{"id":9951,"date":"2020-07-17T23:19:42","date_gmt":"2020-07-18T02:19:42","guid":{"rendered":"http:\/\/159.65.255.251\/?p=9951"},"modified":"2021-06-25T15:29:32","modified_gmt":"2021-06-25T18:29:32","slug":"9951","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadigital.com.ar\/index.php\/2020\/07\/17\/9951\/","title":{"rendered":""},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es dif\u00edcil medir la importancia de\nlos cambios que una sociedad transita, y decidir con alg\u00fan grado de objetividad\nsi son cambios importantes en t\u00e9rminos de la vida de un individuo, de una\nsociedad, de una cultura o de una civilizaci\u00f3n. Pero, en cualquier caso, parece\ncierto que estamos asistiendo a un cambio de una magnitud trascendental, que\nnos encontramos en una \u00e9poca de transici\u00f3n, aunque no sepamos hacia d\u00f3nde nos\nlleva esa transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos, creo, ante un momento de\ncambio que modificar\u00e1 el horizonte civilizatorio del que todos nosotros\nprovenimos. Un cambio que, entre otras cosas, afectar\u00e1 la construcci\u00f3n\nsubjetiva de los individuos, la construcci\u00f3n subjetiva de las comunidades, la\ndistribuci\u00f3n del poder en los territorios, la organizaci\u00f3n de la sociedad.\nEstamos en las v\u00edsperas, si es que no hemos ya entrado, a un modelo social que\nes dif\u00edcil todav\u00eda describir con precisi\u00f3n porque est\u00e1 en proceso de\nconstruirse, y como siempre en la historia la contingencia es fundamental, de\nmodo que la vida de los pueblos y de las personas siempre es algo abierto, no\ndeterminado, de modo que nada est\u00e1 condenado a ser algo, una sola y \u00fanica cosa.\nAun as\u00ed, aun en la confusi\u00f3n de una \u00e9poca de cambios, aun sabiendo que la\ncontingencia y la acci\u00f3n humana siempre pueden torcer el rumbo de la historia, es\nposible indagar en las se\u00f1ales que vemos para tratar de tener alguna claridad respecto\ndel rumbo al que van las cosas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si tuvi\u00e9ramos que identificar a\nnuestra civilizaci\u00f3n con algunos rasgos particulares, yo dir\u00eda que el principal\nha sido la convicci\u00f3n acerca de la idea de progreso. Una idea de progreso que\nse ha transformado en natural: pensamos que eso que llamamos \u201cprogreso\u201d es\nparte de la naturaleza, de la historia del mundo y de las sociedades, aunque en\nverdad se trate de una construcci\u00f3n cultural seg\u00fan la cual los individuos y las\nsociedades mejoran y avanzan. En las sociedades de tipo occidental esa idea de\nprogreso estuvo ligada a dos dispositivos: el capitalismo y la democracia.\nDurante 250 a\u00f1os, el Occidente moderno condujo sus acciones, organiz\u00f3 la acci\u00f3n\ncolectiva, las decisiones individuales, las creencias, los impulsos, los\nesfuerzos, las energ\u00edas y los recursos, orden\u00e1ndolos a favor del cumplimiento\nde esa idea.&nbsp; Una idea que, como diversos\nte\u00f3ricos han apuntado, es quiz\u00e1s una versi\u00f3n secular de una idea de matriz\nreligiosa (particularmente cristiana): la de que vamos a un final mejor. La\nsecularizaci\u00f3n de ese \u201cfinalismo\u201d constituy\u00f3 la base de los \u00faltimos siglos de\nla historia occidental. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los dos dispositivos concomitantes a\nesa idea eran, como mencion\u00e9 anteriormente, el capitalismo y la democracia. Sin\nembargo, \u00e9stos mantuvieron una relaci\u00f3n de tensi\u00f3n durante buena parte de la\nmodernidad. Aunque algunos los han visto como una unidad inseparable -sobre\ntodo desde la derecha-, el capitalismo y la democracia fueron fuerzas en\nconflicto, en pugna, fuerzas que no se llevaron bien durante buena parte de la\nhistoria. Con toda seguridad, fue durante la segunda postguerra cuando ambos\ndispositivos parecieron tener su mejor momento de conciliaci\u00f3n. Aquel momento\nque un economista franc\u00e9s llam\u00f3 \u201clos treinta a\u00f1os gloriosos\u201d, comprendidos\nentre 1945 y 1975, demostraron que capitalismo y democracia, aun siendo fuerzas\nen tensi\u00f3n, pod\u00edan ser conciliables (teniendo en cuenta un marco pol\u00edtico y,\npor supuesto, un contexto hist\u00f3rico). Fueron a\u00f1os, sobre todo en Europa Occidental,\nde pleno empleo, de crecimiento, de distribuci\u00f3n de los bienes p\u00fablicos, de\npropensi\u00f3n de las sociedades hacia una homogeneidad cultural, social y\necon\u00f3mica creciente. Se produjo entonces la convicci\u00f3n de que las nuestras iban\na ser sociedades de clases medias, igualitarias, y que el principal veh\u00edculo de\nla movilidad social era la educaci\u00f3n.