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Los médicos bonaerenses van al paro

Los médicos bonaerenses van al paro

Rechazan la propuesta de la gobernadora María Eugenia Vidal y la falta de respuestas por los reclamos de los trabajadores de la salud

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Tras tensas negociaciones y silencios inciertos, los médicos y profesionales de la salud pública de la provincia de Buenos Aires llevarán a cabo hoy el segundo paro en lo que va del año, en reclamo a que se convoque al cierre de la paritaria correspondiente al cuarto trimestre de 2016, y en rechazo a un acuerdo salarial por todo 2017.

La medida se extiende a los 80 hospitales bonaerenses, además de nosocomios municipales y centros de salud enrolados en la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP), el gremio que lidera la medida de fuerza. La CICOP convocó a un paro de 48 horas, que se cumple ayer y hoy, y a otro por 72 horas para la semana siguiente en todos los hospitales públicos bonaerenses. La entidad gremial rechazó la propuesta paritaria realizada por el gobierno de María Eugenia Vidal, “por ser similar a la anterior, siendo ya ese el cuarto encuentro del segundo semestre con un estancamiento en la propuesta salarial y sin poder avanzar en temas extra salariales”, según informó el sindicato en un comunicado. Según reclama el gremio, no se trata sólo de materia salarial, sino también de la situación previsional y el pase a planta de becarios.

Como expresaron en su comunicado: “El viernes 27, en la sede de nuestro sindicato, se reunió el Congreso de CICOP. […] Las asambleas hospitalarias rechazaron de plano la actitud provocativa del gobierno de prolongar su inquietante silencio sobre el aumento salarial, la situación previsional, el pase a planta de los becarios, el intento de no discutir en paritaria la problemática de los residentes y la manera de enfrentar la violencia creciente contra los trabajadores de la salud. Los profesionales de la salud continúan siendo el único estamento del estado provincial que sigue sin percibir aumentos salariales plenos, pactados por su paritaria, correspondiente a los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2016 […]”

[blockquote author=»» pull=»normal»]La medida se extiende a los 80 hospitales bonaerenses, además de nosocomios municipales y centros de salud enrolados en la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP)[/blockquote]

El paro de actividades incluirá asambleas, radios abiertas y volanteadas, con el objetivo de informar a la población sobre las razones que llevó al sector a adoptar esta nueva medida de fuerza. Según la dirigente Marta Márquez, Vicepresidenta de CICOP, existen problemas de falta de personal, de infraestructura y de implementación de legislación referida a su actividad. Haciendo énfasis sobre la importancia de la salud, la dirigente señaló a La Nación que «el gobierno de María Eugenia Vidal está incumpliendo con sus responsabilidades de funcionario público, al no convocarnos y al no garantizar el derecho a la salud de los bonaerenses».

 RESPUESTA DEL GOBIERNO Y DÍAS DESCONTADOS

Por parte del gobierno han respondido que los esfuerzos existen y que son muy fuertes pero que, según declaraciones del ministro de Trabajo provincial, Mario Villegas, existe un posicionamiento ideológico de parte del gremio que hace difícil la negociación. En diálogo con Télam, trazó un panorama de las medidas de fuerza que realizan los médicos del CICOP, y destacó que “con el sindicato seguimos manteniendo reuniones de mesas técnicas no salariales”. “Cuando llegamos a la Provincia un médico ingresante, sin antigüedad y con 36 horas de trabajo, cobraba 11 mil pesos; hoy estamos en más de 16.500 pesos, por lo que avanzamos en la cuestión salarial un 34 %”, destacó, e instó a “seguir haciendo esfuerzos en todas las áreas de trabajo en conjunto con los sindicatos. Hay que decir que heredamos 79 hospitales, 53 sin inversiones y 4 para ser demolidos, servicios cerrados, falta de médicos, falta de insumos, y aumentamos el 122 % en 2016 la partida para medicamentos e insumos”.

Afirmó además que desde el Ministerio han comenzado “las obras más sensibles y criticas”, y que existe “un plan de inversión por 29 mil millones de pesos” destinado a infraestructura, escuelas y hospitales.

En cuanto al monto de las negociaciones salarias, Villegas explicó que “además del 34,6 % de aumento en las paritarias cerrados con algunos gremios, hemos acordado con los sindicatos Salud y CICOP la finalización de la precarización laboral a la que estaban sometidos profesionales que figuraban como becarios”.

Al ser consultado por Télam sobre cómo continuará este conflicto, y sobre si serían descontados los días de paro, Villegas respondió: “Vamos a seguir trabajando con los ministerios de Economía y Salud, para evaluar alternativas y acercar posiciones, pero debo decir que al mismo tiempo de respetar la libertad de trabajo y el derecho a la huelga, también digo que como Estado tenemos el derecho de descontar los días no trabajados”.

Desde CICOP rechazaron la actitud y señalaron que el gobierno incurrió en el error de no generar una propuesta integral, y sólo ratificar la que había ofrecido ya el Ministerio de Economía.

