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Carlos Rodríguez: “Hay que ponerse al lado de los trabajadores y trabajar con ellos”

por | Dic 29, 2024 | Entrevistas, Ideas e historia

Médico, docente y funcionario público, con especialización en medicina del trabajo en la Clinica del Lavoro “Lugi Devoto” -Milán, Italia. Carlos Rodríguez es un referente del Partido Socialista por su labor como Ministro de Trabajo y Seguridad Social de la Provincia de Santa Fe (2007-2011).

En esa gestión puso en marcha la Agenda Provincial de Trabajo Decente, la participación de los trabajadores en salud y seguridad en el trabajo, los programas contra el trabajo infantil, entre otras políticas públicas.

Se desempeñó como Profesor Titular, de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y de Patología del Trabajo en los Cursos de Postgrado de la Facultad de Medicina y la Facultad de Agronomía de la misma universidad, y de la Universidad Tecnológica Nacional.
También se desempeñó como experto de la Organización Internacional del Trabajo, en salud y seguridad en el trabajo, y desarrollo de programas de trabajo decente en Latinoamérica.

Para empezar, queremos preguntarle por los comienzos. ¿Cómo fue su educación?

Sí, me crié en la escuela pública. Hice el primario y el secundario en Adrogué, en el Nacional Almirante Brown, y de allí fui a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, hasta recibirme de médico. Formé parte del consejo tripartito que tenían las distintas Facultades. Y ahí llegué a hacer las primeras armas en materia de política, en este caso universitaria. A posteriori, y por cuestiones de la vida, me interesé en los problemas laborales, y comencé a estudiar la influencia del trabajo sobre la salud. En paralelo entré a trabajar en una fábrica muy importante de Argentina: Olivetti. Ahí entré con la última jerarquía y terminé como jefe del servicio. Por eso, tuve la oportunidad de viajar a Japón a capacitarme. Ahí me dí cuenta de que la medicina del trabajo era algo mucho más amplio de lo que pensaba. Escuchar la experiencia de otros países fue para mí una cosa enriquecedora y que me permitió a la vuelta, entablar discusiones en el ámbito local. Yo ya estaba cursando la especialidad en medicina del trabajo.

¿Cómo fue su primer vínculo con Hermes Binner?

Creo que fue en 1978. Yo me había dado cuenta que hay otra medicina del trabajo posible, no la que me habían enseñado en la Universidad. Por eso me dediqué a hacer la especialidad en medicina del trabajo.
En el exilio en España, descubrí la posibilidad de hacer cosas nuevas. Realmente estoy muy agradecido a los compañeros catalanes que me aceptaron y me permitieron que liderara una cantidad de proyectos. Por ejemplo, la creación de los primeros centros municipales de salud laboral, en los cuales el punto de abordaje era distinto al que se hacía en una empresa, porque partía de la salud y no del trabajo.
Lo cierto es que un día me llaman del Hospital Italiano de Buenos Aires para que dé una charla sobre la experiencia italiana en materia de salud y trabajo. Para esto, yo ya tenía muy estudiado el tema. La persona que me pide dar la charla era Raúl Matera, un dirigente peronista destacado. Y como resultado de esa charla que doy, aparecen quienes estaban en esos momentos dentro del staff del Hospital Italiano, Cloris Elisic incluida, que después fue diputada por el Partido Socialista. Cloris conversó con Binner respecto a mi persona y por eso quiso charlar conmigo.
Con Binner tuvimos una larga conversación sobre cómo veía las cosas. Mi posición era muy anticultural, incluso me traía problemas con los colegas, que hacen medicina al servicio del patrón y no de los trabajadores.
La cuestión es que Binner se entusiasmó mucho con mis ideas respecto al trabajo y a la salud laboral. Y pasados los años, cuando él se instala como dirigente político, me dice que: “si ganamos la provincia de Santa Fe vos sos mi ministro de trabajo”. Y yo le dije: “vos estás loco, yo no puedo”. Y fue así, que el Socialismo ganó la gobernación de Santa Fe en 2007 y me llamaron. Yo realmente no tenía en mi cabeza en esos momentos asumir una tarea de semejante envergadura. Y ahí comencé. Esa es la historia abreviada de todos esos años.

«Binner se entusiasmó mucho con mis ideas respecto al trabajo y a la salud laboral. Y pasados los años, cuando él se instala como dirigente político, me dice que: ‘si ganamos la provincia de Santa Fe vos sos mi ministro de trabajo’. Y yo le dije: ‘vos estás loco, yo no puedo’. Y fue así, que el Socialismo ganó la gobernación de Santa Fe en 2007 y me llamaron».

Además de trabajar en España, también conoció las experiencias de Italia en materia de salud laboral.

La seguí muy de cerca, porque Italia fue innovadora, sobre todo el movimiento obrero italiano, que convirtió el tema de la salud laboral en una cosa propia de los trabajadores. Inclusive con publicaciones muy buenas, había una revista periódica que editaba el movimiento obrero. O sea, la experiencia italiana es muy reconocida, y es la experiencia más interesante que he oído. Y de alguna forma fue para mí la inspiración para hacer cosas propias. A todo esto, cuando finalmente decidí ser ministro de Binner, yo ya era asesor de la Organización Internacional del Trabajo -OIT. Ya había trabajado en varios países, tratando de colaborar en el desarrollo de la salud ocupacional.

¿Qué situaciones recuerda de esos inicios en la gestión de Binner?

