistad, cari\u00f1o, respeto, hospitalidad, responsabilidad&#8230; aut\u00e9nticas cualidades de la recepci\u00f3n del secreto, de ese abismo que a veces se da como secreto.<\/p>\n<p>El \u00absecreto de la tierra\u00bb ser\u00eda el <em>secreto<\/em>: la posibilidad y la imposibilidad simult\u00e1neas del habla. Lo <em>mismo <\/em>hendido por lo diferente, lo decible por lo indecible, la voz por el silencio&#8230; El secreto \u00abhace se\u00f1as\u00bb que no significan nada pues est\u00e1 antes de cualquier idea, de cualquier signo, de cualquier Ser o Dios. O tal vez, en su \u00faltima vacilaci\u00f3n, signifique sin significaci\u00f3n, esa nada (de cosa, de hombre, de Ser, de Dios) que abre al sin fin de las posibilidades, al \u00abllamado\u00bb de las posibilidades.<\/p>\n<p>As\u00ed como el \u00faltimo verso de la Divina comedia habla del <em>amor que mueve al sol y a las estrellas<\/em>, el \u00faltimo verso de este poema habla del Amor como primera y \u00faltima realidad real, como suma de la presencia y la ausencia, de lo posible y lo imposible, como m\u00e1s que todo lo decible, aunque lo decible sea la eternidad de un decir inhumano que no dice nada.<\/p>\n<p>Pero entonces&#8230; \u00bfHemos comprendido el poema despu\u00e9s de todo lo dicho? No, porque no se trata de comprender sino de o\u00edr, de ver, de gozar, de sufrir. Despu\u00e9s de nuestro recorrido y de todos los recorridos posibles el poema sigue tan ajeno a toda comprensi\u00f3n como desde el comienzo.<\/p>\n<p>Pero algo pasa, de alguna manera hemos penetrado en la extra\u00f1eza de otro mundo en el mismo mundo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-7273\" src=\"http:\/\/159.65.255.251\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ.jpg\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ.jpg 1198w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ-225x300.jpg 225w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ-768x1026.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ-767x1024.jpg 767w, https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/JUAN-L.-ORTIZ-600x801.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 362px) 100vw, 362px\" \/>Juan L. Ortiz no <em>quiso <\/em>decir lo que el poema dice, pero lo dijo sin querer, o el poema mismo se dijo sin nadie que lo dijera. Juan L. Ortiz fue el primero que oy\u00f3 la melod\u00eda, el \u00abprimer lector\u00bb dir\u00eda Mallarm\u00e9; y ah\u00ed termin\u00f3 su misi\u00f3n (misi\u00f3n \u00absagrada\u00bb, mortal).<\/p>\n<p>Se brind\u00f3 al trabajo-del-nacimiento, se entreg\u00f3 a la fuerza del \u00abdon\u00bb y en este sentido al trabajo \u00abm\u00e1s dif\u00edcil\u00bb porque implica arraigo (en nada, s\u00f3lo desierto, s\u00f3lo tierra) y desarraigo (la \u00ablecci\u00f3n de tinieblas\u00bb) totales, y tal vez por eso pueda nombrarse <em>sagrado<\/em>.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no leer de nuevo el poema y comprobar que no hemos dicho nada del poema, que en lugar de comprenderlo nos hemos internado en su incomprensi\u00f3n, y que esta incomprensi\u00f3n permite que la lectura sea eternamente una primera lectura, una lectura caduca, naciente y agonizante para siempre?<\/p>\n<p><strong>QUI\u00c9N ES<\/strong><\/p>\n<p>Juan Laurentino Ortiz naci\u00f3 en Entre R\u00edos el 11 de junio de 1896 y falleci\u00f3 el 2 de septiembre de 1978. Conocido como Juan L. Ortiz o Juanele, fue considerado por el escritor Juan Jos\u00e9 Saer como \u201cel m\u00e1s grande poeta argentino del siglo XX\u201d. En 1996 la Universidad Nacional del Litoral edit\u00f3 las obras completas de Ortiz en una edici\u00f3n al cuidado de Sergio Delgado, con textos de Daniel Garc\u00eda Helder y Mart\u00edn Prieto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) Publicado en La Biblioteca, <em>\u00bfExiste la filosof\u00eda argentina?, <\/em>n\u00famero 2-3 edici\u00f3n doble, 2005.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 40 a\u00f1os de la muerte del gran poeta Juan Laurentino Ortiz, compartimos este texto poco conocido del fil\u00f3sofo Oscar del Barco, en el que a partir de la lectura de un poema del exquisito Juanele, ensaya un conjunto de consideraciones acerca de la imposibilidad de comprensi\u00f3n que ofrece la poes\u00eda, a la que proponer [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":170,"featured_media":7267,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"coauthors":[613],"class_list":["post-7266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Consideraciones sobre un poema de Juan L. 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