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Referéndum en Chile: nueva encrucijada

por | Dic 16, 2023 | Mundo

Este domingo 17 de diciembre Chile irá nuevamente a las urnas. El pueblo trasandino decidirá si aprueba o no una nueva Constitución. Cabe preguntarse: ¿Cómo se llegó hasta aquí? ¿Que está en juego en esta elección?

El plebiscito constitucional forma parte del cronograma del “Acuerdo por Chile.” Luego de la finalización de trabajo de la Constituyente chilena electa llamada Consejo Constitucional se decidió esta fecha para que los ciudadanos aprueben o rechacen la nueva Constitución.

DEL BOLETO DEL TRANSPORTE A UNA NUEVA CONSTITUCIÓN,

El estallido político y social de 2019 fue el puntapié inicial de este proceso. Lo que comenzó como una simple protesta por el aumento de un boleto de subte terminó en una rebelión contra el modelo económico, político y social vigente desde 1980.

Esta rebelión llevó a que el presidente de entonces, Sebastián Piñera, llamase a un proceso constituyente en vez de una mera reforma legislativa. La idea de modificar la Constitución de Chile se basaba en una suerte de saldo de deudas de el sesgo de esta, sancionada en 1980 durante la dictadura de Pinochet y tuvo pocas enmiendas desde entonces.

La consulta sobre la nueva Constitución finalmente se terminó haciendo en octubre de 2020 debido a la pandemia del Covid-19. El resultado fue que el 78% de los votantes quería que se redactase una nueva Constitución y el 79% quería que esa Constitución fuese hecha por una convención constituyente totalmente integrada por representantes electos por voto popular y no por una comisión mixta entre el Parlamento y representantes constituyentes. En esta consulta votó solamente el 50% de los habilitados, con una fuerte abstención por parte del electorado tradicional de derecha.

«El estallido político y social de 2019 fue el puntapié inicial de este proceso. Lo que comenzó como una simple protesta por el aumento de un boleto de subte terminó en una rebelión contra el modelo económico, político y social vigente desde 1980.»

En mayo de 2021 se llevó a cabo la elección de convencionales y el oficialismo, de derecha, fue duramente derrotado, obteniendo solamente un 20%, el resto de los representantes electos fueron por listas independientes, partidos de izquierda y representantes de pueblos originarios. La centroizquierda tradicional también sufrió una dura derrota, la ex Concertación solamente obtuvo un 15%. En esta elección la participación también fue baja, con un 43% de asistencia a las urnas.

NUEVO GOBIERNO, PROMESA DE CAMBIO

Fue el turno de las elecciones presidenciales, el descrédito y la baja popularidad de la política tradicional se hizo evidente. En la primera vuelta celebrada el 21 de noviembre de 2021 José Antonio Kast, del Partido Republicano, espacio ultraconservador fundado como una escisión por derecha del “piñerismo” quedó en primer lugar con el 27,9%. Lo secundó Gabriel Boric de la fuerza Apruebo Dignidad, una alianza de partidos relativamente nuevos, de corte progresista y partidos históricos como el Comunista y sectores del Partido Socialista, que obtuvo el 26%. Franco Parisi quedó tercero, un outsider sin planes muy claros en términos ideológicos; cuarto Sichel, de la Alianza de la derecha tradicional, llamada Chile Vamos, y quinto Provoste, de la Democracia Cristiana y un sector del Partido Socialista.

Se confirmó el panorama de ruptura del sistema de partidos tal como se conocía hasta entonces. En la segunda vuelta Boric logró ganarle a Kast con el 55% de los votos y parecía que Chile había dado una vuelta de página, buscando un nuevo destino de corte progresista y con más derechos sociales. Quedaba por delante la aprobación de la nueva Constitución por votación popular.

