Científica norteamericana avanza en el desarrollo de vacuna contra el cáncer

por | Mar 25, 2017 | Ciencia

Prometedores descubrimientos para el desarrollo de vacunas para combatir el cáncer

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La búsqueda de una vacuna contra el cáncer (o contra los distintos tipos de cáncer) ha sido desde siempre incesante, y ha sido el motor de innumerables investigaciones científicas, muchas de las cuales fueron exitosas parcialmente. Alertando sobre las dificultades técnicas, los fracasos clínicos de algunos intentos de diseño de vacunas y la propia viabilidad siquiera de diseñarla, la revista Nature citaba entre los trabajos más prometedores el de Catherine Wu, oncóloga y hematóloga del Instituto de Cáncer Dana-Farber, en Boston, Massachussets. Hoy, su trabajo es uno de los más avanzados en ese sentido.

El trabajo de Wu y su equipo consiste en el desarrollo no tanto de “una” vacuna contra “el” cáncer, sino en el de “muchas” vacunas contra “muchos cánceres”. Incluso de tantas vacunas como pacientes. Según explica Wu, la nueva generación de fármacos de inmunoterapia se basa en espabilar al sistema inmune para que aprenda a identificar y eliminar las células tumorales. Wu busca que esa respuesta sea mucho más específica y que además funcione en todas las personas, no solo en una fracción de ellas, como sucede ahora. “Ninguna persona responde al cáncer igual que otra”, dice la oncóloga quien durante años ha estudiado la respuesta de sus pacientes al trasplante de médula ósea para tratar sus leucemias. “Si te preguntas por qué algunos se curaron”, explica, “entiendes que es una reacción compleja que involucra a todas las ramas del sistema inmune, así que probablemente un tratamiento homogéneo, una especie de talla única para todos los pacientes, no va a funcionar”.

En línea con la antes citada opinión de la revista Nature en cuanto al estado de cosas de las investigaciones para el desarrollo de vacunas contra el cáncer, Wu coincide con que ha habido fracasos: “La gente ha trabajado en las vacunas del cáncer durante décadas, se ha puesto mucho esfuerzo y ha habido muy buenas ideas, pero no muchos resultados”. No obstante, dos avances recientes han devuelto la esperanza a este campo de investigación. El primero es la mejora de la tecnología para secuenciar el genoma completo del tumor de cada paciente, con lo que se conoce al detalle el perfil genético específico de su cáncer. También han mejorado mucho los algoritmos que predicen cómo una proteína concreta se unirá a la superficie de una célula, de forma que el sistema inmune pueda detectarla.

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En cuanto a su trabajo específico, hace cuatro años atrás Wu probó tratar a pacientes con leucemia crónica con células tumorales desactivadas. Esa autovacuna reforzó la respuesta inmunitaria y ayudó a algunos pacientes a controlar el tumor. La nueva vacuna de Wu es una versión refinada que lleva solo “los ingredientes activos”, conocidos como neoantígenos “son proteínas muy específicas del tumor y no se encuentran en tejidos normales, así que, de repente, tenemos una forma de identificarlos y podemos usar nuestra creatividad para ver cómo vamos a atacar a esos antígenos”, explica Wu. El problema es que los neoantígenos son muy diferentes de paciente a paciente, por lo que hay que hacer un tratamiento específico para cada uno.

 ¿Cómo es la nueva vacuna?

Se llama NeoVax y tiene dos componentes. El primero son péptidos desarrollados en base a los neoantígenos del tumor. Esos péptidos muestran los antígenos a las células del sistema inmune y estas aprenden a identificarlos y eliminar las células que los llevan en su superficie. El segundo componente es una secuencia de ARN que aumenta la respuesta inmune.

Esta vacuna es la que está probando Wu y su equipo. En particular, según explica la científica, “NeoVax se está probando en dos pequeños ensayos con pacientes de glioblastoma, el cáncer cerebral más agresivo y difícil de tratar, y melanoma”. Además, habrá un tercer ensayo, que  comenzará en unos meses en pacientes con cáncer de riñón. Si bien la perspectiva es positiva, la investigadora advierte que los tres ensayos son de fase uno, la primera de las tres requeridas para probar la eficacia de cualquier fármaco, por lo que se trata aún de los pasos iniciales. Por lo pronto, los resultados preliminares «parecen prometedores», señala Wu.

En caso de ser exitoso, se aplicaría en combinación con otros tratamientos de inmunoterapia. Primero, la vacuna permitiría dirigir el ataque del sistema inmune justo al tumor y después se administraría otro fármaco de inmunoterapia ya aprobado para “soltar los frenos” del sistema inmune y dejar caer el ataque con toda su fuerza. Después, si siguiese existiendo cáncer, se podría aplicar un tratamiento adicional a base de linfocitos también modificados genéticamente en base al perfil del tumor de ese paciente.

Según Wu, este será más o menos el tipo de tratamientos contra el cáncer que se pueden esperar en el futuro próximo. La investigadora no menciona la quimioterapia adrede, pues posiblemente no sea necesaria en absoluto. “A pesar de todos los éxitos que ha habido con la quimioterapia, no sabemos del todo por qué funciona, si es solo es por la droga en sí, o si ha provocado también una respuesta inmune posterior que ayudó a matar al cáncer”, explica. “Este es otro campo que habrá que estudiar”, añade.

En otro orden de cosas, pero muy relacionado, Wu también dio su opinión sobre el rol de las farmacéuticas. A juicio de la científica, este tipo de tratamientos debería obligar a las grandes farmacéuticas “a cambiar su forma de pensar”, y en lugar de tener solo una vacuna, fabricar miles de dosis y almacenarlas, estos nuevos tratamientos implicarán “usar y tirar”. En este sentido, la doctora es también cofundadora de Neon, una pequeña empresa biotecnológica que está desarrollando vacunas basadas en neoantígenos. Algunas farmacéuticas grandes también están apostando por estos tratamientos personalizados, resalta Wu, y detalla que el precio de estas vacunas personalizadas “no es superior” al de algunos de los fármacos actuales de inmunoterapia, lo que permitiría como  ventaja que la inmunoterapia funcionase en todos los pacientes. “Creo que con estos tratamientos, en el futuro, podremos fortalecer al sistema inmune lo suficiente como para que el cáncer sea indetectable”, asegura.
Fuentes: Nature, El País

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