Con este nuevo reclamo, la CICOP ya completó 10 días de medidas de fuerza, con cuatro paros totales de 24 horas y tres de 48, aunque guardando siempre la atención de urgencias por guardia y el cuidado de pacientes internados. Con los paros anunciados de 48 y 72 horas completarían un total de 15 días de huelga.

 

En base a Infogremiales, La Nación, Página web de CICOP

Los científicos convocan un plenario nacional

Los científicos convocan un plenario nacional

El día de hoy, sábado 4 de febrero, a partir de las 10 de la mañana los científicos argentinos se reunirán para debatir de cara a la mesa de negociación con el Ministro Barañao

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Tras el hiato en la disputa franca que enfrentó a los científicos argentinos -particularmente a aquellos vinculados como becarios e investigadores al CONICET- al gobierno nacional, fruto de la firma de un preacuerdo en diciembre último entre todas las partes en conflicto, la disputa se ha reanudado este año con la misma beligerancia. Ante el descontento de muchos actores, especialmente del interior del país, con el documento firmado y la desconfianza con respecto al rumbo de la política científica, se ha convocado para el día de hoy en el Polo Científico Tecnológico (Godoy Cruz 2320)  un plenario que se espera sea multitudinario.

El plenario convocado es el resultado de cierta disconformidad con el acuerdo suscrito en diciembre último y, vinculado a ello, dudas extendidas con respecto a el modo en que el gobierno nacional le dará cumplimiento. Antes de esta convocatoria nacional fueron muchas las regionales que comenzaron el año realizando actividades públicas en señal de protesta: por ejemplo, en Mar del Plata, los científicos y becarios organizaron una marcha por la playa, aprovechando el afluente de turistas, y una feria de ciencia para exponer a la comunidad el trabajo desarrollado por cada uno de ellos, que contó con la visita de Dora Barrancos, miembro del Directorio de CONICET.

El principal reclamo, y motivo de estallido del conflicto, continúa siendo el ingreso de los más de 500 investigadores recomendados para su ingreso a carrera en el CONICET y rechazados en instancia administrativa. “Nosotros queremos que el total de recomendados ingresen al Conicet. Parece que para el macrismo hay un cupo, pero para nosotros el desarrollo de la ciencia y la técnica no tiene límites mientras ayude al pueblo argentino”, dijo Nuria Giniger, de Científicos y Universitarios Autoconvocados, a Página 12.

No obstante ello, los miembros de la comunidad científica consideran necesario estar en estado de alerta en función de los indicios dados por el gobierno nacional en esta materia. Más allá de los reclamos específicos, hay temor de que se prosiga con una política de ahogo presupuestario, tanto en CONICET como en las Universidades Nacionales, y una revisión vía el Ministerio de Modernización de numerosos concursos ya sustanciados.

En lo inmediato se espera que las futuras definiciones en la mesa de negociación sean representativas del conjunto de científicos movilizados a nivel nacional y, al mismo tiempo, organizar una agenda de actividades coordinada. Para ello el plenario busca articular a nivel nacional el plan de lucha que se dará durante el año, mientras la comisión mixta evalúa el destino de los más de 500 investigadores, así como generar condiciones para que la toma de decisiones en dicha negociación incluya la opinión del interior. En el plenario nacional por los recortes en Ciencia e Investigación de darán a conocer las resoluciones de 22 asambleas de todo el país, desde Salta hasta Ushuaia, en pos de avanzar en una propuesta consensuada.

 

Fuente: Pagina 12

No a la baja, sí a la Justicia

Respetando la cultura cíclica de las políticas gubernamentales de los últimos veinte años, volvemos al debate simplista y retrógrado de la baja de imputabilidad. Como fracasamos en la política educativa y de desarrollo social, surge esto. Fue parte de las folletinescas propuestas de Duhalde, de los Kirchner, de Sergio Massa y Daniel Scioli -como candidatos presidenciales- y así también del gobierno de Mauricio Macri, bajo la ilusoria panacea de ser el ajuste de tuerca que soluciona las falencias estructurales de este tumor que definimos como inseguridad. Resulta en una propuesta inconclusa, errada y hasta violatoria por parte del Gobierno Nacional al proponer la baja de edad de punibilidad a los catorce años de edad. El mismo debate que fracasó en Uruguay, por consulta popular, con la creencia oriental y orientada a que no era la solución a los problemas de seguridad ciudadana.