&nbsp;\nEsa pol\u00edtica, que ciertamente puede ser calificada como\n\u201csocialdem\u00f3crata\u201d, tuvo tambi\u00e9n su \u00e9xito debido a la existencia, del otro lado,\nde la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. El capitalismo deb\u00eda demostrar que no solo pod\u00eda ofrecer\nm\u00e1s libertades, sino que tambi\u00e9n pod\u00eda tener propensi\u00f3n a la igualdad. Las\nideas del socialismo democr\u00e1tico operaban bien en ese contexto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas ideas y ese mundo comenzaron a\ndescomponerse en la d\u00e9cada de 1970. Si bien en ese entonces no lo ve\u00edamos con\nclaridad, result\u00f3 a la larga evidente que se estaba produciendo un agotamiento\ndel consenso socialdem\u00f3crata. Ese matrimonio forzado de la democracia y el\ncapitalismo dio muestras de un cansancio profundo que se evidencia, con mayor intensidad,\nen estos d\u00edas. Tras treinta a\u00f1os de progresivo abandono de ese matrimonio\nforzado, encontramos un mundo en crisis. Pese a que ha habido muchos intentos\nde conciliaci\u00f3n, de mediadores, de terapias de pareja, el capitalismo y la\ndemocracia no se est\u00e1n llevando bien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta que se impone, entonces,\nes la raz\u00f3n por la que este matrimonio de conveniencia no puede llegar a un\nnuevo acuerdo. Y la raz\u00f3n parece ser bastante n\u00edtida: porque no est\u00e1n en\ncondiciones de seguir alimentando la idea de progreso, que fue la que permiti\u00f3\nque coexistieran sin armon\u00eda durante mucho tiempo y arm\u00f3nicamente durante poco\ntiempo. El problema es que el divorcio nos est\u00e1 trayendo problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El divorcio progresivo pero acelerado\nlleva a un detenimiento de la movilidad social ascendente y a una crisis de la\ncreencia de que el ascenso social depend\u00eda del m\u00e9rito y del esfuerzo (idea que\nera, por supuesto, reforzada por unos par\u00e1metros de acceso muy distintos a los\nde hoy). El divorcio est\u00e1 trayendo un problema para los ciudadanos: casi\nninguno concibe que su destino vaya a ser mejor que su punto de partida. Cada\nvez m\u00e1s personas est\u00e1n condenadas a morir en condiciones mucho m\u00e1s semejantes a\nlas que ten\u00edan en el momento de nacer que a las que pueden producir individual\no socialmente a trav\u00e9s de la movilidad social y el progreso. Una vez m\u00e1s, el\nlugar de nacimiento, podr\u00edamos decir que el c\u00f3digo postal, es el predictor m\u00e1s\nimportante de las posibilidades que cada uno de nosotros tendr\u00e1 a lo largo de\nsu vida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a que hay muchas razones que\nexplican estos procesos, quisiera detenerme en una en particular: la que hace\nreferencia a la capacidad recuperada de las \u00e9lites de dejar de compartir el\ndestino de las sociedades en las que act\u00faan. La modernidad occidental introdujo\nuna transformaci\u00f3n radical que fue la de comprometer a las \u00e9lites con el\ndestino de sus sociedades. A diferencia de las sociedades tradicionales (la\nfeudal sin ir m\u00e1s lejos), en la que el destino de las \u00e9lites era independiente\ndel destino del pueblo, en la sociedad occidental burguesa de la modernidad\npara que un empresario prosperase la sociedad deb\u00eda prosperar (lo deseara o no\nel empresario); para que los negocios se desarrollaran la paz social deb\u00eda ser\ngarantizada; para que los