Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

El caballero moderno de la resignación

por | Jul 14, 2026 | Cultura

El pesimismo filosófico es una tradición de pensamiento que niega serlo. Con aforismos y aporías, Eugene Thacker nos invita a navegar las aguas de la resignación infinita. 

Una acusación suele partir del supuesto de que aquel que la emite observa algo que el acusado no. Poco sabe ese dedo que denuncia, y menos aún su corazón y su cabeza, que se ha delatado. La costumbre que se hace pasar ingeniosamente por superioridad -de mofarse de aquellas personas melancólicas, apesadumbradas y taciturnas-, y colocarles un maquillaje payasesco que ante nuestros ojos los transforme en seres inmaduros y frágiles es toda una declaración de la enfermedad, muerte y putrefacción de aquello que la filosofía occidental llamó felicidad. Ella ha imputado y subordinado a la vida a una aporía como lo es la felicidad. Y como tal aporía, su carácter metamórfico la ha hecho, ante el paso del tiempo y la literatura, mutar de estado a meta (o fin) para luego volverse una creación de sentido universal. La acusación del hombre a la vida de someterse irremediablemente a la felicidad quita la sombría máscara que este porta y revela aquello que carga consigo mismo a escondidas de los otros: un pesimismo que culmina en la resignación.

La modernidad ha identificado la felicidad con productos, servicios, experiencias y cultos que entronizan el optimismo como la idiosincrasia que monopoliza lo sano y lo verdadero, lo que la vida debería ser. No hay vida (necesariamente verdadera y buena) por fuera de la felicidad. Tal vez haga falta correr la voz de la existencia e irrenunciable influencia de un ser humano como Arthur Schopenhauer, adalid legendario del pesimismo en la filosofía occidental, para demostrar que la resignación puede también articular un deber ser existencial. En tanto ejemplo indudablemente particular debido a su carácter, no ha sido Schopenhauer la única figura que muestra la cara negativa de la condición humana. Hay todo un canon que se halla semioculto porque se condena a sí mismo al ostracismo en el borde de existencia. El pesimismo filosófico no trata ni de ser una sistematización ni mucho menos una cosmovisión articulada; es solo aquello que efectivamente es: resignación infinita.

El pesimismo filosófico no trata ni de ser una sistematización ni mucho menos una cosmovisión articulada; es solo aquello que efectivamente es: resignación infinita.

Pareciese ser que este pesimismo no es más que un imberbe intento de tomar otro camino que inevitablemente tiene su fin en un nihilismo ya figurado y agotado. Pero Eugene Thacker, filósofo asociado a corrientes como el nihilismo y la colapsología, y profesor en la New School for Social Research de New York publica en 2018 Resignación Infinita casi con un sentido de cruzada, cual caballero de la resignación infinita kierkegaardiano, para exhalar un último suspiro que deje testimonio de lo contrario. El prefacio escrito por él, aun así, ya lo advierte; el silencio hubiera sido mejor, su existencia (la de la obra) es poco confiable. Nada puede hacerse porque nada se altera.

Resignación Infinita es el título de la obra traducida por Alejo Ponce de León y presentada por Interferencias, sello de Adriana Hidalgo. Ya su cubierta oscura puede (de forma premonitoria; profética) alertar sobre el andar de su lectura; una sensación de vacío, de exclusión, que lo sume al lector en un vórtice interminable, donde el tiempo simplemente se desvanece. Su estilo ecléctico es el principal culpable. Thacker alterna sin temor ni reproche entre su atrapante y desgarradora prosa, la poesía y el aforismo en la primera sección del libro. Este último, que tiñe el carácter de la obra al ser el más recurrente y que él mismo describe como “(…) una inmovilidad voluptuosa” (p.131), no se halla inocentemente allí (como casi nada). Su arsenal de influencias, más que alentarlo a recurrir a tal recurso, lo obligan; es el único formato capaz de expresar adecuadamente la resignación. El aforismo trata de decir lo menos posible no por vaguedad sino por la indiferencia del mundo, a la que corresponde con dejarla lo más intacta posible. Algunos de los filósofos y literatos presentes son el ya mencionado Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Emil Cioran, Franz Kafka y Sören Kierkegaard (probablemente el que, a mi juicio, juega un papel crucial en todo el libro; el título es una alusión directa a Temor y Temblor). Thacker presenta, además, una sección final, con semblanza de epitafio, donde se apuntan los hechos capitales de la vida y las ideas más relevantes de cada una de estas figuras incluidas (siempre extraoficialmente) dentro del canon pesimista, junto a sus propias observaciones.

A manera de cierre, insto al lector, con atrevimiento, a tratar de resolver la siguiente cuestión que, a lo largo de la obra, se plantea Thacker: “El pesimismo es la irrupción de la humildad al interior del pensamiento. ¿Pero cómo hacer para distinguir la humildad de la futilidad?”. Yo creo haberla resuelto; basta con mirar con suspicacia los tiempos que corren. Pero no puedo decir más; sería inútil para el lector, para Thacker y para mí.

Francisco Bruno

Francisco Bruno

Estudiante avanzado de la Licenciatura en Política y Administración Pública (UADE).