Esto coincide con una visión política que acepta el fracaso del sistema en el proceso socioeducativo, en la carencia de políticas de desarrollo social y la tutela efectiva de los principios que nuestra Constitución Nacional brega, obligando a considerar que la única opción viable es aumentar el poder punitivo del Estado para contrarrestar sus errores estructurales. Y los argentinos, nos embarcamos en este debate, algunos pensando que no queda otro remedio que violar las leyes, para obtener seguridad y justicia clasista. El Gobierno, una vez más, esquiva su propuesta electoral de «Pobreza Cero» y asume que indefectiblemente, los que nos hace pobres es solamente el poder adquisitivo y no el acceso a las herramientas culturales y políticas para el progreso social; individual y colectivo. Sin dudas, resulta errado creer que la baja de imputabilidad es una solución al problema de al inseguridad. Un problema, también estructural, consecuente de la corrupción política y una cultura de anomia social, que no puede ser resuelto si sólo se piensa en medidas efectistas e instrumentales para visibilidar la panacea de un Estado gendarme, capaz de traer a la vida a las múltiples víctimas de los robos, violaciones, secuestros, homicidios dolosos, esclavitud o trata, violencia de género y accidentes de tránsito. Sin duda, parece ser que tampoco se evidencia en la medida a ser considerada, factores cuantitativos. Las estadísticas no lo avalan, pero asumimos que la inseguridad deviene de la delincuencia juvenil.

Es sabido, como en el luctuoso y lamentable caso de Brian Aguinaco asesinado en Flores, que hay victimarios de edad joven y que merecen ser sancionados y sometidos a un debido proceso judicial, cuyas víctimas -vivas o difuntas- merecen también justicia, al igual que sus familias. Pero esto ya está lejos de la debida prevención y es en el plano de la sanción de los actos que podríamos haber erradicado. Y resulta un desafío mayor poder trabajar en el complejo tejido social de un país de acentuada desigualdad: con juventudes que sometidas a una cultura familiar propia de la anomia; habitantes de villas de emergencia jamás integradas urbanísticamente; jóvenes marginados de los preceptos constitucionales de igualdad de oportunidades y de trato; donde el sistema educativo parece sólo reafirmar esa desigualdad y no hacer a la equiparación; donde la salud es sólo la atención tardía del paciente ingresado en una guardia de urgencia hospitalaria; donde el concepto de futuro es inexistente y algo privado de ellos. La Argentina es un país con presbicia para ver los problemas desde su origen y, lo peor de todo, es que también sufre de miopía política.

Mucha de nuestras juventudes desde la infancia se crían sin saber lo que es que le festejen su cumpleaños. Asumimos como norma social lo que en el quehacer cotidiano no sucede para todos, lo que no prima en la realidad. Y la lista se agrava, con posibilidad de verse peor cuantificada, en padres sin responsabilidad parental, en narcóticos inmersos en su vida social, educación sin calidad, salud sin prevención temprana ni carácter integral. En resumidas cuentas, un Estado lejano y ausente.

Desde 1980, la Argentina tiene un sistema vetusto en esta materia, propio de la dictadura militar. Reconocido por estudiantes de derecho, víctimas, celebrado por victimarios, por el crimen organizado -entre tales el narcotráfico y la corrupción policial-, juristas, fiscales, defensores de menores, asistentes sociales, activistas sociales, especialistas en la materia. Tenemos un sistema que no respeta las reglas internacionales, como las Reglas de Beijing de 1985 o las Reglas de La Habana de 1990, ni la propia Convención Internacional de los Derechos del Niño, de jerarquía constitucional. La propuesta del Gobierno de Cambiemos y sectores similares, como el Frente Renovador, no visualizan que bajar la edad de punibilidad sería un error grave y que potencia la delincuencia futura, no su reparación. No garantiza justicia ni para las víctimas, ni para los victimarios; sujetos a resocializar. El proyecto actual sólo puede profundizar la educación en la delincuencia, agrandando la brecha de desigualdad. Las condiciones actuales en el sistema penitenciario sólo garantizan una cosa, y en contrario a la Constitución Nacional: ser verdaderas universidades de la delincuencia, con múltiples orientaciones según el crimen y la organización que lo impulsa.

Juzgar a un joven como un adulto vulnera todo principio moral y jurídico. Nuestro país fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso «Mendoza y otros» por no cumplir con el derecho internacional. Hay que prestar debida atención y hacer al debido acatamiento de las normas en materia de derechos humanos. Retomando la experiencia uruguaya, el país oriental rechazó ampliamente esta política, porque creyeron firmemente que no es una solución al problema, que no relaciona estadísticamente la tasa de delincuencia juvenil con el grave problema de la inseguridad y que aún mas, resulta extremadamente errado juzgar a los jóvenes -niños y niñas al fin- como adultos y aplicarle las mismas penas y la misma privación de libertad en la mismas unidades penitenciarias. Porque de eso se trata el simple hecho de proponer la baja de imputabilidad.

Es importante avanzar en el cumplimiento del derecho internacional y observando las experiencias y logros de naciones como Costa Rica, en el debate profundo e integral de un régimen de responsabilidad penal juvenil, en el ámbito del Congreso de la Nación, para garantizar el acceso a la justicia, el derecho a la niñez y la vigencia de los derechos humanos, para brindar justicia a las víctimas y constituir a la par una herramienta de transformación social de última instancia. Digamos #NoalaBaja, porque ningún pibe nace chorro.