intereses del capital pudieran avanzar la sociedad en\nsu conjunto deb\u00eda avanzar, porque era necesario tener una fuerza de trabajo\neducada, tener consumidores con capacidad de adquirir los bienes que el\ncapitalismo pon\u00eda en el mercado, tener una burocracia formada que fuera capaz\nde administrar las condiciones necesarias para que el capitalismo se\ndesarrollara. En el capitalismo financiero primero, y en el capitalismo digital\nactualmente, las \u00e9lites han desacoplado su destino del destino de las sociedades\nnacionales. Esto se manifiesta en aspectos sociol\u00f3gicos, pero sobre todo en\naspectos econ\u00f3micos. La fuga de la fiscalidad es el principal de ellos. El modo\nen que los capitales financieros y los capitales digitales han abandonado todo\ncompromiso con la fiscalidad local y han desarrollado los mecanismos necesarios\npara garantizar que sus negocios no est\u00e9n alcanzados por la mano de un Estado\n(que hab\u00eda sido alimentado por ellos mismos en alguna \u00e9poca) es uno de los\nrasgos fundamentales de la \u00e9poca. En los viejos tiempos del capitalismo social,\nlas cosas funcionaban de otro modo. Esquem\u00e1ticamente (y simplificando mucho)\ndir\u00edamos que el Se\u00f1or Ford necesitaba que sus obreros compraran sus coches\nFord, pero tambi\u00e9n necesitaba que el Estado creara escuelas para que los\ntrabajadores adquirieran las capacidades necesarias para la producci\u00f3n y las\nformas de sociabilidad que les permitieran insertarse en la din\u00e1mica del\ncapitalismo industrial, y carreteras para que los coches pudieran desplazarse y\nfueran m\u00e1s interesantes y m\u00e1s demandados, y unas condiciones de salud que\nevitaran la perdida de horas de empleo, y unas condiciones sociales que\nevitaran el conflicto social, ya que \u00e9ste atentaba contra el desarrollo del\ncapital y pon\u00eda en riesgo los activos del capital. Ese es el mundo que, aunque\nestoy present\u00e1ndolo sin sus complejidades, se ha acabado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escenario en el que vivimos se\ncaracteriza por situaciones muy distintas de aquellas. Frente a los viejos\nEstados empoderados, tenemos Estados Nacionales que han perdido soberan\u00eda.\nTenemos, adem\u00e1s, corporaciones transnacionales que se han desacoplado del\ndestino de las sociedades nacionales. Y contamos con la capacidad de predecir\nla conducta individual y colectiva a partir de la extensi\u00f3n de la inteligencia\nartificial (que adem\u00e1s habilita la propia orientaci\u00f3n de la demanda). El mundo\nen el que vivimos contiene formas del capital que no solo no le temen al\nconflicto, sino que se benefician de \u00e9l. Durante el per\u00edodo de la \u201cprimavera\n\u00e1rabe\u201d, Facebook no tem\u00eda que sus activos fueran amenazados por la insurgencia,\nsino que capitalizaba los usos de sus servicios, que a la vez permit\u00eda vender\ninformaci\u00f3n a gobiernos, a medios, a agencias de inteligencia. En la crisis\nsocial chilena, Whatsapp no estaba atemorizada por las revueltas, sino\nbenefici\u00e1ndose de ellas. El capitalismo digital no se siente acorralado en el\nconflicto: se fortalece en \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPero qu\u00e9 ocurre con los niveles\nnacionales en este contexto? Primero, se ponen de manifiesto los problemas de representaci\u00f3n\npol\u00edtica. El cambio de configuraci\u00f3n del capitalismo, ha modificado la\nestructura tradicional de partidos. Durante muchos a\u00f1os asistimos a dos tipos\nde partidos fundamentales: el partido de los progresistas, de los\nsocialdem\u00f3cratas, de la izquierda (que representaban al mundo obrero) y el\npartido de los conservadores (que ten\u00edan una mejor relaci\u00f3n con el mundo de las\n\u00e9lites). Esto, por supuesto, tuvo sus modulaciones particulares en regiones\ncomo Am\u00e9rica Latina, una regi\u00f3n en la que interven\u00edan las fuerzas pol\u00edticas y\nel llamado \u201cpartido militar\u201d. Pero la estructura general puede pensarse con\nesas modulaciones tambi\u00e9n en la regi\u00f3n. Dir\u00edamos