La primera gran discusión fue por la participación de los trabajadores en los comités de salud y seguridad del trabajo. Esa fue una lucha que yo había desarrollado muchísimo en la Argentina a nivel nacional. Lo había peleado y siempre perdía con los empleadores. Siempre los únicos que podían participar eran los empleadores y en algunos casos el Estado, nunca los trabajadores.
Antes no había ningún comité. O sea, que era el Servicio de Medicina del Trabajo y de Higiene y Seguridad que marcaba la ley, y los trabajadores eran mudos. La propuesta nuestra era tener comisiones bipartitas que se ocuparan del tema. Cada vez que quisimos imponerlas en el nivel nacional, la UIA -Unión Industrial Argentina-, la rechazaba fuertemente. Entonces uno se preguntará ¿Qué pasó en Santa Fe para que saliera la primera ley de este país en materia de participación de los trabajadores en la defensa de su salud?

«La primera gran discusión fue por la participación de los trabajadores en los comités de salud y seguridad del trabajo. Esa fue una lucha que yo había desarrollado muchísimo en la Argentina a nivel nacional. Lo había peleado y siempre perdía con los empleadores. Siempre los únicos que podían participar eran los empleadores y en algunos casos el Estado, nunca los trabajadores».

Estamos hablando de la ley provincial 12.913.

Exacto. Esa ley fue interesante porque primero tuve que llevársela a la CGT -Confederación General del Trabajo- y a la CTA -Central de Trabajadores de la Argentina. Allí tuve que arreglar algunas cosas porque se oponía a los comités uno de los delegados, me acuerdo que era de una empresa automotriz, porque ellos tenían comité por convenio. Entonces se puso una cláusula en la ley que los trabajadores podían escoger cuando tenían dos posibilidades. Con eso pude arreglar con la CGT y la CTA, se habían entusiasmado de entrada con el proyecto. Entonces ahí viene el gran tema, porque empezaron a moverse los empleadores. Entonces yo acepto verlos, pero antes de verlos, ya con la ley terminada, la presentamos en legislatura. Entonces cuando me vienen con objeciones, les digo que “la ley ya no es mía, vayan a pelear a la Legislatura”. Creo que fue genial, porque por ese proceder tenemos una ley. Dos años después recién pudo la provincia de Buenos Aires sacar una ley, que la usan en el sector público, sobre todo.
Y funcionó bien lo de la ley en Santa Fe, insistí mucho e incluso tomé a mi cargo la capacitación de dirigentes sindicales, cosa que sigo haciendo.

¿Cuál fue el mayor aporte de su gestión en un gobierno Socialista?

Haber puesto en marcha los comités mixtos de salud, higiene y seguridad en el trabajo, fue una de las cosas que a mí me dejó más contento, pero no me quedé solo en eso. Entonces fuimos por la incorporación de Santa Fe a Programas de Trabajo Decente. Por ejemplo, uno de los programas se ocupaba de tomar a los niños de las escuelas, garantizar que asistan a clase y no vayan a trabajar. Son los Centros de cuidado infantil. ¿A raíz de qué venía eso? De lo que sucedía en Coronda, donde era muy común el trabajo infantil en la producción de frutilla. Entonces yo libro una lucha contra el trabajo infantil y logro que se formen pequeños centros en distintos lugares de la provincia, en los cuales se trata de controlar el trabajo infantil.

¿Que significó Hermes Binner en su trayectoria?

Binner era un sujeto distinto. Casi idílico, te diría. Yo te conté parte de la historia. Él te contaría qué pasó con los empleadores para conmigo. Porque iban a quejarse con él. Él jamás me dijo nada. Un buen día me dijo algo al pasar y después, charlando con la secretaria, me contó las veces que habían ido a pedir mi cabeza. Realmente era un tipazo, con una gran calidad humana, aparte del conocimiento técnico, científico. Era un líder real. De esos que uno siempre quisiera tener.

¿Qué mensaje les daría a los jóvenes que hoy hacen política desde la militancia y la gestión pública?

—Yo creo que hay que ponerse al lado de los trabajadores y trabajar con ellos. No se puede ser un iluminado que trabaje sin los trabajadores. Es indispensable tener sindicatos modernos, y aprender de las necesidades, porque vos podés tener toda la razón, pero además tener que tener el conocimiento con qué sostener esa razón. Es indispensable la capacitación en el ámbito sindical.

«Hay que ponerse al lado de los trabajadores y trabajar con ellos. No se puede ser un iluminado que trabaje sin los trabajadores. Es indispensable tener sindicatos modernos, y aprender de las necesidades, porque vos podés tener toda la razón, pero además tener que tener el conocimiento con qué sostener esa razón. Es indispensable la capacitación en el ámbito sindical».

Teniendo en cuenta la postura del gobierno nacional actual ¿hacia dónde tienen que ir las reformas para cambiar el mundo del trabajo?

Primero hay que tener una visión realista, porque lo cierto es que seguramente a través del tiempo las condiciones de trabajo van a variar con las condiciones de producción, que son distintas. Con las nuevas tecnologías hay que adaptar seguramente muchas cosas del derecho laboral, pero con sentido ético y con sentido de protección del trabajador, y no de usufructuar hasta la muerte, ¿no? Es decir, sin ninguna duda, hace falta en ese sentido una cuestión humana.

Juan Altamirano y Juan Pablo Gauna

Juan Altamirano y Juan Pablo Gauna

Juan Altamirano Es Comunicador Social de la ciudad de Santa Fe, con estudios en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Juan Pablo Gauna Es docente e investigador en la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Entre Ríos y la Universidad Autónoma de Entre Ríos.