Carlos Altamirano es un experto en historia intelectual y de los intelectuales y es, al mismo tiempo, él mismo un intelectual. «Leer y escribir» (UNL. 2025) compila algunos de sus ensayos y textos recientes sobre los temas que más lo han compelido: la historia, las ideas y los intelectuales.

Carlos Altamirano y su último libro Leer y escribir (UNL, 2025).
Carlos Altamirano es un destacado docente e investigador. Se desempeño en ambas tareas en las aulas de la Universidad de Buenos Aires y en la de la Universidad Nacional de Quilmes. Paralelamente, fue miembro del Conicet. Es autor, junto con Beatriz Sarlo, de dos libros de primera relevancia académica. Me refiero a Literatura/Sociedad y a Ensayos argentinos: de Sarmiento a la vanguardia. En el registro de la historia política y la historia intelectual, publicó varios volúmenes que resultan del todo pertinente hacer notar: Frondizi: el hombre de ideas como político (1998) Peronismo y cultura de izquierda (2001) Bajo el signo de las masas, 1943-1973 (2001) Para un programa de historia intelectual (2005). Para La Vanguardia Digital, conversé con él sobre su ultimo libro publicado por la Universidad Nacional del Litoral, como así también, sobre algunas cuestiones sustantivas de su trabajo como investigador.
Carlos, me gustaría comenzar, preguntándote sobre tu último libro: Leer y escribir. ¿Cómo surgió la idea de reunir textos aparentemente tan diversos, ponencias, artículos para revistas, un prólogo de un libro y hasta una carta dirigida a Héctor Schmucler?
La directora de la editorial de la Universidad del Litoral, Ivana Tosti, me propuso que reuniera artículos míos para editarlos en un libro que publicaría la editorial universitaria. Así lo hice y le di ese título que copia uno de Ezequiel Martínez Estrada.
Lo primero que señalas es que justamente leer y escribir “resume lo que ha sido durante décadas mi oficio, mi ocupación profesional”. Cuando lo leía, en algún momento, me puse a pensar en aquello que, podría decirse, no está en la superficie del libro. Para decirlo directamente, a lo largo de tus años como lector-investigador ¿qué ingredientes de tus lecturas de autores tan distintos como Tulio Halperin, José Arico o Edward Said tuvieron un impacto en tu propio trabajo?
Mi deuda intelectual con Tulio Halperin Donghi es muy grande. Fue uno de los autores en cuyos textos aprendí a examinar históricamente las significaciones que encierra una obra, a veces sólo un enunciado. No fue el caso de Aricó, de quien fui muy amigo, ni de Said, por cuyos escritos tengo gran admiración.
Siguiendo con mi interés por tu labor como especialista en el dominio primero de la “sociología de la literatura” y posteriormente en “la cultura intelectual”, me gustaría preguntarte sobre situaciones de trabajo concretas. ¿Cómo surge en vos un tema de investigación?
No tengo una respuesta única para esta pregunta. A veces el tema sobre el que escribí me fue solicitado. Por ejemplo, el ensayo sobre Arturo Frondizi, que lo hice a pedido de la filial argentina del Fondo de Cultura Económica. Lo mismo puedo decir del estudio preliminar y la selección de textos que contiene Bajo el signo de las masas (1943-1973), que respondieron a un encargo de Tulio Halperin Donghi. Peronismo y cultura de izquierda, en cambio, nació de un proyecto de investigación con el que obtuve mi primera beca. Me fue otorgada por el Social Science Research Council a mediados de los años ’80 del siglo pasado, es decir cuando ya no era un jovencito. La invención de nuestra América, en cambio fue el desarrollo de una idea que expuse por primera vez en un encuentro de interescuelas de historia que se llevó a cabo en Mendoza en el año 2013. Como ves, mis trabajos fueron fruto de impulsos muy variados.
«Con Beatriz Sarlo trabajamos durante unos años con la idea de formular las bases de lo que podría llamar una socio-critica en el abordaje y el análisis de los textos literarios. Pierre Bourdieu y Raymond Williams obraban como nuestros faros en ese proyecto».
Tus trabajos, es lo que siempre pensé, se distinguen por que su escritura no sólo se destaca por las formas imaginativas en la elaboración de tus argumentos sino también porque resulta una lectura muy fluida, digamos que se “deja leer” pero además se entiende perfectamente lo que decís. En el plano de la escritura, vos lo sabes muy bien, porque te lo dije muchas veces, sos uno de mis autores preferidos, sumaría a mi lista imaginaria a Juan Carlos Torre. Ahora bien, como es tu trabajo de escritura, cuáles son los tiempos de esa tarea, en qué autores pensás cuando lo estás haciendo.
Nunca me consideré un escritor sino una persona que estudia históricamente cierta clase de hechos –hechos de discurso, digamos– y las personas que en una sociedad y en un momento dado se hallan investidos (o se invisten ellas mismas) de autoridad para articular ese discurso. O sea para hablar y escribir sobre aspectos y problemas de la vida en común. Los conocemos como intelectuales, letrados, intelligentsia, “clase cultural”, etc. Al escribir sobre esos hechos trato de ser claro y no ser demasiado aburrido. Aún en un librito como Estaciones, en que cuento mi trayecto de lector, he tratado de mantener la distancia de quien es un investigador que escribe, no un escritor.
Con relación a las fuentes en que basas tus investigaciones, pienso en Ensayos argentinos: de Sarmiento a la vanguardia, escrito en la mayor parte con Beatriz Sarlo o en Bajo el signo de las masas, 1943-1973. ¿Cómo es esa etapa de trabajo?
Con Beatriz Sarlo trabajamos durante unos años con la idea de formular las bases de lo que podría llamar una socio-critica en el abordaje y el análisis de los textos literarios. Pierre Bourdieu y Raymond Williams obraban como nuestros faros en ese proyecto. El artículo “La Argentina del Centenario: campo intelectual, vida literaria y temas ideológicos”, puede ser un ejemplo de esa perspectiva crítica. Lo último que publicamos animados por el proyecto de una socio-crítica fue Literatura/sociedad, que apareció en 1983. Después cada uno siguió su propio camino. La beca del Social Research Council y mi ingreso en Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), consolidaron mi interés por los discursos políticos y el debate ideológico, tanto en lo relativo a sus contenido como a sus formas. Eso se convirtió finalmente en mi profesión.
Para cerrar quisiera que nos cuentes que libros estas leyendo o cuales has leído en este último tiempo.
Leo sobre todo novelas, la mayoría de ellas están en la biblioteca de mi casa, esperando que les llegara la hora.