que hab\u00eda partidos vinculados\na los intereses del capital y otros vinculados con los intereses del trabajo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestro pa\u00eds, pero tambi\u00e9n en\notros de la regi\u00f3n (M\u00e9xico, Brasil, Bolivia), hemos tenido el problema de que\nha habido fuerzas pol\u00edticas que han representado \u201ctodo\u201d y \u201cnada\u201d a la vez, por\nlo que el esquema cl\u00e1sico debe ser repensado para nuestras latitudes. Aun as\u00ed, en\nalgunos pa\u00edses como Uruguay o Chile, encontramos esa representaci\u00f3n cl\u00e1sica: un\nPartido Socialista (junto a Partidos Comunistas) representante de la identidad\ndel mundo del trabajo, y partidos conservadores (y en muchos casos\nreaccionarios) representantes de las posiciones de las \u00e9lites-. Todos sabemos\nque esta idea de la representaci\u00f3n pol\u00edtica ha desaparecido. Tenemos sociedades\nfragmentadas en las que el trabajo ha perdido la primac\u00eda, en las que el\ncapital busca formas de representaci\u00f3n completamente distintas, y en las que\nhan emergido un c\u00famulo de identidades m\u00faltiples que no caben en las viejas\nrepresentaciones tradicionales. Tenemos sociedades m\u00e1s complejas que las del\npasado:&nbsp; trabajadores fabriles pero que\ntambi\u00e9n son militantes activos de la comunidad LGBTIQ, empresarios que son\nambientalistas, hay una infinidad de combinaciones que hacen imposible que la\nrepresentaci\u00f3n pol\u00edtica funcione como funcion\u00f3 durante buena parte del siglo\nXX. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta que la pol\u00edtica dio a\nesto ha sido abandonar la opci\u00f3n program\u00e1tica para hacerse cargo de la opci\u00f3n\nemocional. Es decir, pasar de la interpelaci\u00f3n intelectual a la interpretaci\u00f3n\nemocional como base para capturar la representaci\u00f3n. En nuestro pa\u00eds esto se\nexpresa en una opci\u00f3n binaria que es la de quienes dicen representar a la\ndemocracia republicana y la de quienes dicen representar a los intereses de los\nsectores populares. La inexistencia de definiciones program\u00e1ticas claras es\nevidente. Por el contrario, se produce una gesti\u00f3n cotidiana apuntalada por discursos\nde tipo emocional durante los per\u00edodos electorales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pol\u00edtica, entonces, se ha\nconvertido en el arte de convocar emocionalmente, en lugar de un modo de\npersuadir ideol\u00f3gicamente, program\u00e1ticamente, intelectualmente. Este es un\nprimer problema. Pero hay un segundo inconveniente vinculado a \u00e9l: el de la\ncarencia -o la plasticidad- de las definiciones ideol\u00f3gicas. Si bien es un\nproblema extendido alrededor del mundo, en Argentina se exacerba por nuestras\npropias caracter\u00edsticas y por nuestra propia historia. Tenemos una derecha que\nno asume que es de derecha, un peronismo que puede serlo todo, y una inmensa\nmultitud de actores que se reivindican de izquierda, compitiendo con quienes yo\ncreo que son la izquierda: las fuerzas de la izquierda democr\u00e1tica socialista\nque no desconocen las tradiciones liberales de formas de gobierno, a la vez que\napelan al socialismo como forma de gesti\u00f3n de lo com\u00fan. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A todo esto, debemos a\u00f1adir un\nproblema adicional. Y es la variable del tiempo. Nosotros podemos entender la\npol\u00edtica en un sentido tradicional -como la capacidad de imaginar un futuro\ncolectivo-, ya que ning\u00fan individuo puede imaginar un futuro colectivo y mucho\nmenos conducir un futuro colectivo. La pol\u00edtica es aquello que permite\norganizar la acci\u00f3n colectiva para que el tr\u00e1nsito del presente al futuro no\nsea aleatorio, no est\u00e9 subordinado a las fuerzas dominantes, a las inercias de\nlo preexistente, sino a las decisiones que una comunidad adopta a partir de la\ndiscusi\u00f3n informada de las alternativas posibles. As\u00ed, en lugar de ser cautivos\nde las fuerzas del pasado que har\u00edan que el futuro sea \u201cm\u00e1s de lo