Una vez terminado el debate constituyente, la redacción y sanción de la nueva Constitución se convocó a elecciones para su ratificación. El texto redefinía a Chile como un estado social y democrático de derecho plurinacional, regional y ecológico; otorgaba acceso irrestricto a la salud y educación, protegía derechos de la población LGBT y consagraba la igualdad de género. Otorgaba además derechos a la población originaria, un 13% de la población nacional, con el reconocimiento de autonomías territoriales indígenas, lo que finalmente se colocó en el centro de la polémica.

CAMPAÑA DE RECHAZO.

Las encuestas mostraban que la población tenía un amplio rechazo a esa idea. Sectores conservadores lanzaron una campaña mediática mostrando que esta ley daba rienda suelta a expropiaciones de establecimientos rurales, yacimientos mineros y parques nacionales para crear zonas especiales a para los pueblos originarios.

Se puso foco además en que la nueva constitución generaba lagunas legales en términos de seguridad y el rechazaba el rol de la policía tal cual existía.

La campaña negativa funcionó, se instaló la percepción de que era una Constitución con falta de acuerdos, con improvisación y lagunas legales. El 62% de los votantes rechazó la nueva Constitución. Sectores progresistas reconocieron con el diario del lunes que no era la Constitución adecuada para el Chile del momento. La mala situación económica también influyó en el resultado.

«La campaña negativa funcionó, se instaló la percepción de que era una Constitución con falta de acuerdos, con improvisación y lagunas legales.»

NUEVO PROCESO CON ASCENSO DE LA DERECHA.

El gobierno de Gabriel Boric tiene baja aprobación. La alta inflación del año de 2022 pegó de lleno en Chile, de un 3% anual, escaló al 12,6%. Siguiendo la tendencia mundial y también a través de ciertas mínimas restricciones presupuestarias respecto a 2022 en 2023 cerraría el año con 5,8%, una disminución notable. Sin embargo, los salarios reales no lograron ganarle a la inflación y esta disminución no se sintió en el bolsillo de las personas.

A nivel global el PBI en 2023 creció solamente 0,5%, luego de un 2,4% de crecimiento en 2022. Es por esto que la aprobación de Boric, que había bajado a 20%, subió a solamente a 30%. Es decir, mantiene la base social que lo apoyó en 2021 durante la primera vuelta, pero lejos están esos días de más del 50% de aprobación.

Tras los resultados adversos el presidente Boric convocó una reunión con los distintos partidos, oficialistas y opositores y se decidió desde el Parlamento llamar a la continuidad del proceso, buscando que directamente se eligiera una Constitución más representativa, quitando la figura de los independientes y retsringiendo la cuota de representantes de los pueblos originarios.

Este año se llamó a elecciones para decidir la nueva Constitución. Se eligieron 50 miembros con el sistema D’Hont por cada región de Chile, el Partido Republicano de Kast, obtuvo el 35% de los votos, Apruebo Dignidad (apoyada por el oficialismo) 26% y la derecha tradicional bajo la sigla Chile Seguro el 21%, sin convencionales quedó la histórica Democracia Cristiana con apenas el 6%. De los 50 miembros, 33 representan a la derecha. Con esta conformación, la asamblea constituyente adquirió un claro tinte conservador y neoliberal.

¿DE QUÉ TRATA LA NUEVA CONSTITUCIÓN?

Se podría decir que esta propuesta de constitución tiene avances y retrocesos respecto a la constitución vigente. El derecho a la salud se incorpora en esta nueva propuesta dado que proclama que el Estado protegerá el acceso de la población a la salud, sin embargo, el bloque del centro a la izquierda había querido que dijera que lo garantizaba, lo cual cambia la cuestión.

Un artículo polémico es el del derecho a la vida desde la concepción, lo que haría que las tres causales por aborto que fueron aprobadas en 2017 pudieran llegar a quedar truncas bajo esta nueva Constitución. Esta interpretación también podría restringir la libre venta de la pastilla del día después.

Por otra parte, se pone a las AFP (Fondos de previsión privadas) como parte del derecho a la propiedad, lo que restringe la posibilidad de lograr cambios en el sistema previsional, impidiendo ir a un sistema estatal o mixto.

«Se pone a las AFP (Fondos de previsión privadas) como parte del derecho a la propiedad, lo que restringe la posibilidad de lograr cambios en el sistema previsional, impidiendo ir a un sistema estatal o mixto.»

Dificulta la creación de empresas del Estado, requiriendo dos tercios del Parlamento para una estatización o creación de empresa.

La nueva propuesta tiene una connotación xenófoba respecto al migrante ilegal, dando la posibilidad de deportar a todo aquella persona que haya entrado a Chile de manera ilegal por pasos fronterizos, afectando principalmente a los migrantes venezolanos que llegan caminando desde Perú. Dará poder a la Fueras Armadas para hacer tarea de gendarmería en fronteras y tareas contra el narcotráfico.

Este proyecto por otra parte dice que el estado se hará cargo de asesorías gratuitas jurídicas y psicológicas para las víctimas de delitos y de violencia doméstica.

Uno de los casos que genero más debate es la cuestión del derecho al agua. La Constitución de 1980 daba lugar a la privatización total del agua. Esta nueva dice que el agua es un bien público, pero sigue sosteniendo el derecho de propiedad. Por lo cual el Estado solo podría intervenir hasta cierto punto. Hay algo todavía peor el texto nuevo, dice “el agua en todos sus estados”, por ende, un glaciar dentro de una propiedad rural podría estar bajo el derecho de propiedad.

NADIE ES NEUTRAL.

Los partidos se concentran en favor y en contra. A diferencia del plebiscito de 2022 no hay partidos importantes que se mantengan neutrales, en aquella ocasión esa fue la posición de la histórica Democracia Cristiana como del Partido Radical, partido laicista y el Partido por la Democracia, partido fundado por Ricardo Lagos.

Es así como todos los ex partidos de la alianza Concertación por la Democracia que gobernó Chile de 1989 a 2010 están en la campaña del rechazo de la Constituyente. Los ex presidentes han expresados sus intenciones de voto sobre el plebiscito. Michelle Bachelet ha jugado un rol en este sentido, reuniéndose y participando en actos feministas y con mujeres trabajadoras, explicando lo negativo de esta nueva Constitución.

Lagos de manera más cauta se manifestó por el rechazo. Piñera decidió apoyar fervientemente esta nueva Constitución, aunque tuvo críticas en algunas cuestiones sociales durante el proceso de debate. Eduardo Frei rompió con la Democracia Cristiana y decidió expresar su apoyo, sorprendiendo a muchos.

Esta campaña del plebiscito es mucho más apagada en términos de emoción tanto a favor y en contra a diferencia de la 2022. Si bien la discusión se ha polarizado, existe una leve ventaja del rechazo de unos 8 o 9 puntos, pero que se ha ido reduciendo de los 20 puntos iniciales.

«Esta campaña del plebiscito es mucho más apagada en términos de emoción tanto a favor y en contra a diferencia de la 2022. Si bien la discusión se ha polarizado, existe una leve ventaja del rechazo de unos 8 o 9 puntos, pero que se ha ido reduciendo de los 20 puntos iniciales.»

A nivel regional las encuestas muestran que el rechazo se alzaría con más diferencia en Santiago y Valparaíso, mientras que en las regiones patagónicas (con excepción de Punta Arenas, lugar más favorable históricamente a las fuerzas de centroizquierda e izquierda y lugar natal de Boric) estarían a favor, por otra parte, una región donde habría un empate técnico seria la región de Atacama y Antofagasta. Es importante tener en cuenta que las encuestas chilenas han tenido ya problemas para medir al electorado frente a la elección constituyente, cometiendo severos errores en 2022. Por lo cual podría decirse que hay un escenario de incertidumbre.

En caso de rechazarse la nueva Constitución seguirá vigente la antigua, dejando trunco el proceso constituyente iniciado en 2019. Esto sería un fin de ciclo de un largo camino.

Gerardo Delgado Stutz

Gerardo Delgado Stutz

Investigador del Centro de Estudios de Política Internacional (UBA) y Estudiante de Ciencia Política (UBA).