mismo\u201d,\ngracias a la pol\u00edtica las comunidades construyen su autonom\u00eda, y deciden sobre\nsu destino. En las d\u00e9cadas comprendidas entre 1930 y 1960 pod\u00eda haber guerras,\npero si no hab\u00eda guerras dif\u00edcilmente el futuro iba a ser algo muy distinto que\nel presente en t\u00e9rminos civilizatorios. Lo voy a decir con dos ejemplos. El\nprimero es cl\u00e1sico: una persona entraba a los 20 a\u00f1os en un trabajo y se jubilaba\nen ese mismo trabajo a los 65 a\u00f1os, fuese este en una f\u00e1brica, en una oficina o\nen una profesi\u00f3n liberal. Un estudio del presidente de la Asociaci\u00f3n de\nUniversidades de Estados Unidos presentado en el a\u00f1o 1998, dec\u00eda que un\nestudiante universitario que egresara de la universidad en el a\u00f1o 2000, para\nmantenerse activo en la vida profesional, iba a tener que estudiar el\nequivalente de cinco carreras universitarias, cuatro de las cu\u00e1les todav\u00eda no\nexisten. Un profesional m\u00e9dico egresado de la universidad argentina en 1950\nsab\u00eda el 90% de los conocimientos con los que iba a tener que contar a lo largo\nde toda su vida profesional. Un profesional m\u00e9dico que sale de la universidad\nargentina hoy, sabe el 10% de lo que va a tener que saber para mantenerse\nactivo en el futuro. Este es solo un ejemplo. Nuestro futuro tiene un nivel de\nimprevisibilidad y de incertidumbre mucho m\u00e1s alto que los futuros de tiempos\npasados, y eso hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil la producci\u00f3n de una pol\u00edtica\nprogram\u00e1tica, porque no solo nos exige pensar c\u00f3mo reorganizamos lo que existe\nen el presente en aquel futuro, sino tambi\u00e9n suponer qu\u00e9 va a ocurrir en el\ntr\u00e1nsito hacia ese futuro. Esto a\u00f1ade desaf\u00edos permanentes y distintos y se\nconstituye como algo que racionalmente no podemos aceptar: no podemos suponer\nque sabemos lo que va a pasar dentro de 20 a\u00f1os, para que nuestras pol\u00edticas\np\u00fablicas pensadas hoy tengan sentido en escenarios que nos resulta muy dif\u00edcil\nimaginar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reconozco que he pintado un panorama\ndif\u00edcil y algunos dir\u00e1n apocal\u00edptico. Pero considero que esto no debe hacernos\nperder de vista algo central. Este panorama es transformable. Lo que tenemos es\nproducto de la mala pol\u00edtica, de la desigualdad, de un capitalismo extractivo,\nde una clase pol\u00edtica extractiva, de un sindicalismo corporativo y corrupto, de\nun conjunto de tomadores de rentas en todo el espectro de la sociedad que\nbloquean permanentemente cualquier intento transformador para perpetuar o\nagravar esa situaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo que, en este marco, la izquierda\ndemocr\u00e1tica en el mundo enfrenta grandes desaf\u00edos. La construcci\u00f3n de una\nagenda pol\u00edtica debe partir de reconocer estos problemas, no de disimularlos,\ntampoco de pretender resolverlos aqu\u00ed y ahora, pero s\u00ed de reconocerlos. Debemos\npartir de la idea de que hoy tenemos una dificultad estructural para dar el\ntipo de respuestas omnicomprensivas, program\u00e1ticas y de largo plazo que nos\ngustar\u00eda poder dar. Y tenemos que iniciar un proceso de renovaci\u00f3n permanente\nde los programas. No se trata de la refundaci\u00f3n de un programa para los\npr\u00f3ximos cincuenta a\u00f1os, sino de la idea de que hay problemas estructurales: la\ndesigualdad, la autonom\u00eda, la justicia. Son problemas estructurales que van a\nir teniendo rostros diferentes, porque las causas, los actores, las formas de\nresolverlos, van a ser crecientemente distintas. Ah\u00ed es donde el socialismo\ndemocr\u00e1tico debe estar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es dif\u00edcil medir la importancia de los cambios que una sociedad transita, y decidir con alg\u00fan grado de objetividad si son cambios importantes en t\u00e9rminos de la vida de un individuo, de una sociedad, de una cultura o de una civilizaci\u00f3n. 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